10 de junio de 2015

5 razones por las que Peter Dinklage debe ocupar el Trono de Hierro

Por M. J. Arias

Peter Dinklage es y será por siempre e irremediablemente Tyrion Lannister, un personaje que le ha catapultado a la fama mundial –aunque antes de fichar por Juego de tronos ya había participado en un buen puñado de títulos reseñables– y que le ha abierto las puertas de los blockbusters –léase ‘X-Men: Días del futuro pasado’ y ‘Pixels’–. El veterano actor británico, ganador de un Globo de Oro en 2012, interpreta al personaje más querido por los seguidores de ‘Juego de tronos’ y al que la mayoría, incluidos muchos de sus compañeros de reparto, colocarían en el Trono de Hierro si de ellos dependiese la decisión. El futuro del menor de los Lannister está en la pluma de George R. Martin, que aún no ha concluido su saga literaria. Por si acaso sirve de algo, aquí van cinco razones por las que Tyrion debería gobernar desde Desembarco del Rey.

Porque sabe ponerse del lado del débil

Tyrion no ha tenido una vida fácil. Su madre murió dándole a luz y su padre no se lo ha perdonado nunca. Ni eso ni que naciese contrahecho, como él lo ve. Nadie en su familia lo ha querido. De niño lo maltrataron, ningunearon y apartaron. Solo su hermano Jaime ha sabido tratarle con cariño y respeto. Con una infancia así y una vida dura donde las haya, sabe lo que es pasarlo mal. De ahí que pese a sus vicios, su carácter y su linaje, sea capaz de ponerse del lado de los débiles. Su discurso a Jon Nieve cuando la serie daba aún sus primeros compases o el delicado trato que tuvo con Sansa Stark durante el poco tiempo que duró su forzado matrimonio son muestra de ello.

La frase: “Tengo un punto débil en mi corazón para los lisiados, los bastardos y las cosas rotas”.

Porque tiene el don de la palabra

Es todo un filosofo. Cuando habla sienta cátedra. De ideas lúcidas y verbo fácil, su discurso de Navidad (si es que en Juego de tronos lo hubiese) sería digno de ser escuchado. Es capaz de hacer que todo el mundo le escuche y convencer hasta a un vendedor de esclavos para la lucha en la arena que no lo mate solo con la palabra y su ingenio.

La frase: “Mi hermano tiene su espada, el rey Robert tiene su maza y yo tengo mi mente. Pero una mente necesita de los libros igual que una espada de una piedra de amolar para conservar el filo”.

Porque ha demostrado tener corazón

Y es mucho decir en una serie como ‘Juego de tronos’ en la que (casi) todos miran por su propio interés sin ver más allá de sus ambiciones y deseos. Tyrion, socarrón, irónico y pendenciero donde los haya, ha ido evolucionando con el paso de los capítulos. Fue Shae, la prostituta de la que se enamoró perdidamente, la que abrió su corazón, pero también la que se lo rompió. No fue culpa suya, si no de sus tejemanejes de sus enemigos. Cómo acabó su historia de amor fue un auténtico mazazo, tanto para Tyrion como para los que están de su lado.

La frase: “Las manos de oro siempre están frías, pero las de mujer siempre están tibias”.

Porque no es amigo del uso de la fuerza

Fue un auténtico héroe en la Batalla de Aguasnegras, pero porque no le quedó otra. A Tyrion no le gusta el uso de la violencia, está convencido de que no es la mejor forma de hacer las cosas. La historia, como él dice, le respalda. Aún así, si hay que usarla y dado que no es un gran luchador, no duda en utilizar su verborrea y su poder como Lannister para que otros lo hagan por él. Eso sí, si le ponen al límite, responde a la traición con la muerte. Así ocurrió con su amada Shae y contra su propio padre, con los que acabó tras saber de su traición sexual.

La frase: “No se me da particularmente bien la violencia, pero soy bueno en convencer a otros para que sean violentos por mí”.

Porque tiene un sentido del humor inimitable

Es, sin duda, el mejor personaje de toda la serie. El más carismático, con el que (pese a todo) es más fácil de empatizar y el que pone una nota de ironía y humor en una trama dramática en la que en cada recodo del guión puede haber esperando una muerte traumática. Tyrion le quita hierro a todo y, con su don de la palabra, hace que todo fluya mucho más. Cuando él aparece en pantalla, el capítulo gana enteros.

La frase: “Mi hermano es arrogante, no cabe duda. Mi padre es la viva imagen de la codicia. Y mi querida hermana Cersei ansía el poder con toda su alma. Yo, en cambio, soy inocente como un corderillo. ¿Queréis oír mi balido?”.

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