26 de junio de 2017

5 ingredientes para derretirse con ‘Chocolat’

Por Lorena Rodríguez

Es nuestro deber dar este pequeño, aunque no ligero aviso de lo que supone el visionado de 'Chocolat', no apta para mojigatos, reprimidos o temerosos de la cólera divina. Si pese a la advertencia decidís continuar, quizás sea conveniente tener a mano cualquier tipo de comida que contenga el alimento endemoniado: el chocolate. Ese amargo grano que ha llegado hasta nuestros días, combinado con todo tipo de alimentos, modificado con exóticas mezclas y creado de mil maneras y tamaños. ¿Cómo no iban a creer, en este pueblo francés de finales de los 50, que era un alimento surgido del Averno?

Sin lugar a dudas, Vianne, la protagonista de este film,  interpretada por Juliette Binoche, se sabe todos los trucos para servir un buen chocolate y lo mejor de todo, sabe leer en la gente cuál es su chocolate favorito. Aquí os dejamos los cinco ingredientes para derretirse con 'Chocolat'.
Es el que mejor describe a Vianne. Madre soltera, emprendedora, valiente y que se atreve a vestir de colores en una Europa en luto perpetuo después de dos guerras. De esta forma tomaban el chocolate los Mayas en sus ceremonias, pues dejaba “aflorar ansias ocultas y revelaba los destinos”. Vianne solo le teme al Viento del Norte y no a una comunidad de pelagatos que prefieren escuchar a un Conde reprimido y a un cura sin carácter.
Unos diminutos bombones de forma triangular que hacen despertar las pasiones de los vecinos de Vianne. La joya de la corona de la chocolaterie Maya causante de la ira de los mojigatos del pueblo que creen que si ellos no pueden ser felices, los demás tampoco. Nosotros lo tenemos claro, si en el infierno hay de este chocolate, que nos vayan haciendo sitio.
El ligero sabor etílico otorga a quien lo ingiere de la valentía necesaria para mandar a paseo a un marido cavernícola, sin cerebro y con la mano demasiado suelta. Porque así es, pegarle a tu esposa no es pecado y comer chocolate a diario debería ser motivo de crucifixión. Incongruencias del fanatismo religioso.
Bombones de chocolate negro con un toquecito de chocolate blanco en la punta, el bocadito que hará caer hasta el más honrado del lugar. El Conde de Reynaud (un despreciable Alfred Molina) vive sumido en la amargura, llevando los preceptos religiosos a un extremo insano, creyendo que hallará la felicidad en la penitencia más dura. Y es que no sabe que reprimir un impulso natural como disfrutar de un sabroso alimento, va contra natura.
O chocolate deshecho, como le gusta llamarlo a Roux, el personaje de Johnny Depp. Si al sabor intenso del chocolate le añadimos el calor que le proporciona unos minutos en el fuego, es el símil culinario del oro líquido, con todo el respeto hacia el aceite de oliva. Pero Vianne también sabe servirlo con un poco de guindilla y nata para "ancianas enfadadas, cansadas de jugar" como se autodefine Armande (Judi Dench), una señora cuya finalidad en la vida es probar todas las variedades de la Chocolatería Maya.
Frutos secos, menta, fruta, canela, leche… cualquier alimento es bueno para mezclar con chocolate y cada uno de nosotros tenemos un chocolate hecho a nuestra medida. Eso sí, hay una serie de requisitos que se deben cumplir para ser merecedor del chocolate: tener la mente abierta, un paladar exquisito y estar preparado para las consecuencias del sabor. Y vosotros, ¿qué tipo de chocolate estáis degustando ahora mismo?
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