11 de noviembre de 2016

5 momentos que nunca olvidaremos de Whoopi Goldberg

Por M. J. Arias

Atrás quedaron los gloriosos años ochenta y noventa para Whoopi Goldberg. Hollywood no es un buen sitio para envejecer y mucho menos si eres actriz. Pero el público no olvida y desde aquí queremos rendir homenaje a una grande que nos ha dejado momentos memorables. Unos dramáticos, otros de risas, otros inquietantes… Cada espectador tendrá sus favoritos, pero seguro que encuentra alguno de ellos en este breve repaso.
Esta película dirigida por Steven Spielberg tiene muchos grandes momentos para la carrera de Whoopi Goldberg, una actriz de la que pese a que siempre quedará su talento para la comedia, ha demostrado en más de una ocasión que el drama también se le da bien. La escena que puede verse en el vídeo de arriba, amenazando con un cuchillo a Danny Glover, es de lo más intenso de su carrera. Por aquella memorable actuación estuvo nominada al Oscar. Los ochenta fueron una buena década para ella.
Le dieron un Oscar como secundaria, su actuación es memorable y la película, uno de los grandes clásicos del cine romántico de todos los tiempos. Todo perfecto. Pero la escena esa de la posesión, cuando el personaje de Goldberg se presta a ser poseída para que Patrick Swayze pueda tocar por última vez a Demi Moore es un tanto inquietante, ¿no? Que sí, muy bonito y romántico, pero analizándolo, es muy inquietante.
En 1994, Whoopi Goldberg condujo por primera vez la gala de los Oscar. Dos doradas antes del #OscarsSoWhite, la ceremonia ya estaba repleta de reivindicaciones que se lucían en forma de lazos de colores en la solapa de las chaquetas y los escotes de los vestidos. Solución: ella no se puso ninguno y los nombró a todos de carrerilla y sin respirar.
En los noventa Whoopi Goldberg era lo más. Una de las actrices más divertidas y con mayores dotes para la comedia. Sino, de qué se iba a atrever a enfundarse el hábito y poner patas arriba un convento. Ahí estaba ella, dándolo todo al ritmo de ‘¡Oh María!’ con las faltriqueras del hábito dando meneos. Si todos los coros eclesiásticos fuesen así, otro gallo cantaría. La iglesia se veía rodeada de jóvenes que acudían como si les llamase el mismísimo flautista de Hamelín.
Whoopi ha sido tres veces anfitriona de los Oscar. En su segunda gala hizo la entrada más recordada por todos: en el año en que ‘Shakespare in Love’ competía contra ‘Elizabeth’ ella apareció en el escenario caracterizada de Isabel I de Inglaterra saludando a sus “leales súbditos” y presentándose como “La reina de África”. “Algunos me conocerán como la reina virgen, pero puedo imaginarme quiénes”.
Artículoa escrito por LosExtras.es