26 de mayo de 2016

5 motivos para ver ‘Revolutionary Road’

Por Pedro Moral

Después de dos obras maestras como 'American Beauty' y 'Camino a la perdición', Sam Mendes dirigió una interesante cinta bélica que no cayó en gracia ni del público ni de la crítica, así que diez años después de su debut en cine con Kevin Spacey el director británico decidió apostar a lo grande con un drama romántico, muy maduro, muy realista y profundamente triste que protagonizaban dos pesos pesados como Leonardo DiCaprio y Kate Winslet.

Son los 50 y chico y chica se conocen, ella sueña con ser actriz y el con viajar y huir de la rutina. El tiempo les convierte en un matrimonio convencional con dos hijos que vive a las afueras de Connecticut. Ninguno es feliz a pesar de disfrutar de una absoluta comodidad. Los sueños e ideales se interponen en esa vida gris y mediocre. Con esta adaptación de la novela de Richard Yates, Mendes consiguió que esta pareja de acores volviera a ponernos un nudo en la garganta. Estos son los motivos por los que todo el mundo debería ver 'Revolutionary Road':
Desde 'Titanic' ninguno de estos dos actores había vuelto a trabajar juntos. Es sabido que fuera de las cámaras ambos tienen mucha química, cosa que se demuestra en esta obra ya madura en la que hacen de matrimonio infeliz. Muchos espectadores fueron a verla por el morbo de imaginar que este sería el futuro que le hubiera esperado a Jack y Rose si ambos hubieran sobrevivido. Y evidentemente pudiera ser así. Esta película habla con mucha sensibilidad el daño que hace la rutina a una pareja, ya sean Jack y Rose o cualquiera de ellas. Por supuesto el trabajo de Leo y Kate es excelente, sensible, el de ella más contenido, el de él más exagerado. Pero ambos reflejan esa desidia, esa infelicidad y esa frustración con gran realismo.
Siguiendo con el paralelismo de Jack y Rose, esta cinta es otro Titanic. Un Titanic vital. Una pareja, cada uno con un sueño y con un objetivo que cumplir que se embarcan en un matrimonio. La normalidad y las reglas sociales se adueñan de ellos y esos sueños se atascan para siempre. Pero durante los primeros años se disimula bien.

Y entonces llega el iceberg y choca contra el barco para demostrar que ese transatlántico no es insumergible, al final, no era tan perfecto. Y se hunde igual que este matrimonio cuando la verdad comienza a salir a relucir poco a poco, como el barro en un día de lluvia. Y esta película, si eres una persona con sueños aparcados, te hará daño. Porque habla de ti, de tu frustración y tu rutina. Habla de tu matrimonio, de la necesidad de buscar nuevos retos. Habla de las apariencias.
Sam Mendes es un director para paladares exquisitos, para cinéfilos educados en los clásicos. Sam Mendes es un director con gran talento y con mucha experiencia en el teatro y en 'Revolutionary Road' sabe utilizar los espacios con elegancia y sabe contar la historia mediante la imagen. La primera elipsis es ya tremenda. Después de una romántica escena en la que los dos protagonistas se conocen, bailan y se devoran con la mirada, la película salta a un teatro, han pasado varias décadas y entre estos dos amantes ya no hay fuego. Mendes lo resuelve con un plano sin necesidad del diálogo. 

Pero su maestría detrás de la cámara sigue en esa escena de sexo, medio violenta, medio intensa en la que los dos protagonistas descargan su frustración. O en esa comida en la que todas las verdades salen a la luz, o en ese tremendo final en el que Kate Winslet se adueña de la pantalla y te hace llorar de rabia…
Está claro que Michael Shannon tiene un rostro que le capacita más que a muchos a hacer de tío raro, de enfermo, de loco. Y aquí su interpretación es portentosa, rotunda y el momento más elevado de la cinta. Sale poco pero su actuación le valió una nominación al Oscar. Shannon es un enfermo psiquiátrico que decide vomitar las verdades que esta pareja es incapaz de asumir. Es la escena catártica, el clímax, el momento más violento de una cinta que nos seduce por su contención. Michael Shannon es el iceberg de este barco.
Newman es uno de los mejores compositores de Hollywood y siempre es un privilegio escuchar sus partituras. Comenzó (sin acreditar) en 'El Retorno del Jedi', desde entonces, gracias a su talento han nacido unas cuantas melodías míticas, como 'Cadena perpetua', 'American Beauty', 'La milla verde', de la serie 'A dos metros bajo tierra' y la maravillosa música de 'Wall.E'.

En 'Revolutionary Road' el piano vuelve a ser uno de los instrumentos protagonistas. Newman mantiene el tono de la película y compone una sinfonía muy contenida pero tremendamente sentimental que desemboca en un par de momentos de gran fuerza… como la canción de los títulos finales, 'Revolutionary Road'.