18 de noviembre de 2016

5 razones que hacen de ‘La llegada’ una de las películas del año

Por M. J. Arias

Ya están aquí, que diría aquella. 'La llegada', 'Arrival en el original, aterriza en las pantallas españolas después de su exitoso y aplaudido paso por festivales como el de Venecia y San Sebastián. La crítica se ha rendido a los pies de Denis Villeneuve una vez más con una historia de ciencia ficción sobre la llegada de los extraterrestres la Tierra donde lo de menos es eso. Lleva meses sonando en las quinielas para los Oscar y no le faltan razones a quienes la definen como una de las películas del año. Aquí van cinco.
Y eso, compartir director con películas como ‘Enemy’, ‘Prisioneros’ e ‘Incendies’ ya es una buena tarjeta de presentación. Con solo un puñado de trabajos en su cartera, Denis Villeneuve se ha convertido en un director de referencia. Un cineasta con una sensibilidad especial para contar historias claustrofóbicas, angustiosas y tremendamente humanas. Porque, al final, pertenezcan al género que pertenezcan, no dejan de ser estudios sobre la condición humana, sus miedos y sus reacciones ante situaciones de extrema tensión emocional.
Sobre todo ella, cuyo nombre suena en la cabeza de todos los que ya han podido ver la película. Porque no solo está inmensa, sino que está de Oscar. Este podría ser su año después de cinco nominaciones. Su naturalidad y su capacidad para transmitir solo con la mirada en esos intensos primeros planos a los que la somete Villeneuve merecen un reconocimiento en forma de estatuilla dorada. Su partenaire, Renner, no se queda atrás como ese científico algo nerd tan alejado del superhéroe al que nos tiene acostumbrado últimamente.
De lo primero, lo que cuenta, casi es mejor no desvelar en exceso para mantener el misterio y no enturbiar la sorpresa. Basta con decir que la trama arranca con la llegada a la Tierra de 12 naves alienígenas. El resto es condición humana y preguntas existenciales que ya se han hecho antes en el cine reciente. La clave está en cómo se cuenta, en cómo el espectador es llevado a través del viaje que realiza el personaje de Louise (Amy Adams) encajando las piezas del puzzle al mismo tiempo que ella.
Claustrofóbica y angustiosa. Como lo era en ‘Prisioneros’ y como lo era en ‘Enemy’. Villeneuve es todo un maestro en esto. Parece sencillo lo que hace, pero no lo es. No resulta nada fácil abordar una historia así, con alienígenas de por medio, sin dejarse llevar por la espectacularidad del género. La sobriedad con la que se hace la puesta en escena, con esos tonos apagados, esa atmósfera nublada intencionada y esa música que casi parece de otro planeta no es accidental.
Tiene que ver con lo que cuenta y cómo lo cuenta. Sí, hay extraterrestres. Se ven y son tremendamente feos. Es la excusa que le sirve a Villeneuve para tratar temas tan universales como el entendimiento entre razas, el lenguaje, la comprensión, la unión ante un enemigo común, la maternidad, la pareja, el tiempo, el destino, la confianza, la pérdida…
Artículo escrito por losExtras.es