5 razones que hacen de ‘Una jaula de grillos’ una comedia tronchante

Por Luís Fernández

Paramount Channel emite la maravillosa 'Una jaula de grillos', una de las comedias más irre-sistibles del fallecido Robin Williams. Una comedia de enredo deliciosa en la que las apa-riencias lo son todo, o no. Una propuesta matrimonial que une a dos familias absolutamente opuestas y que deberán hacer lo posible por entenderse, o mentirse. Una película que no os podéis perder y de la que os dejamos unas cuantas razones para convenceros de que no podréis parar de reír.
El personaje interpretado por Robbie dirige un club gay repleto de actuaciones de drags. Como toda actuación esto requiere un ensayo previo y una dirección. La escena de por sí es mágica con Nathan Lane, que interpreta a la mayor estrella del club y es a la vez pareja de Robbie, peleándose con su bailarín que no pilla la esencia del espectáculo. Pero lo mejor viene cuando un poseído Robbie nos hace un repaso por la historia de la danza. Mágico.
La película no destaca por sus preciosos decorados ni por estar grabada en diferentes localizaciones… lo suyo es la interpretación y el guión. Y cuando estas dos cosas se unen el resultado es desternillante. Buen ejemplo es el siguiente diálogo que condensa lo mejor de la película: Albert: ¡No me hables con ese tono! Armand: ¿Qué tono? Albert: Ese pretencioso tono sarcástico que significa que tú lo sabes todo porque eres un hombre y yo no sé nada porque soy una mujer. Armand: No eres una mujer”
Digamos que Agador es un mayordomo fuera de la norma. Limpia la piscina, prepara el café por las mañanas… pero a su manera y con cuanta menos ropa encima mejor. Pero el humor de Agador, interpretado por un fantástico Hank Azaria, es desternillante y siempre está presente para dar la puñalada cómica definitiva que hará que pasemos de la sonrisa a la carcajada. Y aquí un pequeño ejemplo de Agador limpiando en sus mejores galas…
Realmente no es solo la cena, es todo el tramo final en el que el conflicto de la película se vuelve tangible y las dos familias se conocen. Sin embargo, en esa cena hay momentos absolutamente tronchantes como toda la conversación que gira en torno a la vajilla con motivos griegos en los que intentan dilucidar si entre tanto efebo desnudo hay alguna doncella incluída.
No sigáis leyendo si no habéis visto la película. Pero digamos que Gene Hackman interpreta a un senador republicano en medio de unas elecciones y que no está pasando por el mejor momento. Tras una sospechosa muerte la prensa le persigue a todos lados, incluído al club gay del padre del futuro marido de su hija. Una vez descubierto el pastel la única forma de escapar de los focos de la prensa será adaptándose al ambiente y, siendo sinceros, lo hizo de maravilla.
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