5 razones que hacen única a ‘Shrek’

Por Luís Fernández

En 2001 llegaba a las pantallas de todo el mundo una de las cintas animadas más revolucionarias del siglo XXI. Empezaba un nuevo siglo con un héroe algo peculiar y con una historia dispuesta a arrasar con todo y con todos. Un cuento de lo más peculiar que arrasaría en la taquilla mundial y se ganaría el favor de la crítica, 2 nominaciones al Oscar incluída. Y aquí os dejamos unas cuantas razones que explican tal éxito y el hecho de que 'Shrek' sea, o fuera en su momento, una película única a la que muchas otras han seguido.
La razón principal para amar ‘Shrek’ es que es una de las películas de animación más gamberras que se hayan hecho. Sobre todo porque coge todos los cuentos tradicionales, todas esas historias de princesas y príncipes enamorados y perdices a la hora del almuerzo, y las destroza, las arrastra por el lodo y las desvirtúa de tal modo que nunca los veremos con los mismos ojos.
Grandes películas, muchas de ellas para niños, habían transmitido demasiado a menudo un canon de belleza poco realista. Está claro que el canon de belleza de ‘Shrek’ tampoco lo es, a no ser que acabemos todos como estupendos ogros verdes, pero la idea que transmite es que está bien ser diferente y que, incluso, es recomendable serlo. Al final, no seguir el ideal que nos venden supone abrazar la propia libertad.
Pocas veces un casting de voces destaca tanto por su calidad y por su impacto. Sus voces son perfectamente reconocibles y ya es inevitable relacionar a los actores con sus respectivos personajes. Mike Myers, Cameron Diaz y Eddie Murphy dotan de vida al propio Shrek, a Fiona y a Asno, respectivamente. Entre el acento escocés de Mike, la dulzona y peleona voz de Cameron y la hilarante interpretación de Eddie, la película consiguió un triunfo fundamental al elegir tan bien a sus actores.
Si algo nos quedó claro con ‘Shrek’ es que el amor no conoce barreras. Da igual tu piel, tu raza, da igual si tienes escamas o que rebuznes… al final lo que importa es lo que sientes. Se acabó el príncipe con su princesa y se acabó el dragón muerto al final de la película. Lo grandioso de ‘Shrek’ es que la princesa encuentra su ogro y la dragona encuentra a su asno. Al final, el amor triunfa sin importar el quién.
Ha existido una larga tradición, demasiado larga y demasiado importante en nuestra sociedad y en nuestro imaginario, en la que la bondad se equiparaba con la belleza. Es decir, en el momento en el que se nos presentaba un personaje malvado normalmente era presentado como alguien de características feas o salvajes y era a través de un acto de bondad cuando se producía su transformación a un ser bello. ‘Shrek’ nos demuestra que la belleza se encuentra en la propia bondad sin importar tu aspecto.
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