Cinco cosas que no sabías de 'Gangs of New York'

A estas alturas nadie dudaría de posicionar a Martin Scorsese como uno de los grandes directores de cine de nuestros tiempos. Su larga trayectoria, llena de cintas que combinan calidad y éxito como si esa fórmula fuese lo más sencillo del mundo, es prácticamente incuestionable. Sin embargo, el director neoyorkino también vio su carrera pender de un hilo. Un hilo mastodóntico llamado 'Gangs of New York'.
La adaptación de la novela de Herbert Ashbury escrita en 1928 fue durante varias décadas la obsesión de Scorsese. Su necesidad de contar la historia de una de las ciudades más icónicas de Estados Unidos a través de las luchas entre inmigrantes europeos que llegaban al nuevo continente con la esperanza de cambiar sus vidas estuvo latente desde finales de los años 70. Sin embargo, construir una historia tan titánica con los recursos adecuados para hacerla perfecta obligó a retrasarla hasta prácticamente treinta años. El director esperó a tener las tablas y los medios suficientes para llevar el proyecto adelante con la mayor eficacia posible, aunque a día de hoy sigue sin haber consenso sobre el resultado final.
Son muchos los detalles que hacen de 'Gangs of New York' una de las películas más particulares de la filmografía de Martin Scorsese y del cine del siglo XXI. Su rodaje tuvo lugar en los míticos estudios de Roma Cineccità donde, a diferencia de la mayoría de superproducciones posteriores al 2000, se recreó a la perfección el Nueva York de mediados del siglo XIX con decorados y escenarios reales. También fue la primera vez que contó con Leonardo DiCaprio, una colaboración que ha beneficiado a ambos con el paso del tiempo hasta el punto de convertirlos en las leyendas del séptimo arte que son en la actualidad. No obstante, y aunque parezca contradictorio, el tiempo no fue el principal aliado de esta película, sino su auténtico enemigo.
A las tres décadas a las que el proyecto se vio obligado a permanecer en un cajón hubo que sumarle un año más de espera cuando los productores decidieron retrasar su estreno debido a los atentados del 11-S. Sin embargo, si hay una polémica en torno a esta epopeya americana es su duración. Scorsese contó con la ayuda de más de cuatro guionistas para condensar en tres horas las luchas entre distintas culturas ubicadas en el peligroso barrio de Five Points por el liderazgo de la ciudad neoyorkina.

No obstante, aunque el director siempre ha asegurado que la versión que conocemos de 'Gangs of New York' es la que él cortó y montó por voluntad propia, los rumores de que Harvey Weinstein, dueño de Miramax, obligó a reducir notablemente el metraje de la película siempre resurgen con cada nuevo visionado. Sólo así se podría justificar que la sosegada y perfecta presentación de personajes e historias en su primera mitad terminen descompensándose en la segunda hasta llegar a un acto final apresurado y confuso. Una precipitación algo extraña si tenemos en cuenta las ambiciones puestas en esta película.
De esta manera, las presiones externas oscurecieron la creación más deseada y ambiciosa de un director que estuvo a punto de echar su carrera por la borda. Martin Scorsese se jugó su futuro y su reputación con esta película. Tuvo que moldear su creación más deseada para contentar a aquellos que la observaban. Pasó de ser un artista a un mecenas, y ni con esas consiguió el beneplácito absoluto de la crítica. La calidad de 'Gangs of New York' oscila entre la grandilocuencia y el tedio, entre la ambición y el exceso y entre la genialidad y el delirio. Las críticas fueron dispares, la recaudación muy justa para tapar costes y la presencia en los galardones de aquel año muy escasa.

El mundo entero prefirió poner toda su atención en 'Chicago' y dejar a un lado a una Nueva York envuelta de nuevo en momentos convulsos. El público no terminó de valorar y entender qué quería contar Scorsese, pero terminó perdonándolo. Y quizás ahora, casi dos décadas más tarde, puede empezar a entenderse que la imperfección de esta película es un reflejo de la propia realidad. La historia de Nueva York todavía no ha terminado de escribirse, y tampoco sabemos qué pasajes sería mejor olvidar en un futuro.
Aun con un público que no supo apreciarla en su plenitud, no podemos negar que gran parte del encanto de 'Gangs of New York' reside en la cuidada elección de su reparto repleto de estrellas en estado de gracia. Si bien todos los actores tuvieron que audicionar para obtener sus roles y no conocemos que Scorsese hubiera pensado en algún nombre antes de otorgarle el papel de Amsterdam Vallon a Leonardo DiCaprio, no ocurre lo mismo con los roles de Bill "El carnicero" y Jenny Everdeane.

Para el primero, durante los muchos años que duró la pre producción de 'Gangs of New York', Martin Scorsese había pensado en ofrecerle el papel a Robert DeNiro o Willem Dafoe, aunque finalmente el atraso en el rodaje y los proyectos de ambos hicieron que el rol de 'El carnicero' recayera directamente en Daniel Day-Lewis quien, además de muchos reconocimientos y un acento que le duró incluso varios meses después, se llevó una nariz rota por accidente durante la grabación. Ahí es nada. Tampoco Cameron Diaz iba a encarnar en un principio a Jenny Everdeane pues, inicialmente, el papel iba a interpretarlo Sarah Michelle-Gellar a quien su vampírica vida profesional le impidió aceptarlo. Tras ella, la intención es que su tocaya Sarah Polley fuera la encargada de dar vida a Everdeane pero, finalmente, las presiones del estudio hicieron que Cameron Díaz acabara por ponerse en la piel de la carterista.
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