5 de noviembre de 2014

África en el cine: una relación complicada

Por Luís Fernández

África no existe y lo vamos a explicar. Con asiduidad se ha tendido a indentificar al continente como un todo uniforme. Se ha hablado de África más como de un país que como de un continente. Se ha tendido a homogeneizar la experiencia africana como si careciera de los elementos diferenciadores suficientes. Y a pesar de que esta tendencia tiende a ser combatida cada vez en mayor medida desde el ámbito académico, los medios de comunicación tienden a mantener esta línea. Pero, ¿cómo ha tratado el cine -especialmente Hollywood- al continente africano? 

Recientemente se ha estrenado en las pantallas españolas 'LA BUENA MENTIRA', del director canadiense Philippe Falardeau. A pesar de su engañosa publicidad que podría llevar a pensar que Reese Witherspoon es la protagonista de dicha cinta, nada más lejos de la realidad. Los "niños perdidos de Sudán" son los verdaderos protagonistas, es su historia la que se cuenta, la guerra civil a la que sobreviven, su vida en un campamento de refugiados y su llegada a EEUU. Una agradable sorpresa que la película narre en todo momento sus vivencias de forma honesta, dejando al espectador imaginar los horrores sufridos en lugar de regocijarse en los mismos.

Otros ejemplos recientes que ha sabido aprovechar las problemáticas actuales de un continente variopinto ha sido 'CAPITÁN PHILLIPS', del siempre competente Paul Greengrass, que sin ahondar demasiado en las razones y motivos de la piratería, nos introducía en la problemática, aunque centrando su visión (comprensible al ser una producción norteamericana) en el "heroíco" capitán del barco; o 'DIAMANTES DE SANGRE', que se centra en el expolio de las tierras africanas, ya sea por empresas extranjeras o por población local, y que supone un interesante acercamiento a los conflictos locales en torno al poder y la posesión de los recursos en el continente.

 

Estas producciones suponen un tratamiento mucho más interesante del que nos pueden ofrecer aquellas películas que utilizan los impresionantes paisajes de las diferentes regiones de África casi como mero escenario. 'EL PACIENTE INGLÉS', en su clásico romanticismo, no está interesada en relatar los problemas que sacude a una África más que activa durante la Segunda Guerra Mundial. 'MEMORIAS DE ÁFRICA' nunca será recordada por su análisis de la colonización, sino por su inolvidable historia de amor (vuelos en avioneta incluídos), pero sería interesante su más que discutible visión de la sociedad africana del momento, en la que la población negra aparece reflejada con muy poca capacidad decisión. O, por ejemplo, 'CASABLANCA', donde la ciudad marroquí sirve de fondo a una apasionada historia de amor, donde lo local queda apartado de la trama principal. Tres ejemplos que son un indicativo del trato que se ha tendido a dar al continente, es decir, un papel secundario.

Volviendo a algunas películas que si han sabido aprovechar de forma mucho más jugosa las historias que nos puede ofrecer el continente africano, tenemos los casos de 'HOTEL RWANDA' y 'EL JARDINERO FIEL'. La primera supone un durísimo reflejo del genocidio ruandés, con escenas que quedarán grabadas en la memoria del espectador. Un fiel reflejo del genocidio a partir de una anécdota concreta que sirve como caso paradigmático perfecto para describir el horror sufrido, ante la pasiva mirada de la ONU.

 

En el caso de 'El jardinero fiel', basada en una novela del siempre enigmático John Le Carré, nos relata una historia de amor pero con África siempre presente. Es la historia de aquellas personas que luchan por el continente, encarnada en una deslumbrante Rachel Weisz que logra un papel para la memoria, apasionada y sensual, como el propio continente. Pero es también la historia de los abusos de occidente (abusos que en muchas ocasiones cuentan con la colaboración de actores locales) en este caso en relación con la industria farmacéutica. Impactante y dolorosa, especialmente interesante su reflejo de las conexiones personales en la sociedad africana ("Nunca sabrás quién encargo el trabajo").

Podríamos seguir con una lista larguísima de títulos que desde el mundo anglosajón y americano han tirado de África como fuente de inspiración: ‘LA REINA DE ÁFRICA’ (y ‘CAZADOR BLANCO, CORAZÓN NEGRO’, que nos relata los avatares de rodaje de la primera), ‘ZULÚ’, ‘INVICTUS’, ‘EL ÚLTIMO REY DE ESCOCIA’, ‘HATARI’, ‘MOGAMBO’… Un gran número de películas que podemos citar de memoria, pero que sin embargo, palidecen si pensamos en la cantidad de fuentes que nos puede ofrecer el vastísimo continente africano. Tantas historias como pueblos hay. Hay quien cree que si no se cuentan es porque no interesan, pero a veces el interés hay que suscitarlo. Sin duda, África, siempre estará ahí como fuente inagotable de vivencias que relatar más allá de sus maravillosos paisajes.

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