9 cosas que son más fáciles en el cine que en la vida real

Por Bernardo Pajares

¿Alguna vez te has preguntado cómo sería tu vida si fueras un personaje de ficción? Te resumimos en nueve puntos las ventajas de vivir en una película:

1. La cama siempre impoluta

Interceptas a una chica en la barra de un bar, te pides lo mismo que se está tomando ella y la invitas a otra ronda. Corte. Recibidor de tu casa. Os besáis apasionadamente, empiezas a quitarle el vestido y vais hacia la cama. Allí surge el milagro: esas sábanas tuyas siempre limpias, vaporosas y perfectamente planchadas van a conseguir que tengáis la mejor noche de sexo de la historia sin que a ella se le vea ni un centímetro más de la cuenta ni haya el más mínimo atisbo de partes nobles.

2. Las noticias siempre ponen lo que necesitas

Las noticias siempre, siempre, siempre ponen lo que necesitas, ya seas un atracador que acaba de dar su último golpe o un escritor en busca de ideas para tu próxima novela. Ese informativo que están emitiendo justo cuando enciendes la televisión (normalmente en un motel de carretera) te advierte de que la policía anda cerca o te da esa revelación que guiará tus próximos pasos. No busques la epifanía, ella te busca a ti.

 

3. En las llamadas de teléfono vas directo al grano

Nada de "¿diga?" o "¿quién es?". Como mucho, y siempre que seas tú el que contesta, tu respuesta será algo así como "Porter" o "residencia de los Seaver". Por supuesto, si llamas tú no hace falta que te presentes porque todo el mundo sabe quien eres. Lo que es primordial y se aplica tanto a llamadas entrantes como salientes es que bajo ningún concepto te entretengas y que cuelgues al momento de tener la información que necesitas. ¡Sin añadir ni una sola palabra! Tu despedida en el cine podría ser algo así: "Le daré a ese cabrón su merecido".

4. El desayuno perfecto

Es domingo, entra el sol por la ventana y tu chica todavía duerme plácidamente. Como te gusta madrugar, bajas a la cocina, donde tienes todos los ingredientes necesarios para preparar un desayuno compuesto de café, tortitas en su punto (con su correspondiente sirope y su nata montada), zumo de naranja exprimido con tus propias manos y lo que se tercie, todo ello presentado en una preciosa bandeja que le llevarás hasta la cama. Allí te espera ella, desperezándose bellísima, tapándose los pechos con la sábana.

 

5. La perfección hecha perro

En la vida real todos hemos tenido uno de esos perros más bien feos y rebeldes que hacen pis en el parqué. Los perros del cine (y ya no digamos los de las TV movies) son de otra especie. Un perro de película es fotogénico, sonríe, sabe correr a cámara lenta y es capaz de detectar a kilómetros de distancia si tú, su dueño, estás en grave peligro. Por eso le llamas "socio", "chico" (también aceptamos "buddy") y le hablas como si hubiera alguna posibilidad, por remota que sea, de que te conteste.

6. No hay tiempo para WC

Si sientes que tienes la necesidad de ir al aseo es que algo crucial te va a pasar allí, así que más te vale ir preparado para cualquier cosa. Lo decimos porque lo normal es que aguantes todo el tiempo que dura tu trama (días, meses y hasta años) sin tener que entrar en el cuarto de baño… ¡y mucho menos limpiarlo!

7. El camarero te tiene calado

Llegas al bar, el camarero te saluda por tu nombre y ya tiene en la mano lo que vas a tomar. ¡Te tiene la hora pillada! "¿Lo de siempre, Mike?" Lo mejor de todo es que la mitad de las veces te vas sin pagar y aquí no ha pasado nada, sigues siendo su cliente favorito, y esto es porque cuando llevas billetes grandes siempre le dices al camarero (cuyo nombre tú no conoces) que se quede con el cambio.

 

8. Un despertar perfecto

Eso de quitarse el maquillaje por la noche para que la piel esté limpia está sobrevalorado. En la ficción, tu estado natural es el rímel, la pestaña postiza y los labios pintados. ¿Hay alguien en el mundo que no firmaría ahora mismo para levantarse todas las mañanas con el pelo de peluquería? Todo ese engorro que supone pasar por el cuarto de baño para quitarte las legañas y ponerte el antiojeras te lo ahorras porque eres sexy desde el minuto cero. Todo un ahorro de tiempo (narrativo)… ¡y de dinero!

9. Gancho letal

Eres un tipo con muchísima paciencia. No te gusta meterte en peleas ni respondes a las provocaciones, pero eres observador y sabes de sobra que un tipo de la peor calaña quiere quitar de en medio a tu compañero. ¿Qué haces? Esperas a tenerlo bien a tiro, dejas que se acerque a la cámara y lo tumbas de un solo puñetazo en la cara que te estabas reservando para el final de la película.

 

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