26 de mayo de 2015

Así acabarán los robots del cine con la humanidad

Por M. J. Arias

Es un tema recurrente en el cine de ciencia ficción, robots y/o inteligencias artificiales con tendencias aniquiladoras a los que se les mete entre bit y bit acabar con la raza humana para convertirse en amos y señores de la Tierra. Una suerte de reinicio de la humanidad en la que en muchos casos el ser humano no tiene cabida y los robots o entes informáticos incorpóreos ocupan el lugar de los hombres. El objetivo suele ser el mismo y lo que varían son las tácticas, aunque tampoco demasiado. Todas ellas pueden agruparse en cuatro y serían las que siguen a continuación.

Aniquilar, aniquilar y aniquilar

Es como una especie de mantra que recitan mentalmente los robots del cine de ciencia ficción cuya única misión en la vida parece ser acabar con la raza humana, esa que los creó y a la que superaron adquiriendo vida propia y rebelándose contra sus artífices. Ocurre en la saga ‘Terminator’, donde Skynet siembra el caos en la Tierra de un futuro no tan lejano convirtiendo a los supervivientes en una suerte de resistencia postapocalíptica que debe enfrentarse a robots que viajan en el tiempo para cortar el problema, el suyo, de raíz. Al mismo nivel podría situarse a Ultrón, un villano megainteligente e incorpóreo al que deben enfrentarse los Vengadores para salvar al ser humano. Todo porque a Tony Stark le dio por andar jugando con programas informáticos que no entendía.

Sí entendía lo que se traía entre manos el doctor Bolivar Trask cuando diseñó a sus centinelas en ‘X-Men: Días del futuro pasado’. Quería acabar con los mutantes, pero llegó un punto en el que sus robots también empezaron a atacar a los humanos que les ayudaban apoderándose de todo. Eso por no hablar de robots amigables que unaM vez en el espacio cortocircuitan y deciden acabar con la tripulación de su nave. Léase Hall. O esos otros venidos del espacio llamados Transformers y Decepticons que convierten la Tierra en su campo de batalla. Así no hay humano que sobreviva. Menos mal que el pardillo de turno se encargará de salvarnos a todos.

Cómo esclavos o seres inútiles

¿Por qué aniquilar a la raza humana cuando puedes ponerla a tu servicio? Eso es lo que deben pensar algunos de esos otros guionistas que apuestan por tramas un poco más complejas (que no buenas) cuando se trata de inteligencias artificiales y humanos compartiendo planos. En ‘The Matrix’ la explicación que dieron los hermanos Wachowski es casi mejor verla en casa, con el mando cerca para poder repasar una y otra vez su argumentación hasta pillarla del todo. Pero, básicamente, lo que hacen las máquinas en la trilogía ‘Matrix’ es cultivar humanos y conectarles a unos tubos que van del cerebro a la Red obligándoles a vivir una realidad virtual de la que no son conscientes. En otras ocasiones es el propio ser humano el que, en su afán por trascender, muta en IA convirtiéndose en un ente megalómano que considera que puede salvar a la Humanidad de sí misma. Es lo que le pasa al personaje de Johnny Depp en la fallida ‘Trascendence’, vuelca su consciencia a un ordenador y el experimento se le acaba yendo de las manos.

En otros casos la eliminación es más sutil y no es culpa de las máquinas, sino de la desidia del propio ser humano. Así ocurre en ‘Los sustitutos’, una de ciencia ficción protagonizada por Bruce Willis en la que la gente se ha acostumbrado a enviar a sus clones robóticos a vivir la vida que ellos observan desde la retaguardia de un sillón informático anclado en sus casas. Esos robots no son los que acabarán con ellos, sino su extrema pereza y los planes de un científico loco que quiere apagarlos a todos. Similar en el trasfondo, pero mucho más amable, es la visión que ofrece ‘Wall-E’, un futuro en el que el hombre ha abandonado la Tierra y vive en una estación espacial tan mecanizada y automatizada que se ha acostumbrado a no mover ni un solo dedo. De ahí que todos sean gordos, fofos y sus huesos hayan evolucionado hacia algo así como gelatina.

Dando el cambiazo

Es lo que se llama ir de tapadillo. Robots que están tan avanzados en su diseño que nadie diría a primera vista que no son humanos. Y así, sin que nadie se de cuenta –en ocasiones ni siquiera ellos mismos–, pueden infiltrarse en cualquier parte y dar un golpe desde dentro cual caballo de Troya. Este no es en realidad el plan de ninguno de los protagonistas de títulos como ‘Blade Runner’, ‘Yo, robot’ o ‘Eva’, pero es algo que acaba pasando en cierta manera en ‘A.I. Inteligencia Artificial’. En está última, la de Steven Spielberg, los robots no solo no envejecen, por su puesto, sino que sobreviven a sus creadores/compradores. De ahí la historia del niño robot que quiere volver a ver a su madre humana ya muerta en un mundo donde se las diferencias entre humano y droide son casi inexistentes y un infante prediseñado para amar puede sustituir a uno nacido por los canales habituales.

Sacando de quicio al ser humano

Puede que no sea un plan de ataque directo, sino más bien una especie de gota china que va haciendo mella. No matarán, pero pueden hacer que el más pintado pierda los papeles y termine desquiciado hasta el punto de acabar encerrado en una habitación acolchada y con camisa de fuerza. ¿Ejemplos? El taxistas de ‘Desafío total’, sin ir más lejos. Qué se lo digan sino a Arnold Schwarzenegger, que acabó arrancándole cuerpo y cabeza al ‘simpático’ Johnny Cab. Qué decir de C3PO. Ahí, en la pantalla, como parte de la ficción y siempre con R2D2 para darle la ininteligible réplica, puede tener su gracia. Pero imaginaos en casa, sentado en el sofá. Estaría más en modo off que encendido. Reconozcámoslo. O el deprimente y borde Marvin de 'Guía del autoestopista galáctico'. Si las personas así acaban cansando, qué decir de un robot.

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