26 de abril de 2016

Capitán América o Iron Man: ¿de qué lado estás?

Por M. J. Arias

En el universo Marvel están en plena Guerra Civil y sus Vengadores se han visto obligados por la situación a dividirse en dos bandos. Como no podía ser de otra forma, cada uno con un líder a la cabeza. Estos no son otros que Capitán América y Iron Man. Dada su tormentosa relación y que nunca han terminado de entenderse demasiado bien, era de esperar que la cosa acabase como el Rosario de la Aurora. 

Lo curioso del caso es que esta debía ser la tercera entrega de la saga de Steve Rogers, pero se le han colado un montón de compañeros de viñetas y no se sabe ya si se trata de la tercera película de su línea argumental, de la cuarta de Iron Mano a saber. Sea como sea y si aún no te has posicionado por uno u otro bando, te damos un par de razones por las que alistarte en el #teamironman o el #teamcaptainamerica. Y para ser lo más neutrales posibles esta guerra, solo diremos cosas positivas de ambos bandos.
Pues sí, es lo que tiene Steve Rogers, que antes de ser el supersoldado de bíceps prodigiosos y cutis perfecto que todos conocemos, fue un chaval enclenque y enfermizo al que le hacían bullying. Si no hubiese sido por su gran amigo Bucky, le habrían caído aún más tortas y novatadas en sus años mozos. Menos mal que Bucky estaba por ahí para salvar la situación y a su colega del alma.

No es de extrañar que con unos antecedentes así, pasadas las décadas y sin más amigos de su edad en forma, a Rogers le cueste creer en la maldad de su alma gemela y sea capaz de anteponer a los Vengadores por salvar el pellejo de Bucky, que ahora es el Soldado de Invierno y que ya intentó matarle en la anterior película. Pero el Capi no es rencoroso y cuando es amigo de alguien lo es hasta las últimas consecuencias.
Las cosas como son, Ojo de Halcón es de los vengadores que más molan. Él y Jeremy Renner, que son todo uno. Fue un descubrimiento en La era de Ultrón y todo un acierto darle más protagonismo entonces. Porque demostró que un superhéroe puede tener mujer e hijos y no andar por ahí de flor en flor y de misión en misión sin comprometerse con nadie. Además, verle en acción es de lo más divertido, no está amargado con traumas y suele elegir bien sus batallas. Así que si Clint se pone del lado de Rogers, por algo será. Luego está Ant-Man, que pasaba por allí y se suma a la fiesta. Le pone un podo de humor al asunto y enseña nuevos poderes.
Nadie puede negarlo. Desde que se subió al 'divertijeep' en su primera aventura, Iron Man ha sido el superhéroe de Marvel más divertido de todos los tiempos y el que más evolucionado, en sus películas y en las ajenas. Aunque en esta ocasión le llenan de remordimientos y traumas, Tony Stark sigue siendo Tony Stark y por una vez en su vida está dispuesto a seguir las reglas que le marcan otros.

Tiene labia para convencer a todo el mundo menos al Capi. Porque a tercos y cabezotas no les gana nadie. Además, Iron Man tiene el traje más chulo de todos, con más gadgets y la cartera más abultada, que eso también cuenta. Puede que Steve Rogers sea el superhéroe americano más popular, pero más allá de las fronteras estadounidenses, en el resto del mundo la gente prefiere a Iron Man.
Es de lo mejor de toda la película, ver en acción a Tom Holland como el nuevo Spiderman y comprobar que no solo funciona, sino que promete. El muchacho en realidad no sabe muy bien qué hace allí. Tony Stark le ha convencido para que se una a su bando y flipa en colores teniendo que enfrentarse a un puñado de Vengadores. Pero salva la situación como puede y regala a Tony Stark una de sus escenas más genuinas en toda la película.
Artículo escrito por losExtras.es