23 de septiembre de 2016

7 escenas con las que aprendiste a bailar

Por M. J. Arias

Son ese tipo de escenas que no se olvidan, que quedan grabadas a fuego. Son mágicas, auténticas coreografías matemáticas calculadas al centímetro que hacen que se te vayan los pies y que a fuerza de verlas una y otra vez acaben formando parte de nosotros haciendo que una vez en la pista los pies cobren vida propia y de pronto seamos capaces de bailar disco al más puro estilo Tony Manero o celebrar la lluvia como Gene Kelly.
Con esta aprendiste que un baile más o menos ridículo y que parece no seguir el ritmo de la canción siempre queda mejor si lo haces descalzo y eres Umma Thurman o John Travolta. El truco está en agitar las manos como si te sacudieses la harina después de hacer un bizcocho y en las miradas, intensas y penetrantes. Con eso lo tienes todo hecho.
Esta película era una clase de baile en sí misma, con Patrick Swayze como profesor y con un paso final, ese del salto de confianza ese en el lago, que más de uno y una ha soñado hacer sin éxito. ¡Cuántas lesiones no habrá provocado intentar imitar a los dos tortolitos en la vida real!
De nuevo Travolta, porque toda una generación le debe a él lo que es capaz de hacer sobre la pista de baile. En ‘Grease’ realizó todo un despliegue, pero vamos a destacar esta junto a Olivia Newton John en la que, básicamente, la lección que aprendiste es que a veces la chulería desbordante está implícita en le baile. Aquí el movimiento de caderas es la clave de todo.
Este es el baile que todo adolescente hizo alguna vez en su vida cuando se quedó solo en casa. Y si no lo hizo, debería, porque da un buen rollo tremendo. ‘Risky Business’ es una de esas películas que hizo que toda una generación (o varias) se enamorase de Tom Cruise y que aún hoy siga adorándole. El baile era tan loco como la adolescencia en sí misma y, sobretodo, muy divertido y sobreactuado.
Nadie, pero nadie, ha bailado la música disco como Tony Manero. Es decir, como John Travolta. Porque aunque a las nuevas generaciones les cueste creer que ese señor que pasa de los sesenta y tiene algún kilo de más era capaz de bailar como un condenad, es cierto. Jovencitos, un respeto a Travolta, que nos ha enseñado a moverse en la pista y a ligar en las discotecas. Nadie como él.
Reconócelo, aprender a bailar tango viendo una película es prácticamente imposible. Y menos con una sola escena, pero ver a Al Pacino deslizarse por la pista con tanta elegancia merece la pena darle al ‘play’ una y otra vez. Seguro que muchos decidieron apuntarse a clases de tango tras ver la película.
Anda que no lo habremos hecho veces, con copas de más y sin ellas. Cantar bajo la lluvia y bailar es todo un clásico de las noches de fiesta. Lo de la farola ya no es tan fácil. Eso sólo lo puede hacer gente con el talento y la habilidad para deslizarse de Gene Kelly. Cualquier otro puede acabar de bruces en el suelo, empapado y con el paraguas del revés.