12 de mayo de 2014

Cinco formas de adaptar a Shakespeare

Por M. J. Arias

William Shakespeare ha sido acreditado en 999 títulos estrenados (o por estrenar) en pantalla grande o pequeña. Según su ficha en la popular base de datos IMDB, la primera vez que esto ocurrió fue en 1898 con un corto titulado ‘MACBETH’. Lo cual no deja de ser curioso ya que una de las últimas adaptaciones de la que se han tenido noticias e imágenes oficiales es precisamente de esta historia sobre la tragedia y la ambición en la que Michael Fassbender será el enésimo Macbeth del cine y Marion Cotillard, Lady Macbeth. No en vano, también dicen los expertos en la materia que si Shakespeare es el autor más adaptado, ‘MACBETH’ es su obra que más veces se han visto proyectada.

Con motivo del futuro estreno de esta nueva adaptación de la obra del dramaturgo, repasamos las cinco formas que existen de abordarlo. A saber: siendo fieles, libres, actualizándolo, a lo Branagh y utilizándolo como protagonista.  

1. Fielmente (más o menos)

Ser fiel al maestro Shakespeare no siempre es fácil. Sobre todo porque, teniendo en cuenta que sus obras son de los siglos XVI y XVII y el nacimiento del cine no llegó hasta finales del XIX, intentar trasladarlo tal cual puede acabar en desastre sino se hace con el suficiente respeto al original que ha de tenerse y un manejo fluido de dos lenguajes (teatral y cinéfilo) distintos. Entre quienes han sabido hacerlo siendo más o menos fieles (adaptar no es copiar sin más) están Orson Welles, Laurence Olivier, Joseph L. Mankiewicz y Jean-Luc Godard, por mencionar sólo algunos.
Aunque parece que en los últimos años a Kenneth Branagh le ha bajado algunos grados la fiebre shakespeariana, cierto es que durante un tiempo su nombre parecía unido exclusivamente a la obra del dramaturgo inglés como si no hubiese más historias que contar. Entre las películas dirigidas bajo la influencia de su adorado William Shakespeare se encuentran 'COMO GUSTÉIS', 'TRABAJOS DE AMOR PERDIDOS', 'HAMLET', 'MUCHO RUIDO Y POCAS NUEVES' y 'ENRIQUE V'.
De estas hay muchas y no todas acreditadas. Quizá la que más adaptaciones libres (y tanto) ha vivido ha sido la historia de amor entre 'ROMEO Y JULIETA'. Ahí está, por ejemplo, 'WEST SIDE STORY'. Pero no es la única. Técnicamente, la comedia romántica de instituto titulada '10 RAZONES PARA ODIARTE' se basa muy libremente en 'LA FIERECILLA DOMADA'. De la misma forma que 'MI IDAHO PRIVADO', de Gus Van Sant, se basaría en ¿'ENRIQUE IV'? o 'EL REY LEÓN', en 'HAMLET'.
Otra de las formas más comunes de acercarse a Shakespeare es respetar el texto, los diálogos, pero actualizar la ambientación haciendo que la acción transcurra en un entorno más cercano al espectador. En ocasiones funciona y en otras el resultado es cuanto menos chocante. Ejemplos hay varios y muchos de ellos recientes como 'ROMEO + JULIETA' (Baz Luhrmann, 1996), 'HAMLET' (Michael Almereyda, 2000), 'CORIOLANUS' (Ralph Finnes, 2011), 'MUCHO RUIDO Y POCAS NUECES' (Joss Whedon, 2012) y 'CYMBELINE' (Michael Almereyda, 2014).
William Shakespeare es uno de los autores más adaptados y admirados de la Historia, pero no son siempre sus textos los que saltan a la pantalla. Su figura y su biografía han sido también objeto de adaptación. Unas veces más respetuosas que otras. Joseph Finnes fue el autor de Hamlet en la aclamada 'SHAKESPEARE IN LOVE' (1998). Si la de John Madden pintaba al escritor como un enamoradizo en busca de inspiración, 'ANONYMOUS' (2011) no le dejaba en un buen lugar teniendo en cuenta que exploraba la teoría de que muchas de sus obras ni siquiera las escribió él. Ronald Emmerich era el director y Rafe Spall, el actor protagonista. Hasta en España se han atrevido a utilizar a Shakespeare como personaje de cine en la disparatada 'MIGUEL Y WILLIAM' con Juan Luis Galiardo como Cervantes y Will Kemp, como Shakespeare.

 

  • Extras