12 de abril de 2016

¿A qué viene el 'remake' de 'El libro de la Selva’?

Después de que la factoría llevara la novela de Rudyard Kipling al cine en 1967 en forma de película animada y de que en 1996 continuara la historia cosechando nuevos éxitos, ahora apuesta por una nueva versión que mezcla la animación con la acción real. Con motivo del estreno algunas preguntas rápidas se nos vienen a la cabeza, ¿por qué es un buen momento para volver a la historia de Kipling? ¿Perderá las grandes bazas del original? Por eso ponemos sobre la mesa algunos pros y contras del esta nueva versión.
Rudyard Kipling se merece una nueva visión cinematográfica de su libro. Desde la maravillosa versión animada de Disney de 1967 han pasado ya varias décadas y los tiempos han cambiado. La tecnología ha hecho que se le pueda dotar a los personajes y a los escenarios de otras dimensiones. Así, en la cinta, que emplea el 3D, vemos como el pequeño Neel es el único actor de la película (excepto una pequeña escena sobre su padre), mientras que el resto de la animación está creada por ordenador con herramientas hiperrealistas.
La versión de Disney de 1967 carecía de un elemento importante en la selva (y del que parece que se ha dado cuenta el director John Favreau): las hembras. Así, el creador de 'Iron Man' y 'Cowboy & Aliens', decidió que tenía que arreglar la situación y para ello contó con las actrices Scarlett Johansson y Lupita Nyong'o. Ellas son las encargadas de dotar a la película de un toque femenino: la primera pone la voz a la villana serpiente Kaa y la segunda actualiza al lobo Raksha, que tan solo tenía un pequeño papel en la cinta de 1967. Ben Kingsley, Bill Murray, Idris Elba, Christopher Walken y Giancarlo Esposito completan el reparto vocal de la aventura.
Uno de los cambios que presenta esta nueva versión en relación con la anterior es que precisamente pierde su carácter musical. El encargado de crear la nueva música del remake es John Debney, y bien, es cierto que su música recuerda a la de la cinta del '67, pero a diferencia de la original, la nueva versión deja de ser musical. Sí hay fragmentos de canciones clásicas de la anterior como 'Bare Necessities' y 'I Wanna Be Like You', pero suprime todas las demás.
 
Al parecer Favreau decidió eliminar los números musicales porque estos hubieran disminuido el sentido de peligro de la cinta, que tiene un tono mucho más adulto que la primera, que era más para niños.
La película conmemora el 150° aniversario del nacimiento de Rudyard Kipling, a pesar de que presenta varios cambios con la historia original y con la versión anterior. Sin embargo, sigue siendo un auténtico viaje de autodescubrimiento lleno de valores, que conviene resucitar.
 
Su protagonista es Mowgli, un niño al que cría una manada de lobos y que se ve obligado a abandonar el único hogar que ha conocido en toda su vida. Así es como se embarca en un una aventura fascinante en la que le guían la pantera Bagheera, convertida en su mentor (Kingsley), y el oso Baloo, un espíritu libre (Murray). Por el camino, Mowgli se cruza con criaturas de la selva que no son muy de fiar como la serpiente Kaa (Johannsson) o el embaucador Rey Louie (Walken), tal y como sucede en una gran ciudad o en la vida real.
¿Podemos imaginar un 'remake' de 'La Sirenita', de 'Blancanieves', o de 'La Bella y la Bestia'? Probablemente no, o quizás, de hacerlo lo haríamos con mayor dificultad. El imaginario Disney de estas películas está tan arraigado que no imaginamos a Ariel, a Bella o a los enanitos, diferentes a cómo se muestran en las anteriores películas Disney. Quizás con Mowgli y Baloo haya un hueco mayor para la exploración, que la factoría quiere aprovechar, pero aún así será dificilísimo no recordarles cantando y bailando 'Busca lo más vital' tal y como hacen en el film de 1967.
Artículo escrito por losExtras.es
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