5 de octubre de 2017

Diez cintas destacadas de los 50 años de Sitges

Siendo fiel a su máxima, David Lynch cogió otro género cinematográfico clásico (el noir) y le dio la vuelta en la magistral Terciopelo azul. A parte de consolidar el estatus de autor visionario del director también catapultó las carreras de dos estrellas: Laura Dern y Kyle Maclachlan.
Por Sitges han pasado unas cuantas películas que con el tiempo se han convertido en clásicos. Robocop es sin duda alguna un miembro de este selecto grupo. Tanto su temática como su estilo de narración aún son vigentes treinta años más tarde.
David Cronenberg es un sospechoso habitual del festival: ha ganado dos veces por dirección y una por guion. Inseparables no participó en la sección de competición pero sí consiguió deslumbrar a las personas que tuvieron el privilegio de asistir a la duodécima primera edición de Sitges.
El festival de Sitges siempre se ha caracterizado por premiar a autores emergentes no muy conocidos que han acabado teniendo grandes carreras (Quentin Tarantino). Lars von Trier es un buen ejemplo de ello. Antes de empezar a dirigir películas en inglés su talento ya fue reconocido con el premio al mejor filme para Europa.
Dos grandes talentos artísticos se juntaron para regalarnos esta magnífica adaptación de la obra de Virginia Woolf. Orlando dirigida por Sally Potter y protagonizada por Tilda Swinton consiguió el premio a mejor película el año 1993.
Pese a su (un poco) decepcionante carrera cinematográfica posterior Vincenzo Natali debutó en la dirección con una rotunda obra maestra de ciencia-ficción y misterio. El jurado supo apreciar la genialidad de la cinta y le otorgó el premio principal.
En el palmarés del festival no hay solo espacio para el cine europeo y norteamericano, también se premian obras de otras cinematografías, en este caso la surcoreana. Oldboy, dirigida por Chan-wook Park y basada en el magnífico manga de Nobuaki Minegishi y Garon Tsuchiya, fue un fenómeno en occidente y el jurado no desaprovechó la oportunidad para darle el gran premio
Tampoco todo es cine extranjero. El festival también se caracteriza por celebrar el talento local (Jorge Grau, Cristina Galbó, Juanjo Puigcorbé,…). En 2007 fue el turno de Jaume Balagueró, Paco Plaza y Manuela Velasco por su trabajo en la terrorífica y excelente REC.
Decisiones como las tomadas por el jurado formado por Judith Colell, Denise Crosby, Lamberto Bava, Nacho Cerdà y William Lustig son las que dan prestigio a un festival. Holy Motors no es una cinta fácil ni amable con la audiencia pero valientemente le entregaron los dos premios más importantes puesto que es una obra única e irrepetible. Además, también premiaron a la genial Alice Lowe por Turistas.
Karyn Kusama no es una directora que se prodiga demasiado pero cuando lo hace, lo hace por todo lo alto. The invitation es un filme muy inquietante protagonizado por un doble de Tom Hardy que gustó mucho al público y al jurado.