9 curiosidades de Las Tortugas Ninja

Por Bernardo Pajares

Cualquier lector que haya nacido en los 80 o principios de los 90 habrá visto alguna vez la serie animada de las Tortugas Ninja que llegó a nuestras pantallas originariamente a través los canales autonómicos y que ahora regresa a la gran pantalla con la película 'NINJA TURTLES'. Para más de una generación Michelangelo, Donatello, Leonardo y Rafael siempre serán las cuatro tortugas mutantes adictas a la pizza -¡con pepperoni y sin anchoas!- que llevan los nombres de cuatro artistas del Renacimiento italiano.

Mientras vamos cogiendo sitio para comprobar qué tal les sienta a los discípulos del Maestro Astilla el reboot que nos traen Michael Bay y el director Jonathan Liebesman, te desvelamos su historia a través de nueve curiosidades.

 

 

La idea para el cómic original del que viene la serie de dibujos y las diferentes adaptaciones al cine que se han hecho desde 1990 llegó a través de un dibujo de Kevin Eastman que surgió mientras buscaba ideas para una historia con su amigo Peter Laird en 1983. Ambos se dieron cuenta de que aquella tortuga que blandía sus nunchacos enmascarada con un antifaz, un animal pesado y lento dotado de la agilidad propia de un ninja, encerraba una semilla de lo más fértil. Cowabunga! Habían dado con el principio de una franquicia millonaria. 

Aunque por el momento sus historias nunca lo han mencionado explícitamente, Eastman y Laird quisieron hacer patente su admiración por los dibujos de Frank Miller vinculando el origen de los poderes de las Tortugas Ninja con los de Daredevil. Mismo accidente, distinto resultado. Si en el cómic de Marvel un adolescente Matt Murdock era golpeado en la cabeza por un envase radioactivo al salvar a un invidente de morir atropellado, ese mismo frasco se cuela por una rendija hasta las cloacas, donde empapa de líquido radiactivo a cuatro pequeñas tortugas de ciudad. Los efectos, eso sí, son bien distintos. Donde uno perdía la vista para desarrollar extraordinariamente los otros sentidos, los reptiles crecían hasta convertirse en unos simpáticos híbridos humanoides de color verde con unas extraordinarias habilidades para la lucha.

A pesar de haber recaudado más de 200 millones de dólares en todo el mundo (lo que la convirtió en la película independiente más taquillera de la historia, solo destronada por 'EL PROYECTO DE LA BRUJA DE BLAIR'), Steve Barron se las vio y se las deseó para llevar a buen puerto la primera película de las Tortugas en 1990. El tortuoso rodaje comenzó sin el apoyo de ningún estudio, con los cuatro actores protagonistas metidos en unos trajes que les daban tanto calor como los de los empleados que van dentro de las mascotas en los parques de atracciones. De hecho, la claustrofobia de Josh Pais, el actor que daba vida a Rafael, hacía que tuviera que "quitarse la cabeza" nada más terminar sus escenas. Además, la voz de Pais es la única que se pudo utilizar en la película, ya que el complicado diseño de los disfraces dificultaba la vocalización de los intérpretes desde el interior, por lo que fue necesario doblar la mayor parte del material.

La imagen divertida que tenemos de las Tortugas Ninja por la serie de dibujos y las adaptaciones cinematográficas que se han hecho hasta ahora contrasta profundamente con el material original de los cómics publicados por Mirage Studios. En ellos no resulta extraño encontrar violencia explícita, apuñalamientos, sangre e incluso suicidios rituales, todo ello regado con alcohol y un lenguaje mucho menos amable que el de la serie estrenada en 1987.

La respuesta es que lo hacían... de manera ocasional. La obsesión con la pizza llegó con el salto de Leonardo, Donatello, Michelangelo y Rafael a la televisión, donde no las veíamos comer algo que no fuera redondo, caliente y estuviera chorreando queso fundido.

Como curiosidad, uno de los cómics originales llevaba por título 'The Haunted Pizza' ('La pizza encantada'). Coincidiendo con el éxito de la película, Pizza Hut patrocinó una gira de conciertos que, lees bien, dio el pistoletazo de salida en Estados Unidos en agosto de 1990.

 

 

Cuando Fox se hizo con los derechos para emitir la serie 'Ninja Turtles: The Next Mutation', los guionistas decidieron incluir una quinta hermana en la historia. Se trataba de Venus de Milo, la única tortuga hembra de la familia. Venus habría sido afectada por el fluido radiactivo pero el agua de las cloacas la habría arrastrado hasta Chinatown, separándola de las otras cuatro, lo que daría coherencia a su inclusión tardía en la familia de mutantes ninja.

Esta serie, que solamente duró una temporada debido a su escaso éxito de audiencia, es el único producto de la franquicia en el que no aparece April O'Neil, la reportera pelirroja del mono amarillo a la que ahora da vida la explosiva Megan Fox.

 

 

Destructor, Trinxant y Desfibrador son las diferentes traducciones que se hicieron en nuestro país de Shredder, el villano que moviliza a su antojo a todo el Clan del Pie con el objetivo de cenar una rica sopa de tortuga. El curioso nombre del personaje -'shredder' significa en inglés 'rallador'- le vino a Eastman a la cabeza mientras lavaba los platos después de una cena. Al coger un rallador de queso con forma rectangular le dijo en voz alta a su compañero, Peter Laird:

"¿Te imaginas un villano que tenga algo como esto en los brazos a modo de arma?"

El actor que puso voz entre 1987 y 1996 al personaje que no deja ni a sol ni sombra su casco y su capa morada fue James Avery, el mismísimo tío Phil de 'El príncipe de Bel-Air', al que también pudimos escuchar doblando a otros personajes animados de la pequeña pantalla en 'Iron Man', 'Spiderman' o 'Piper Ann' antes de que nos dejara, tristemente, en 2013.

 

 

La ausencia en el guion del último 'reboot' de los secuaces más molones del Destructor se explica porque los productores habrían decidido guardarlos como as en la manga para la secuela, confirmada tras el éxito cosechado por 'TEENAGE MUTANT NINJA TURTLES' en Estados Unidos. Los veremos en 2016.

Como sabrás, cuando cruzaron nuestras fronteras las tortugas perdieron en el camino los adjetivos de adolescentes y mutantes para quedarse en 'Tortugas Ninja'. En cambio, si pasaste tu infancia en Cataluña las conocerías como 'Les fabuloses Tortugues Ninja' o 'As tartarugas mutantes' si creciste en Galicia.

Pero si en España se ajustó el título por motivos obvios (uno puede bajar la basura de varios días y volver antes de terminar de decir "tortugas mutantes ninja adolescentes"), en países como el Reino Unido, Francia, Alemania o Suecia se omitió expresamente la mención a la violencia asociada con la palabra "ninja" y se las rebautizó como 'Teenage Mutant Hero Turtles'. Fue en esos mismos países donde cambiaron los nunchacos de Michelangelo por garfios y cuerdas de escalada.

 

Otra historia es lo que hicieron con las pobres criaturas en la miniserie japonesa de dos episodios 'Mutant Turtles: Chôjin densetsu hen', de 1996. En ella, Leonardo, Michelangelo, Donatello y Rafael se transforman en una suerte de Power Rangers musculados, a medio camino entre Lobezno y el sádico Cell de 'Dragon Ball'. Raro es poco decir.

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