5 de abril de 2017

Ace Ventura, el acompañante perfecto para una fiesta en casa

Por M. J. Arias

Jim Carrey ha sido muchas cosas, pero siempre será Ace Ventura. Nadie como él, con su habilidad para gesticular de manera exagerada y llevar la comedia al extremo para dar vida a este detective de mascotas único. Desde luego, si existiese en la vida real sería el acompañante ideal, el invitado perfecto para cualquier fiesta en casa que se precie. Con él la diversión nunca decae.
De los que más. Nadie como él para levantar una fiesta que empieza a flojear. A esas horas en las que ya los invitados no pueden ni con su alma, él sigue activo como en el primer minuto. Puede bailar, contar chistes, hacer muecas sin parar y, si se tercia y el público está receptivo, en un momento te monta un número con animales que hará las delicias de todos.
Desde luego, porque para eso Ace Ventura es único. ¿Qué puedes esperar de un tipo que se comunica como él lo hace con los animales, que lleva ese pelo y esa vestimenta? Tranquilo, da igual cuánto metas la pata en una fiesta, él siempre te superará. Está comprobado. De ahí que en sus películas algunos le miren tan raro y lo traten de loco. No todo el mundo le pilla el punto a la primera.
Tiene que ver con su habilidad para comunicarse con ellas y entenderse. Es mutuo. Una habilidad algo excéntrica, todo sea dicho de paso, pero que él sabe rentabilizar al haberla convertido en su trabajo. En una fiesta casera, siempre podrá calmar al perro del vecino cuando este se ponga a ladrar como un descosido porque le molestan el ruido o los extraños.
Lo suyo va de serie. Lo cierto es que sale barato invitarle a una fiesta porque no necesita beber alcohol para pasárselo bien o para divertir al resto. Su estado natural es ese, disparatado y sin control. Un consejo, siendo como es, casi mejor que las botellas con graduación estén lejos de su alcance. Un refresco y listo.
No hay más que verle. Es su indumentaria preferida y parte de su seña de identidad. Camisas con grandes estampados florales abiertas sobre una camiseta blanca y pantalones no menos llamativos. Eso por no hablar de que a veces le da por ponerse tutú como si fuese una bailarina de ballet. Aunque esto último de hawaiano tiene poco.