7 de septiembre de 2016

10 cosas que hacer si eres el protagonista de ‘Sin límites’

Por M. J. Arias

Imagínate que un día te ofrecen una pastillita, una droga que te convierte en lo más de lo más. Activas zonas de tu cerebro que no sabías ni que existían y te convierte en una especie de superhombre megainteligente capaz de casi cualquier cosa. Un cruce entre Neo y qué sé yo, ¿Einstein? Eso es lo que le pasa a Brian Finch (Jake McDorman), un joven a punto de cumplir la treintena que no es precisamente el orgullo de sus padres. Finch es el protagonista de 'Sin límites', serie basada en la película del mismo nombre protagonizada por Bradley Cooper, que aquí hace las veces de productor para la serie creada por Craig Sweeny ('Los 4400', 'Medium', 'Elementary').

La premisa es interesante e invita a darle vueltas a qué haría uno si tuviera en su poder esta droga. ¿Sacarse la carrera de medicina? ¿Acabar con las guerras en el mundo? ¿Viajar a la Luna? Todo esto es una opción, pero para que os hagáis una idea, esto es lo que podéis acabar haciendo. Porque es lo que hace Finch.
Tu padre está enfermo –quién dice tu padre dice tu primo, tu amigo de a infancia o el vecino del quinto– y él no sólo no lo sabe, sino que ni se lo imagina. Pero tú, con la suprema inteligencia que te otorga esta droga y los conocimientos adquiridos simplemente leyendo un libro eres capaz de dar con lo que le ocurre y llegar a tiempo para que le pongan en tratamiento correcto.
Es un clásico. La pastilla de marras es una droga y como tal es ilegal, así que su consumo no está bien visto y mucho menos si te ves involucrado en una muerte. La policía te pilla y cuando descubre sus efectos en lugar de mandarte a rehabilitación, te anima a que la tomes cada vez que necesitan que les eches un cable con un caso. El FBI es así.
En el fondo es parte de tu plan. Bueno, eso y que no te metan entre rejas por andar por ahí metiéndote en líos con traficantes de alto standing y con políticos que antes ya tomaron en el cine esta droga y ahora son productores.
Es lo que querríamos muchos, recordar todas las clases, desde la EGB hasta la última de la facultad. Así, sin esfuerzo, poder hacer una integral sin pestañear o recitar la lista de ríos europeos. ¿Para qué? Pues para ganar siempre al Trivial o explotar esa memoria prodigiosa en algún concurso de la tele con bote millonario.
Pudiendo correr a toda velocidad casi sin cansarse sería algo a tener en cuenta para evitar los atascos mañaneros y los semáforos. Porque correr rápido no es lo único que se puede hacer con esta droga. Te proporciona tales reflejos y precisión que puedes esquivar coches con la misma facilidad que Neo balas.
No parece muy práctico, pero al protagonista de la serie le sirve para huir de un cuarto piso. ¿O era un quinto? Su cerebro es tan listo cuando toma la droga que puede calcular la fuerza que tiene y necesita para ir descolgándose por la escalera de incendios piso a piso y caer como un gato.
Porque si se es superlisto y no se tienen límites, escapar es mucho más fácil. Puedes correr como si fueses Usain Bolt o adelantarte a sus torpezas. Hay que tener en cuenta que los malos siempre suelen ser un poco más tontos que la media. Eso también ayuda.
Cuando te tomas esta pastilla tus sentidos se agudizan y tu capacidad de observación y memoria se multiplican. Es como si fueses una suerte de Jason Bourne evolucionado capaz de reconocer un lugar en solo un par de segundos memorizando dónde está cada cosa y persona. ¿Te imaginas lo que tardarías en hacer la compra del mes con esta habilidad?
Esto siempre viene bien para quedarse con la gente, dárselas de listo y resolver los problemas antes que nadie. Eso sí, ten en cuenta que Sherlock no tiene precisamente don de gentes y que lo que puede ser bueno para una cosa puede ser perjudicial para otra. Quizá ir de listo no te sirva para hacer amigos, pero resolverás muchos casos.
¿Para qué? Para impresionar. Has calculado la velocidad, la distancia y lo que necesita el tren para frenar y te has lanzado a la vía. Así no hay transporte que se te escape.
Artículo escrito por losExtras.es
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