28 de septiembre de 2016

5 trucos que te harán creer en la magia del cine

Por M. J. Arias

Los efectos especiales existen casi desde los inicios del cine. Desde que George Méliès, el gran George Méliès, diese al stop para sacar una cosa o a alguien de escena y volviese a darle al play para continuar la grabación. Así hacía creer al espectador que lo que antes tenía delante había desaparecido por arte de birlibirloque. Un truco en el que se encuentra el germen de esa magia del cine que nos hace creer en lo imposible: que alguien pueda volar, que un edificio se venga abajo o que una pelea parezca real. El cine está lleno de trucos y en este post te contamos cinco relativamente recientes.
Richard Armitage, 1,89. Aidan Turner, 1,83. Eso es lo que miden dos de los enanos que recorrieron la Tierra Media para enfrentarse al dragón Smaug y recuperar su ciudad. ¿Cómo es posible que con esa altura de jugador de baloncesto ambos interpretasen a enanos? En realidad, es más fácil de lo que parece y sin necesidad de efectos especiales. El truco estaba en colocarlos lejos y en que el mobiliario, por ejemplo, fuese a escala.
¿Sabías que hay una empresa que se dedica a esto? A vender muñecos hinchables que hacen las veces de extras sin necesidad de tener a decenas, cientos de personas, pululando por el set de rodaje o teniendo que generarlas por ordenador. Claro, que sólo valen para escenas en las que tengan que estarse quietos, en plan público o algo así. En caso de acción no parece que vayan a dar el pego. A estos extras hinchables les has visto, aunque no te hayas dado cuenta, en ‘El discurso del rey’, por ejemplo.
Esto se lleva haciendo desde Godzilla y, pese a lo mucho que ha evolucionado el cine y sus posibilidades, se sigue haciendo. Sin ir más lejos, en la última de Star Wars Chewbacca siguió siendo Peter Mayhew. ¿Podrían haberlo generado por ordenador? Pues sí, pero no habría sido lo mismo. Hay cosas que no deben cambiar por mucho que evolucionen las herramientas.
Siguiendo con el truco anterior, está bien mantenerse según qué tradiciones, pero hay que reconocer también que técnicas como la captura de movimiento han dado una nueva dimensión a las criaturas del cine. A esta técnica, que consiste en ponerle un traje muy ajustado y lleno de electrodos al actor y hacerle moverse como la criatura a la que luego darán vida mediante animación, le debemos personajes tan grandes como Gollum, Smaug o César. El primero y el último interpretados por Andy Serkis, un artista en esto de la captura de movimiento. El otro, el dragón Smaug, fue cosa de Benedict Cumberbatch, que vale para todo.
Una buena capa de maquillaje puede hacer que parezcas más joven, más viejo, del sexo contrario o de otra raza. Y no sólo eso, gracias a él se puede hasta simular el ataque de un oso y que las heridas den pavor. Es lo que le hicieron a Leonardo DiCaprio en ‘El renacido’. Cinco horas se pasaba el actor para que le recreasen los zarpazos del oso. Claro, que no le pilló de nuevas, porque lo de ‘J. Edgar’ fue menos vistoso y mucho más criticado, pero también requirió un largo trabajo de hasta seis horas. Le ponían prótesis dentales, una calva artificial, látex, lentillas de color y varias capas de silicona sobre su cara. Todo para que se pareciese lo más posible a la versión anciana del fundador del FBI.
Artículo escrito por losExtras.es