21 de junio de 2017

Cinco cosas que hay que saber de Daniel Day-Lewis sí o sí

Por Alex Merino

¿Podemos acuñar ya el término danieldaylewisada? Podría definirse como acción relativa a todo cuanto hace Daniel Day-Lewis. Y eso, amigos, son palabras mayores, pues estamos hablando de uno de los actores más metódicos y perfeccionistas de la historia del cine, el hombre capaz de hacer de ti mucho mejor que tú mismo. Las leyendas urbanas no han sido ajenas a este hecho y ya hace tiempo que circulan por Internet teorías tan locas como la que dice que el Barack Obama que se presentó (y ganó) a las elecciones de 2008 era, en realidad, Daniel Day-Lewis preparando su papel en Lincoln o que en Mi hermosa lavandería interpretaba no sólo el papel de Johnny, sino también el de lavadora.

Pero como la realidad supera a la ficción y Daniel Day-Lewis  supera a la realidad, y aprovechando el bombazo de su reciente retirada de la actuación, a continuación os dejamos una lista de 5 danieldaylewisadas 100% verídicas que demuestran por qué el actor británico es capaz de superar cualquier reto (¿y cómo no iba a hacerlo si él inventó los retos?).
Se alzó con la estatuilla por Mi pie izquierdo, Pozos de ambición y Lincoln. Solo Katherine Hepburn puede presumir, con 4 Oscars, de superar a Day-Lewis en estos premios, pero mientras nadie demuestre lo contrario no podremos saber a ciencia cierta si la actriz de Historias de Filadelfia y el actor deEl último mohicano son la misma persona. Lo que está claro es que entre los hombres no tiene competencia. Sólo Jack Nicholson y Walter Brennan igualan su número de Oscars, pero ninguno de ellos ganó la totalidad de sus premios en la categoría de actor principal.
El historial médico de Daniel Day-Lewis es considerablemente más amplio que su filmografía (que, al fin y al cabo, sólo cuenta con 20 títulos si descontamos las series de televisión en las que ha intervenido y su próximo papel a las órdenes de Paul Thomas Anderson, aún pendiente de estreno). El multifacético actor es un asiduo de los hospitales y la causa de sus males ha sido siempre la misma: la interpretación. Se fracturó dos costillas rodando Mi pie izquierdo, se ganó una hernia discal y una nariz rota trabajando en The Boxer y tuvo que ser ingresado por una neumonía a causa de su rechazo a vestir abrigos que no correspondieran a la época durante el rodaje de Gangs of New York.
El Método, en el mundo actoral, consiste en adentrarse en la piel del personaje hasta mimetizarse con él. Algo así como ser el personaje en lugar de interpretarlo. Es una técnica empleada, entre otros, por Marlon Brando o Robert De Niro, pero una vez más Daniel Day-Lewis se lleva la palma al alcanzar extremos insospechados. Durante el rodaje de Mi pie izquierdo no abandonó su silla de ruedas en ningún momento y tuvo que ser alimentado por miembros del equipo técnico con una cuchara. Para preparar su papel en El último mohicano aprendió a capturar y despellejar animales, y únicamente se alimentaba de lo que él mismo cazaba.

En el tiempo que duró la grabación de El crisol decidió no ducharse para reproducir los hábitos de higiene de la época en la que transcurre la cinta. Y hasta el mismísimo Spielberg tenía que dirigirse a él como "Señor Presidente" durante la filmación de Lincoln. Todo eso sin contar que se entrenó durante 18 meses con el boxeador Barry McGuigan para afrontar su papel en The Boxer o que afilaba cuchillos en los descansos de Gangs of New York.
Si perteneces a ese pequeño grupo de personas que tuvieron la suerte de ver Nine y comprobar que era una película mucho mejor de lo que la crítica dijo en su día, sabrás que a Day-Lewis no le asusta dar la nota. Con su papel de Guido Contini (álter ego de Federico Fellini), el actor se estrenó en los musicales y no cabe duda de que lo hizo, como es habitual en él, muy afinado. Esta vez no consiguió una nominación al Óscar como sí lo hiciera su compañera de reparto Penélope Cruz, pero se apuntó otro tanto en su búsqueda de conquistar todos los terrenos fílmicos posibles. Y cómo no interpretar una línea de su canción Guido's Song como autobiográfica: I would like the universe to get down on its knees and say: Guido, whatever you please is ok, even if it's impossible we'll arrange it ("me gustaría que el universo se arrodillara ante mí y me dijera: Guido, lo que tú desees está bien, incluso si es imposible lo arreglaremos").
Gustos personales aparte, hay algunos datos que hablan por sí mismos. Por ejemplo, el que dice que las películas en las que interviene DDL promedian 4 nominaciones al Óscar (80 nominaciones distribuidas en 20 películas). Tampoco deja indiferente el hecho de que algunos de los mejores directores de nuestros tiempos hayan querido repetir con él: Martin Scorsese  (2 películas), Paul Thomas Anderson (2) o Jim Sheridan (3). La nota pesimista viene del recuento de su participación en películas en las últimas décadas: realizó 8 en los años 80', 5 en los 90', 4 en los 00's y sólo una (pronto llegará la última) en lo que llevamos de la década actual.
Algún día, quizá, nos enteremos de que Dios fue creado a partir de la costilla de Daniel Day-Lewis. Pero, sinceramente, ¿quién se sorprendería?

Fotos: Getty Images
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