3 de marzo de 2016

Cinco poderosas razones para ver ‘Snatch'

Por M. J. Arias
 
Quienes la hayan visto seguro que están más que de acuerdo con que 'Snatch. Cerdos y diamantes' es una película que merece la pena ser vista y no una ni dos veces, cuantas más veces, mejor. Porque no solo aguanta muy bien los 'revisionados', sino que gana con ellos. Es divertida, frenética y muy loca. Razones para ponerse delante del televisor y disfrutarla pueden encontrarse muchas. Por la película en sí, por el director, por el reparto, por sus disparatados diálogos, por su banda sonora… Estas son cinco para convencer a quienes aún no se han dejado seducir por ella para que lo hagan.
'Snatch' es tan Guy Ritchie que quienes se dedican a contar estas cosas han contabilizado 163 'fu**' en toda la película y 26 muertes en total, todas ellas fuera de cámara. El ritmo es vertiginoso, la cámara no para quieta, el montaje es de infarto y la casualidad un protagonista más. Es Guy Ritchie en su mejor versión, justo después de hacer 'Lock & Stock' y sorprender a todos. Cuando, aunque suene duro e incluso cruel decirlo, hacía películas buenas. Con una estética de videoclip muy marcada y un argumento que ha exprimido hasta la saciedad. Gente que pierde algo y gente que lo busca.
Es uno de los mejores y más divertidos papeles de Brad Pitt en toda su carrera. Su Mickey es un gitano que pelea para conseguir dinero suficiente con el que comprarle a su madre una autocaravana. Es uno de los personajes mejor construidos y más disparatados de toda la película. Cuentan que Pitt estaba como loco por trabajar con Ritchie después de ver 'Lock & Stock', pero que cuando le dijeron que su papel iba a ser un boxeador no le convenció mucho la idea porque acababa de rodar 'El club de la lucha'. Al final se lió la manta a la cabeza y lo hizo. Todo por rodar con Ritchie. El resultado, demencial (para bien).
De eso, de risas, 'Snatch' va sobrada. Porque es tan disparatada que es imposible no entrar en el juego de despropósitos, diálogos sin sentido, frases cargadas de disparates, personajes caricaturescos y desquiciados y la casualidad como hilo conductor que hace que todos, sin tener que ver unos con otros, acaben envueltos en una trama de diamantes y cerdos en la que uno acaba aprendiendo, sin pretenderlo, la mejor forma de deshacerse de un cadáver.
Es uno de los puntos fuertes de 'Snatch'. Y viniendo como viene Guy Ritchie del mundo de los videoclips, no es de extrañar que sea uno de los elementos que más cuida el director en sus películas. A veces, incluso, algunas de las escenas parecen precisamente eso, vídeos musicales. En 'Snatch' colaboraron con él grupos como Oasis y Massive Attack y, claro, su entonces pareja Madonna, que no podía faltar a la fiesta.
Los diálogos en 'Snatch' son una de sus grandes bazas. Los personajes hablan y hablan todo el rato. No callan. Parecen tener incontinencia verbal y por eso es tan divertido, porque salvo a Mickey (Brad Pitt) que no hay quien le entienda, al resto se les sigue bien. Algunas de sus frases son míticas ya. Como cuando Statham se presenta y lo hace así: "Mi nombre es Turco. Divertido nombre para un inglés, lo sé. Mis padres estaban en el mismo avión cuando se estrelló, así se conocieron. Me pusieron ese nombre por el avión. No mucha gente es nombrada por un accidente de avión". Y luego están los tópicos como: "Sí, Londres, ya sabes: pastel de riñones, tazas de té, mala comida, peor clima y esa Mary Poppins de los cojones. Londres". O sentencias del tipo: "Nunca debéis subestimar lo predecible que es la estupidez".
No te pierdas 'Snatch. Cerdos y diamantes' el domingo 29 de mayo a las 22:00 en Paramount Channel.
Artículo escrito por losExtras.es
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