17 de agosto de 2015

5 reglas básicas para sobrevivir a cualquier Apocalipsis

Por M. J. Arias

Da igual si este se ha producido por un virus que convierte a los hombres en zombis o a los simios en seres de razonamiento superior, si se trata de una invasión alienígena, de un cambio climático a lo bestia o de la colisión de un meteorito. Al final, todos los Apocalipsis acaban pareciéndose los unos a los otros y de todos se pueden extraer cinco reglas básicas para sobrevivir a ellos. Eso sí, luego cada uno tiene sus particularidades.

1. Búscate un refugio en condiciones

Es básico. A la intemperie tus días están contados. Una casa suele ser la mejor opción, por aquello de la comodidad y por si la situación se prologa en el tiempo. Si es la propia, mejor que mejor. En cuanto a las características de la misma, el cine nos ha enseñado que las mejores son las unifamiliares –rara es la película apocalíptica en la que los supervivientes viven en un piso, aunque haberlas, haylas–. Una vez en ella, hay que convertirla en un auténtico fuerte. Ventanas bien cerradas con tablones, puertas seguras y cuidado con olvidarse de sótanos, desvanes, garajes y conductos de ventilación.

2. Si no tienes alma de héroe, pégate a uno

No basta con encerrarse en casa y esperar a que todo pase porque eso no va a ocurrir. El Apocalipsis no es cosa de un día o dos. Los víveres se acaban y estar encerrado durante meses, años, puede acabar con la cordura de cualquiera. Hay que salir de vez en cuando para airearse, estirar las piernas, ver al vecino… Siempre, claro, que la zona sea segura y los enemigos/causantes del desastre no ronden cerca. Eso sí, hay que tener buenos arrestos para salir del refugio y darse un paseo por el mundo apocalíptico. Si no eres de hacer heroicidades, búscate un héroe bajo bajo cuya protección cobijarte.

3. Aprovisiónate

Esto es de primero de supervivencia apocalíptica. Y no solo hay que hacer acopio de comida y bebida. Tan básico como alimentarse es el tener mantas para combatir el frío, armas de cualquier tipo y condición para repeler los posibles ataques –que los habrá, seguro– y gasolina. Esto último tiene varias aplicaciones prácticas. Puede servir para huir en el caso de que haga falta en ese coche que providencialmente has encontrado pero no tiene combustible, para calentarse o, para llegado el caso extremo, hacer saltar todo por los aires.

4. Conoce a tu enemigo

Los vampiros atacan de noche, los zombis no te detectan si te cubres de vísceras y hueles tan mal como ellos, el sistema inmunológico de algunos alienígenas da pena, otros no llevan bien una sobredosis y a otros les estalla la cabeza con según qué canción. Contra la venganza de árboles que inoculan tendencias suicidas en los seres humanos aún no se ha encontrado la respuesta. El cine nos ha demostrado que no hay enemigo apocalíptico que no tenga un punto débil. Para conocerlo lo mejor es observarlo, estar atentos y, a ser posible, intercambiar opiniones con el resto de supervivientes. La soledad no es buena consejera en estas circunstancias. Aunque en ocasiones, cuando el Apocalipsis es consecuencia de un desastre natural, un cambio climático o un meteorito, enemigo como tal, físico, no hay.

5. Ve mucho cine apocalíptico

Porque tiene la respuesta para todo y la clave para la salvación. El mensaje suele ser casi siempre el mismo, cuida tu planeta y ten cuidado con los virus con los que experimentas porque pueden volverse en tu contra. Además, este género cinematográfico, te puede servir para saber de antemano que puedes sobrevivir si tienes algún tipo de enfermedad ('Guerra Mundial Z'), un ojo de cada color ('28 semanas después)'… o, simplemente, estando bueno. Eso es así, la mayoría de los protagonistas supervivientes al Apocalipsis en el cine están de buen ver que dirían las abuelas. Las cosas como son. Sería cuestión de selección natural. O, más bien, de casting.

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