21 de noviembre de 2016

5 películas en las que la curiosidad mató al gato

Por M. J. Arias

El ser humano es curioso por naturaleza, dicen. Y eso, en la mayoría de los casos, es bueno. Pero, claro, también es cierto que es a veces esas ganas de saber qué hay al otro lado, más allá, es lo que desencadena situaciones catastróficas. Un argumento al que el cine de terror ha recurrido un sinfín de veces. Repasamos algunos casos muy dispares entre sí a propósito de la emisión de 'El búnker' en Paramount Channel (martes 29 de noviembre). Y tú, ¿te atreverías a ver qué hay al otro lado?
En esta película británica todo comienza cuando un hombre un tanto misterioso recluta mercenarios para una no menos misteriosa misión. Tienen que ir a un antiguo búnker para sacar de allí un secreto que lleva guardado años. Y, claro, una vez que entran, se desata el caos, el terror y la muerte. Si es que se veía venir. ¿Qué clase de secreto necesita mercenarios para ser recuperado? Desde luego, una fórmula matemática no parece.
Te han dicho que esa cinta de vídeo está maldita. Pero tú, como eres adolescente, pasas del tema y decides ponerla en tu reproductor. Ya está el lío montado. Porque el rumor, que resulta ser cierto, es que solo con verla mueres. Una joven es encontrada sin vida y su tía, periodista para más señas, investiga el caso. Esta película japonesa tuvo su remake con Naomi Watts en el papel de la periodista unos años después de su éxito internacional.
Intentar comunicarse con el otro lado, con el más allá, donde habitan los espíritus, no siempre es buena idea. Aunque tus intenciones sean nobles y solo quieras hablar por última vez con tu padre fallecido. Si lo haces mal, te puede pasar lo que a los chicos de ‘Ouija’, que liberes a un ser malvado y terrorífico que te hará pagar cara tu osadía.
El doctor FRankenstein jugaba a desafiar a las leyes de la naturaleza creando vida donde no la había, creando un ser nuevo a partir de pedazos de cadáveres. Era de esperar que con un plan tan osado como este el resultado fuese fallido y su criatura provocase rechazo y pánico. Claro, que la culpa no era del pobre monstruo sin nombre, sino de quien le creó y luego lo abandonó a su suerte. Él solo quería dar una flor a la pequeña.
Vamos a terminar este post con un buen sabor de boca, para no tener luego pesadillas. Es cierto que los protagonistas de esta película son un tanto torpes y es su torpeza la que acaba despertando a un malvado sacerdote del antiguo Egipto con ganas de conquistar el mundo. Pero está contado en clave de comedia, con Brendan Fraser haciendo lo que sabe hacer.
Artículo escrito por losExtras.es
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