30 de marzo de 2014

7 actores que siempre hacen el mismo personaje

Por Bernardo Pajares

Ser encasillado es probablemente uno de los grandes miedos que puede tener un actor, si exceptuamos la pesadilla del teléfono que no suena y el correo vacío de guiones que estudiar. Hay una larga lista de ejemplos de actores y actrices que han conseguido la fama especializándose en un tipo de personaje del que luego no se han podido desenganchar. Porque los directores de casting, que son muy suyos, no les ven haciendo algo diferente.

Por eso algunos optan por bajar su caché para actuar en proyectos más pequeños que les permitan explorar sus habilidades interpretativas. Claro que no todos los actores rechazan que les encasillen. De hecho, algunos abrazan la idea en cuanto se les presenta la ocasión: prueba de ello son las carreras labradas a base repetir un mismo patrón. A continuación enumeramos los argumentos a favor y en contra de que siete actores encasillados sigan estándolo por los siglos de los siglos... o den de una vez por todas un volantazo a sus carreras.

Johnny Depp, el freak

A favor: Más que repetir siempre el mismo personaje, lo de Johnny Depp es disfrazarse de personajes estrambóticos. Normalmente con una buena capa de colorete y cantidades industriales de rímel. De un tiempo a esta parte, -y Tim Burton tiene mucho que ver en el asunto- el actor de 'BLOW' se ha aficionado a aceptar papeles -a menudo divertidos- que tienen un vestuario y una estética muy particular: Willy Wonka en 'CHARLIE Y LA FÁBRICA DE CHOCOLATE', el Sombrerero Loco de 'ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS', el capitán Jack Sparrow en 'PIRATAS DEL CARIBE', o el barbero Sweeney Todd son sólo algunas muestras de que su creatividad no conoce límites.

En contra: Lo bueno, en exceso, también cansa. A estas alturas nadie se asusta al ver a Depp con un pájaro en la cabeza y la cara pintada de blanco. Ocurrió en 'EL LLANERO SOLITARIO' y volverá a ocurrir en 'A TRAVÉS DEL ESPEJO' y en la próxima película de la saga de los piratas. ¿Nos sorprenderá cuando por fin se quite la peluca para ser el científico de 'TRANSCENDENCE'?

Cameron Diaz, la rubia desvergonzada

A favor: Cameron Diaz es una chica realmente graciosa. Su sonrisa se contagia, tiene un lenguaje corporal rico en monerías y no le da ninguna vergüenza hacer el ridículo delante de la cámara. En comedia es infalible. Sentarse en la butaca a ver "una de Cameron Diaz" es como desabrocharse el botón del pantalón después de comer: disposición para disfrutar.

En contra: Quizá nos estemos perdiendo a un gran talento dramático apenas explotado. Cuando escoge proyectos que se salen de su línea habitual como 'LA DECISIÓN DE ANNE', las lágrimas de la actriz no chirrían en absoluto.

Samuel L. Jackson, el omnipresente 

A favor: ¿A quién no le cae bien Samuel L. Jackson? Su presencia en el cine, por pequeña que sea, nunca pasa inadvertida. Películas tan dispares como 'PULP FICTION', 'LA AMENAZA FANTASMA' o 'LA JUNGLA DE CRISTAL. LA VENGANZA' tienen en su haber la inconfundible marca de la casa de un actor que no para de trabajar.

En contra: A veces da la sensación de que hace de sí mismo. ¡Y de está en todas partes! Stephen, el esclavo al que da vida en 'DJANGO DESENCADENADO', apuntaba las aristas, normalmente invisibles tras sus roles de tipo duro, de un actor al que todavía no le han ofrecido su gran papel protagonista. Doblar a Frozone en 'LOS INCREÍBLES' fue otro desvío acertado en su taquillera carrera.

Jennifer Aniston, la vecina de al lado

A favor: 'Friends' se despidió de la audiencia en 2004 y Jennifer Aniston decidió llevarse con ella al personaje de Rachel. Romántica desesperada, sexy pero adorable, la californiana ha mantenido tan intacto su registro como su eterna melena en películas como 'LOVE HAPPENS', 'SEPARADOS', 'QUÉ LES PASA A LOS HOMBRES' o 'UN PEQUEÑO CAMBIO'. Y nosotros se lo agradecemos.

En contra: Aunque sigue haciendo mucha comedia, parece que ella misma se ha dado cuenta de que era hora de alejarse de los roles que recordaban a Rachel. En la divertidísima 'SOMOS LOS MILLER', Aniston se lleva la película con su cínica stripper, la vecina del protagonista. Además, reivindicamos 'THE GOOD GIRL' mientras termina de rodar la secuela de 'CÓMO ACABAR CON TU JEFE'.

Antonio Resines, el amigo del bar

A favor: A fuerza de verlo en el cine y la televisión, Resines ya es como de la familia. De todas las familias de España. Porque todos tenemos un cuñado, un tío o un amigo que siempre intenta ayudarnos con el consejo más sensato y al que gusta hacerse el gracioso pero a veces da vergüenza ajena. ¿Cómo no le vamos a tener cariño?

En contra: No queremos que que en los títulos de crédito de sus películas acabe poniendo "Antonio Resines as himself". Un actor con tantas tablas como él debería poner cartas en el asunto para ahuyentar al fantasma de 'LA DAGA DE RASPUTÍN', 'EL ORO DE MOSCÚ', Diego Serrano y -¡ay!- 'Cheers'.

Michelle Rodriguez, la agresiva

A favor: Menuda es ella, cualquiera se atreve a decir que no nos gustan las mujeres masculinas a las que ha encarnado en la isla de 'Perdidos', 'AVATAR', 'RESIDENT EVIL' o 'A TODO GAS'. La actriz de Texas ha dicho sentirse feliz de hacer siempre de chica dura: "Me encasillé inmediatamente cuando hice de boxeadora en 'GIRLFIGHT' y estoy aquí porque tengo algo que decir sobre el poder de la mujer. Eso es lo que hecho en los últimos 10 años". Pero ahí no acaba la cosa: "Sí, me he encasillado a mí misma porque he dicho que no a todo lo demás que me ha llegado". 

En contra: Por pequeño que sea, Michelle Rodriguez tiene que tener un lado sensible. Y nos gustaría mucho verlo. ¿Habrá que esperar unos años para que haga un personaje que nos toque la fibra como consiguió hacerlo Glenn Close en 'ALBERT NOBBS'?

Hugh Grant, el británico romántico de los 90

A favor: Con su mirada de enamorar siempre a punto, Hugh Grant fue el Bradley Cooper de los 90, el yerno que toda suegra quería tener, el galán que enamoraba con la mirada. Desde 'CUATRO BODAS Y UN FUNERAL' hasta 'TÚ LA LETRA, YO LA MÚSICA', sin olvidar la comedia romántica por excelencia, 'NOTTING HILL', el británico ha explotado la fórmula todo lo que ha podido.

En contra: Grant está mayor para seguir siendo el novio tierno-y-adorable-con-un-toque-canalla que hacía sufrir a su empleada Bridget Jones. Eso sí, al menos en 'UN NIÑO GRANDE' dejaba a un lado el tartamudeo y se salía de su zona de confort. 

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