14 de junio de 2017

5 razones para ver 'Legend'

Por Alex Merino

"Unicornios, duendes, hadas, bosques encantados, Señores de la Oscuridad, Tom Cruise y mucha purpurina, ¿qué podría salir mal?". Eso debió de preguntarse Ridley Scott, que venía de dirigir Los duelistas, Alien: el octavo pasajero y Blade Runner, que se dice rápido, pero más nos valdría pronunciarlo despacito y mascando cada sílaba como si nos fuera la vida en ello.

Legend ha quedado injustamente sepultada y casi olvidada entre los trabajos del director británico y ese, amigos, es un error que vamos a tratar de enmendar ahora mismo. Si bien no se trata de una obra maestra, nos sobran los motivos para devolverle a la película la dignidad y el reconocimiento que el tiempo le ha arrebatado.
Thomas Cruise Mapother IV, más conocido como Tom Cruise, venía de trabajar en Rebeldes, nada menos que a las órdenes de Francis Ford Coppola, y Risky Business, la película que le valió su primera nominación a los Globos de Oro. Aún estaba lejos de su madurez y quedaban muchos años hasta que se pusiera a dar saltos sobre el sillón de Oprah Winfrey, pero ya lucía esa sonrisa made in Tom Cruise y explotaba su carisma allá por donde iba. A lo largo de las más de tres décadas que lleva en el negocio, hemos visto al actor interpretar a vampiros, aprendices de samurái, policías del futuro y hasta a atormentados consejeros sexuales, pero nunca lo hemos visto meterse tan de lleno en el universo de la fantasía tradicional (ni enseñar tanto cacho, dicho sea de paso). Su interpretación en Legend es sólida y convincente, más aún teniendo en cuenta los kilos de purpurina que tuvo que soportar sobre sus hombros.
El tema central de Legend es el de prácticamente todos los relatos fantásticos: el Bien contra el Mal, la Luz contra la Oscuridad. Como hemos apuntado anteriormente, Ridley Scott venía de encerrarnos en una nave espacial con un pasajero de lo más desagradable (Alien) y de sumergirnos en una metrópoli habitada por replicantes con un toque neo noir (Blade Runner). Después de semejante derroche de nocturnidad es comprensible que al director le apeteciera dar un nuevo rumbo a su carrera y rodar una película luminosa, un cuento de hadas clásico donde el sol brilla, la hierba reluce y hasta los unicornios parecen untados en grasa para potenciar su resplandor. El resultado, si bien conscientemente hortera, es estéticamente impecable. El espectador prácticamente acaba olvidándosele lo que le están contando, pero el embrujo de las imágenes es ciertamente fascinante.
Una de las imágenes más míticas de Legend es la de Tim Curry enfundado en su traje de demonio rojo. Pero, vamos a ver, es que se veía a la legua que el genial actor que tan diabólica e hilarantemente interpretó al Frank-N-Furter de The rocky horror picture show y posteriormente al terrorífico Pennywise en la adaptación televisiva de It había nacido para ser el Señor de la Oscuridad. El vestuario y el maquillaje hacen que en ocasiones resulte difícil reconocerlo, pero no hay más que reparar en sus movimientos o prestar atención a la cadencia de su voz para saber que nos encontramos ante el mismísimo Mal. Su biografía dice que nació en Chesire, Inglaterra, hijo de un capellán metodista y una secretaria escolar, pero no hay que ser un erudito para saber que, en realidad, su perversa sonrisa fue forjada en los infiernos.
De acuerdo, el Bien vence al Mal, a la vieja usanza, y nos quedamos todos la mar de tranquilos en el sofá de casa. Pero hay un mensaje en Legend que ha caído en el olvido y que resume perfectamente el Señor de la Oscuridad: "¡Crees que has ganado! ¿Qué es la Luz sin la Oscuridad? ¿Qué eres tú sin mí? Yo soy parte de todos vosotros. Nunca podrás derrotarme. Somos hermanos por toda la eternidad". Si los guionistas de Del Revés fueron nominados al Oscar por mostrar que la tristeza era parte intrínseca de la felicidad, ¿dónde están los honores para William Hjortsberg, guionista de Legend, por mostrarnos, 30 años antes, que el bien y el mal siempre van de la mano?
No podemos acabar sin rendirnos ante la sabiduría de la siguiente frase, pronunciada también, obviamente, por el Señor de la Oscuridad: "Los sueños de la juventud son el arrepentimiento de la madurez". Ahí es nada.
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