1 de febrero de 2016

Buster Keaton a través de sus gags

Por Pedro Moral

A Buster Keaton le apodaron 'cara de palo' por su expresión imperturbable. Nunca sonreía. Nunca expresaba ningún tipo de emoción. Al contrario que Charlie Chaplin solía rehuir de la sensiblería y del melodrama, lo suyo era el riesgo, las piruetas imposibles, los gags más peligrosos y las carcajadas a costa de su personaje, una clase de héroe improvisado, un tipo normal que se veía envuelto en líos que siempre resolvía con destreza y algo de suerte. Un joven tragicómico que expresaba lo que sentía a través de las acrobacias. Nunca utilizó dobles o especialistas. 

Hace 50 años que murió este icono del cine mudo. Murió, al menos, después de que la industria cinematográfica reconociera su contribución al séptimo arte. Hizo muchas películas, en su mayoría obras maestras que fueron ignoradas cuando se estrenaron, pero el tiempo le colocó en su sitio, entre los genios más grandes del cine mudo y del cine en general. Muchos de los gags (físicos) que hoy se utilizan en las películas cómicas los inventó Buster Keaton y a través de algunos de sus gags más famosos y más peligrosos repasaremos la carrera de este actor y director.
'El moderno Sherlock Holmes' es una de sus mejores obras, la dirigió y la protagonizó en 1924. Es un mediometraje de 45 minutos en el que Keaton interpreta a un proyeccionista que sueña con ser detective y de repente se cuela en una película que está proyectando (efectivamente Woody Allen no fue tan original en 'La rosa púrpura del Cairo'). Su objetivo es salvar a la dama y enfrentarse al villano. 

La película está llena de gags visuales pero hay uno especialmente peligroso. Buster Keaton se monta en el manillar de una motocicleta que conduce otro, en seguida este otro se cae del vehículo y Keaton comienza una persecución en la que, sin ser consciente, está llevando una motocicleta conducida, literalmente, con el trasero. El actor esquiva a los coches, los árboles, interrumpe una fiesta en el campo, se lleva los manteles, cruza un puente que se derrumba, un río…
Casi todos los actores del cine mudo tienen en su filmografía una película sobre boxeo. En 'El boxeador' Buster Keaton quiere ganarse el respeto de su amada haciéndose pasar por un campeón de boxeo que se llama como él. El plan funciona y el protagonista tiene que enfrentarse a un verdadero boxeador, así que este escuálido y debilucho millonario tiene que empezar a entrenarse para no destapar la farsa. 

Uno de los mejores gags de la película es el del primer entrenamiento, al contrario que Charlie Chaplin, cuyo boxeador gana gracias a mucha suerte y algunas piruetas, el de Keaton solo sabe encajar golpes. Nunca nadie ha recibido puñetazos con tanta gracia. Y ojo al juego que Keaton mantiene con las cuerdas del cuadrilátero…
Johnny Gray un hombre que ama tanto a una chica como a su locomotora. Ambientada en la Guerra de Secesión Keaton vuelve a poner a un tipo normalucho frente a la aventura de su vida. Cuando un comando del norte le roba su locomotora 'La General' y raptan a su amada Anabelle Johnny tendrá que demostrar su valentía e ir en busca de sus dos amores. 

Es una película que sólo se puede definir como delirante. En cuanto a los aspectos técnicos es una de las más audaces de su época. El montaje es soberbio y Keaton vuelve a dar toda una lección física y de planificación del gag. Uno de los mejores es ese en el que se pone en el morro de la locomotora y comienza a quitar troncos de madera de la vía del tren.  Otra vez Buster Keaton vuelve a arriesgar su vida.
Como ocurre en casi todas sus películas las aspiraciones de su personaje tienen más que ver con conquistar a una chica que con cualquier aspiración profesional o vital. En 'El Cameraman' Keaton interpreta a un operador de cámara que quiere grabar la gran noticia del siglo para que MGM le contrate y así poder estar cerca de una oficinista de la que se ha enamorado. Un día, en Chinatown se encuentra en medio de una cruenta guerra de mafias, tiene su noticia pero ¿sobrevivirá?

Precisamente uno de los gags más característicos de la película es el momento en el que la guerra entre mafias le pilla a él grabando tranquilamente el ambiente del barrio chino. Los disparos se entrecruzan delante de él, escapa por poco, se esconde, hace piruetas involuntarias que le salvan la vida y aprovecha los disparos para hacerse un trípode más bajito.
El río es otra de sus obras maestras incontestables. Willie llega al río Mississippi para ayudar a su padre, el propietario de un barco fluvial que compite ferozmente con otro. Willie es un desastre y además está enamorado de la hija del mayor rival del padre. Amores imposibles, su perenne cara de palo y un montón de acrobacias acompañadas por el mal tiempo son los ingredientes fundamentales de esta comedia. 

El gag más importante de la película, por su dificultad y riesgo, es también el mejor de toda su carrera. La parte frontal entera de una casa de verdad se cae encima de él, con tan buena suerte que Keaton atraviesa una pequeña ventana abierta en la parte de arriba. Esto tiene que estar muy bien planeado y calculado, unos milímetros son la diferencia entre la vida  o la muerte. Charles Reisner, el director, y parte del equipo tuvieron que salirse del estudio cuando la escena se rodó. No querían presentar un suicido.
Artículo escrito por losExtras.es
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