27 de junio de 2016

8 razones para no perderte ‘El nombre de la rosa’

Por M.J. Arias

'El nombre de la rosa' celebra este año su 30 cumpleaños y es parte de la programación especial 'eurovisiva' de Paramount Channel como representante de Alemania (jueves 30 de junio, 22:30h). Porque la adaptación que Jean-Jacques Annaud hizo de la novela homónima de Umberto Eco es alemana. En este post encontrarás la explicación a este detalle y otras curiosidades más sobre el salto al cine de Guillermo de Baskerville y Adso de Melk.
‘El nombre de la rosa’ es una producción alemana titulada ‘Der Name der Rose’. Si se mira su ficha técnica, entre los países de procedencia figuran Alemania del Este, Italia y Francia. En Estados Unidos la taquilla la ignoró prácticamente, pero en Europa no solo funcionó bien sino que atesoró premios de prestigio, como dos BAFTA.
Nadie quería a Sean Connery como protagonista. Tanto es así que Columbia se negó a poner dinero en la película cuando se enteró de que él iba a ser quien diese vida a Guillermo de Baskerville. Consideraban que su carrera estaba acabada y no les faltaba razón en cierta manera. Ni siquiera Umberto Eco lo quería en el papel. Eso sí, 'El nombre de la rosa' supuso un empuje para que el que fuera 007 remontase el vuelo como actor.

Después vinieron algunos de los mejores títulos de su currículum, como 'Los intocables de Eliot Ness', 'Indiana Jones' y 'La caza del Octubre Rojo'. Para su personaje se barajaron infinidad de nombres, como Paul Newman, Michael Caine, Ian McKellen, Marlon Brando, Robert DeNiro, Vittorio Gassman… y un buen puñado más.
La historia de la elección de Valentina Vargas como la chica que se encargaba de seducir y desvirgar a un atribulado Adso de Melk tiene su intrahistoria. Por aquel entonces Christian Slater era un adolescente de dieciséis añitos. Había tres candidatas para el papel, pero tras la primera prueba con Valentina, Slater dijo que quería que fuese ella y su madre se encargó de ir a hablar con Annaud para decírselo. El director aceptó y, para darle mayor espontaneidad a la escena de marras, no solo no dio indicaciones a la actriz, sino que no se lo contó a Slater.
Seguramente los amigos de buscar errores históricos en las películas hayan encontrado más de uno y más de dos en ‘El nombre de la rosa’, pero por lo que no podrán criticarla es por no haber sido fieles a la genética porcina. Cuentan que cuando ya tenían las pocilgas del monasterio llenitas de cerdos el asesor histórico les comentó que no servían porque eran rosas y los de la Edad Media eran negros. Ale, a pintarlos y listo.
Para que luego digan que los feos no tienen posibilidades como actores. En El nombre de la rosa era requisito indispensable para participar en el reparto de la película. Ni el idioma, ni el talento para la interpretación. Ser feo, eso es lo que primaba. Con Slater no siguieron ese criterio, obviamente. Con el resto de monjes a la vista está que sí.
Ron Perlman y Salvatore son uno. Cuesta no verle en el papel después de treinta años haciéndolo. Pero su camino hasta conseguirlo no estuvo exento de trabas y desgracias ajenas. Cuando Perlman se enteró de que Annaud, con el que ya había trabajado antes, iba a adaptar la novela de Umberto Eco, lo llamó para postularse para el papel. Pero llegó tarde, este ya había sido adjudicado.

Antes de comenzar a rodar el elegido falleció. Annaud pensó en Perlman entonces. Sin embargo, los productores italianos presionaron para que ficharán a un actor local y se salieron con la suya. Al menos un tiempo, porque el fichaje les salió rana y problemático y tuvieron que despedirle. Ahí fue cuando por fin le llegó la hora a Perlman.
Como esto de las adaptaciones siempre es un tema peliagudo con autores y fans insatisfechos intentando boicotear y criticando la película, Annaud decidió cubrirse las espaldas ya desde los títulos de crédito. En lugar de hablar de "una adaptación" hablaba de un "palimpsesto", que para los que no lo sepan es algo muy propio de la Edad Media. Consiste en coger un manuscrito, borrarlo y escribir algo nuevo sobre él.

Y como las gomas de borrar no eran muy eficaces entonces, lo normal es que quedasen restos del anterior documento en el nuevo. Con esto el director avisaba de que sí, que su película se basaba en 'El nombre de la rosa' y tendría algo de la novela, pero que básicamente la había reescrito.
El año de 'El nombre de la rosa', cuya producción se dilató en el tiempo un lustro, fue 1986. Una buena añada para el cine. De aquel entonces son películas míticas de los ochenta tan distintas como 'Cuenta conmigo', 'Top Gun', 'Platoon', 'Dentro del laberinto', 'Cortocircuito' y 'Nueve semanas y media'. En los Oscar, en los que no estuvo la película de Jean-Jacques Annaud, triunfó 'Platoon'. También fue el año en el que le dieron a Paul Newman su primer Oscar por 'El color del dinero' –si no contamos el honorífico que le entregaron un año antes–. Curiosamente, uno de los nombres que sonó para interpretar a Guillermo de Baskerville.
No te pierdas 'El nombre de la rosa' el jueves a las 22:30 h.
  • Top Cine