13 de noviembre de 2015

México, un protagonista más del cine de narcotráfico

Por Pedro Moral

Llega a los cines 'Sicario' y podréis pensar: ¡Oh, no! ¡Otra película sobre narcotrafico! ¡El horror! En ese caso os estaríais equivocando. Este thriller dirigido por el gran Denis Villeneuve, el tipo que dirigió ese oscuro drama titulado 'Prisioneros' y que será el encargado de llevar el peso de la segunda parte (o lo que sea) de 'Blade Runner' ha firmado un thriller sobre el crimen y el tráfico de drogas diferente y espectacular. 

Emily Blunt es una joven agente del FBI algo ingenua (o idealista, según se mire) a la que reclutan en una fuerza de élite que lucha contra el narcotráfico. El ascenso le llega después de que encontrara en la supuesta casa de un capo cientos de cadáveres pudriéndose entre las paredes. La película empieza como un tiro y pronto Villeneuve nos presenta a dos personajes ambiguos y bastante oscuros, un poco como lleva haciendo en toda su filmografía. Estos son Benicio del Toro, más enigmático que de costumbre y Josh Brolin en un papel tan detestable como siempre. 

Estos dos serán los que lleven a Emily Blunt hacia una misión clandestina. Se puede decir que su personaje, que está entre la Jessica Chastain de 'Zero Dark Thirty' y el Ethan Hawke de 'Training Day', es un poco Alicia entrando por la madriguera del conejo. Y la entrada a la madriguera está, como no podía ser de otra forma en México. La capital del narcotráfico es aquí otro de los protagonistas del filme. Esa entrada y salida de Juárez se clavará en la memoria del espectador. 

La asfixiante atmósfera de México es fundamental para transmitir al espectador esa constante sensación de tensión, esos colores amarillentos que Villeneuve utiliza en su película, ese calor que ahoga poco a poco a estos personajes que luchan en la cruenta (y vana) guerra del narcotráfico. 

Las escenas nocturnas en el desierto mexicano envuelven a cada uno de los protagonistas. México es, efectivamente, otro personaje importante para la película de Villeneuve igual que lo fue en el 'Traffic' de Steven Soderbergh o en 'Savages' de Oliver Stone.

México y Benicio del Toro, ambos son importantísimos en la mayoría de películas de este subgénero. En 'Traffic' el actor de Puerto Rico interpreta a un agente mexicano llamado Javier Rodriguez, mientras el Gobierno de Estados Unidos libra su propia guerra contra el tráfico, él tiene que librar la propia suya al otro lado de la frontera. El tono amarillento de esos paisajes desérticos vuelve a ser el reflejo de un país congestionado por la violencia que ocasiona el narcotrárico. 

Con 'Savages' de Oliver Stone el color cambia. Mexico no es tan monocromático en esta adaptación de la novela de Don Winslow. Aquí la jefa de la droga es Salma Hayeck y todo lo que la rodea está lleno de colores. Una forma de edulcorar el paisaje mexicano para que los crímenes de sangre sean bastante más impactantes en el espectador. La violencia en el filme de Stone es más voraz y directa mientras que Mexico actúa como un paraíso manchado de sangre. 

El país latinoamericano se ha lucido en numerosos filmes que no tienen tanto que ver como el narcotráfico. En 'El Mariachi' de Robert Rodriguez, por ejemplo. Una película donde Antonio Banderas Salma Hayeck visitan uno de los lugares más bonitos del país, San Miguel de Allende. 

Otra de las películas donde mejor se ha retratado México ha sido en 'Y tu mamá también', un drama con tintes de comedia en el que dos chicos intentan seducir a una mujer madura y en crisis. Para ello hacen un viaje por todo el país en el que conocerán más de su cultura y más también sobre ellos mismos. Nunca antes se había reflejado tanto la realidad de un país a través de los cristales de un coche. Emmanuel Lubezki está detrás de la fotografía, por supuesto. 

Mexico también es el territorio donde se rodó la vilenta 'Apocalypto' y, agarraros, 'Titanic'. Sí, México es una caja de sorpresas. 

Artículo escrito por losExtras.es
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