7 de enero de 2016

Cenicientas modernas que no necesitan ningún príncipe

Por M.J. Arias

Son de origen humilde, provienen de familias complicadas, la vida les llevó por un camino que no es el que soñaban de niñas, pero con esfuerzo, perseverancia y talento lograron salir adelante sin un príncipe que las salvase de su gris vida. Son esas Cenicientas modernas del cine (no hay tantas) que, sin renunciar al amor –una cosa no quita la hora– no se quedan sentadas esperando a que un príncipe las salve y consiguen triunfar por ellas mismas. 'Joy' es el último ejemplo, una película que Jennifer Lawrence, su protagonista, ha definido como un homenaje a las mujeres. Todas ellas tienen algo en común: las penurias económicas y el empeño en salir adelante.
De niña soñaba con inventar cosas que otros comprasen para facilitarles la vida. Creativa y soñadora, el divorcio de sus padres truncó su educación. Después se casó, tuvo dos hijos, se divorció y tener que trabajar para salir día a día adelante truncó sus sueños. Pero en realidad solo fue un paréntesis de 17 años, porque, sin necesidad de hacer spoilers, Joy lucha por su sueño y no deja que nadie le diga que no puede. El final, bueno, está basado en una historia real.
Es otro de los personajes en boca de todos en las últimas semanas y del que es difícil escribir sin desvelar datos importantes de la trama del ‘Episodio VII’. Solo decir que es una chica sola, sin familia, que trabaja como chatarrera en un planeta inhóspito que un día, gracias al destino y a un droide, descubrirá que ha nacido para algo más que recoger chatarra para sobrevivir.
El caso de Júpiter es verdaderamente curioso y singular. ‘Jupiter Ascending’ es una especie de adaptación más que libre y galáctica de la historia de la Cenicienta de manos de los singulares hermanos Wachowski. Júpiter es una joven humilde que se gana la vida, literalmente, limpiando retretes junto a su familia. Hasta que un día descubre que gracias a la genética no será siempre una fregona.
Erin era una madre soltera estadounidense sin estudios que consigue un trabajo en un pequeño bufete de abogados. Un día le da por investigar un caso sin saber muy bien a qué se enfrenta dada su escasa formación destapando una de las mayores demandas colectivas en su país. Le costó muchas horas de trabajo y negativas, pero sacó adelante el caso, fundó su propia consultoría y Julia Roberts la interpretó en el cine llevándose el Oscar por ello.
Lo de Andy sí que tiene mérito. Pocas personas aguantarían a una jefa como Meryl Streep en ‘El diablo viste de Prada’ para poder cumplir su sueño. La historia de Andy es un cruce entre la Cenicienta y el Patito Feo. Una chica de dudoso gusto al vestir que se convierte en toda una experta y que pierde en el camino a su príncipe azul con el que vivía en un minipiso.
Lo del príncipe azul está muy bien y mucho mejor si este es apuesto y encantador, pero no tiene porqué ser él quien saque las castañas del fuego a la chica. Ahí está Violent Sandford dándolo todo en el Bar Coyote. Ella lo que quiere es triunfar y lo consigue. Vale que el muchacho la ayuda con eso de su timidez y tal, pero al final es ella quien sale adelante.
Artículo escrito por losExtras.es
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