11 de mayo de 2016

10 cosas que (quizá) no sepas sobre Aaron Paul

Por M.J. Arias

Como que, por ejemplo, es el único actor que se ha llevado en tres ocasiones un Emmy a casa como mejor secundario. Premios que consiguió, obviamente, por dar vida a Jesse Pinkman en 'Breaking Bad', uno de los mejores y más ricos personajes que se ha escrito para la televisión. El caso es que Aaron Paul, actor que interpreta al querido y añorado Pinkman, está de estreno esta semana. Desembarca en las pantallas como piloto en 'Espías desde el cielo', película en la que se codea con Helen Mirren y el fallecido Alan Rickman. En su honor repasamos una batería de curiosidades sobre su vida y obra de esas que enriquecen su ficha en IMDB y similares.
Aunque todos añoremos a Jesse y nos gustaría saber qué fue de él después de aquel final, lo cierto es que Aaron Paul no ha parado desde entonces. En televisión, el medio en el que más se le puede disfrutar, ha estrenado dos series. Una es de animación adulta, 'BoJack Horseman', en la que pone voz al personaje humano de Todd Chavez. La otra, The Path, gira en torno a una secta de la que es miembro y aún no se ha estrenado en España.
Cuando uno empieza en el mundo de la interpretación tiene que aceptar trabajos poco relacionados con su sueño para poder mantenerse en una ciudad como Los Angeles, donde se encuentran las oportunidades y los estudios. En uno de estos últimos, concretamente en el de Universal, es en el que Aaron Paul ejerció como acomodador. No era el trabajo soñado, pero al menos estaba relacionado con el cine. Fue en los noventa.
Sí, era un chico que pasaba por allí sin mucha pena ni gloria, pero le sirvió para ir cogiendo tablas y presencia ante las cámaras. Debutó en 1990 en ‘Sensación de vivir’ y, curiosamente, repitió aparición en una serie de su tocayo Aaron Spelling dos años después. En esta ocasión, en ‘Melrose Place’. Ambas, míticas series de culebrón americano genuino.
La idea de Vince Gilligan era contar con él solo durante la primera temporada de 'Breaking Bad'. Algo así como que sirviese para introducir a Walter White en el mundo del tráfico de drogas y luego hacerlo desaparecer. Pero la huelga de guionistas (que dejó la primera temporada en siete episodios) y la química entre Aaron Paul y Bryan Cranston jugaron a favor de Pinkman y del espectador, sin duda.
A Gilligan le costó convencer a los mandamases de AMC de que Aaron Paul era el actor idóneo para dar vida a Jesse Pinkman. Al parecer, desde arriba lo consideraban demasiado atractivo. Teniendo en cuenta que era un adicto y traficante, quizá, según ellos, debería haber tenido un aspecto menos ¿saludable? El caso es que el tiempo le dio la razón al creador de la serie.
Lo de acomodador en los estudios Universal es un trabajo de lo más normal. Sobre todo si se sabe que en sus primeros compases como actor ejerció de mascota de una emisora y esta mascota era una rana. Así que de verde se paseaba Aaron Paul por la vida, como un anfibio a dos patas. Estos trabajos, desde luego, curten, no hay duda.
No ha hecho mucha publicidad, pero sí algunas incursiones. Dos de ellas, curiosamente, protagonizando anuncios para marcas que compiten entre ellas por el mismo público, los que toman refrescos con cafeína. No hace falta decir qué empresas son. Basta con saber que son de esas de color más bien negro, con burbujas y que se toman bien fresquitas.
Se trata de su propia vida, no de una de sus películas. Cuentan que el pequeño Aaron tenía tanas ganas por venir al mundo que pilló a sus padres desprevenidos. Se adelantó un mes a la fecha prevista, su padre había salido y su madre dio a luz sola en el cuarto de baño. Menuda entrada en este mundo.
Como buen niño de los ochenta, nació en el verano de 1979, de pequeño vio ‘Los Goonies’ y eso le marcó. A la mayoría nos dio por crecer pensando en vivir aventuras y encontrar tesoros perdidos y en él despertó su pasión por la actuación. Sin duda, y siendo realistas, la mejor forma de participar en una aventura como la de ‘Los Goonies’ es protagonizando una película. La vida real es mucho más aburrida.
Aquel concurso que en España presentaba Joaquín Prats y que tuvo a toda una generación repitiendo ‘a jugar’. En Estados Unidos también existía el programa y mucho antes de ser famoso Aaron Paul participó como concursante. Eso sí, las matemáticas no eran lo suyo y pese a llegar al final, se pasó con la estimación del precio. Su premio fue un escritorio.
Artículo escrito por losExtras.es
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