Aprende a ser un actor camaleónico con Daniel Day-Lewis

Por Pedro Moral

Ha ganado tres Oscar, dos Globos de Oro, cuatro BAFTA… Decir que es el mejor actor de su generación es poco, Daniel Day-Lewis es una garantía. Su sola presencia provoca que tanto los espectadores como la crítica especializada se tomen una película en serio.

 ¿Y qué tiene Day-Lewis que guste tanto, que marque tanto a los filmes en los que participa? Sencillamente este irlandés es uno de los actores más camaleónicos de la historia. Siempre elige con mucho cuidado sus proyectos y se sumerge en los personajes exponiéndose hasta el límite. Sus métodos son extremos y los resultados abrumadores. Ha trabajado con los mejores: Steven Spielberg, Martin Scorsese, Michael Mann o Paul Thomas Anderson y para cada uno de ellos ha realizado papeles completamente diferentes.

 Analizando su filmografía podemos aprender los secretos de cómo debe ser un actor camaleónico:
Su primer gran personaje fue 'El último mohicano'. El primer éxito en su carrera se lo dio Michael Mann en esta épica película de acción y aventuras en la que el actor interpretaba a Hawkeye -Ojo de halcón-, un hombre blanco adoptado por los indios mohicanos que se mete en la guerra que enfrenta a franceses e ingleses por el domino de la región a orillas del río Hudson en pleno siglo XVIII.

El actor llena la película con su lenguaje corporal  y sus miradas. El actor investigó las tribus indígenas, las conoció, convivió con ellas, se convirtió en su propio personaje para rodar esta epopeya de la América colonial. No tiene muchos diálogos, pero… ¿Quién necesita diálogos si tiene la fuerza interpretativa de Day-Lewis? Nos enseñó que para ser un buen actor del género épico se debe aprende a cabalgar, a usar el arco, y a moverse como un aventurero… Lo de hablar, es lo de menos. Los héroes no hablan demasiado.
Martin Scorsese supo ver su talento y le llamó para protagonizar junto a Michelle Pfeiffer una de sus películas más elegantes, 'La edad de la inocencia'. En este filme ambientado en el siglo XIX, el actor interpreta a Newland Archer, un caballero de alta sociedad neoyorquino prometido con una joven de alta cuna pero enamorado de su prima, una condesa divorciada y proscrita dentro de su propia clase social.

Day-Lewis pasó de hacer el indio a comportarse como un auténtico noble, a andar y hablar como ellos, a vestirse como ellos pero lo más difícil de este personaje es pensar todo lo contrario de lo que se dice. Esta doble moral de la nobleza fue un duro ejercicio interpretativo para el irlandés que por supuesto realizó un excelente trabajo. 

Day-Lewis nos enseñó que para dominar el drama de época  lo importante es la contención interpretativa, no pasarse de la raya y expresar los sentimientos de tu personaje con la mirada, NUNCA con el diálogo.
Por supuesto Daniel Day-Lewis ha rodado una película basada en hechos reales, 'En el nombre del padre', uno de sus mejores trabajos y quizá la mejor película que se haya hecho sobre el IRA. Un joven es acusado de participar en un atentado terrorista y es condenado a cadena perpetua junto a su padre, gracias a una abogada muy entregada interpretada por Emma Thompson, el joven Gerry se propone demostrar su inocencia y de paso limpiar el nombre de su padre, un hombre al que ha conocido (de verdad) en prisión.

Este drama carcelario se ha convertido en un clásico, en una película imprescindible.
Day-Lewis nos enseñó que hay que saber interpretar a personas de carne y hueso, gente normal, de la calle.
Martin Scorsese volvió a llamarle para interpretar a un villano en 'Gangs of New York' que sería mítico en de la filmografía del actor y la del propio director. Daniel Day-Lewis afiló los cuchillos para interpretar a "Bill el carnicero", un símbolo de la terrible corrupción política con la que emergió la ciudad de Nueva York a finales del XIX. Un drama criminal sobre la venganza en el que también trabajan Leonardo DiCaprio y Cameron Díaz. Day-Lewis nunca dio tanto miedo.

Day-Lewis nos enseñó que al interpretar a un villano hay que darle mucho carisma, el público debe temerle y admirarle. Bill el carnicero es uno de los villanos más icónicos de la historia del cine gracias a la portentosa interpretación de Day-Lewis.
Steven Spielberg le llamó para su biopic sobre el presidente Abraham Lincoln. No existe otro actor con la capacidad de Day-Lewispara interpretar al presidente de los Estados Unidos. Spielberg quiso contar el dilema moral al que se enfrentó el presidente cuando su administración propuso la enmienda que prohibía la esclavitud en los Estados Unidos y nunca hubiera conseguido una cinta tan magistral, tan clásica y estilizada sin tener en ella un protagonista del carácter y la altura artística de Lewis.

Day-Lewis nos enseñó que para interpretar a un personaje histórico en el biopic de turno nunca se debe imitarle, sencillamente hay que conseguir que el personaje hable a través del actor.
Fotos: Getty Images
Artículo escrito por losExtras.es
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