25 de septiembre de 2017

Cinco razones para no perderse 'Bone Tomahawk'

Por Eloy Rojano Vargas

El próximo sábado 30 de septiembre a las 22:00 Paramount Channel estrena Bone Tomahawk, la ópera prima de S. Craig Zahler que se estrenó en 2015 y dejó un muy buen sabor de boca, expresión que viene muy acorde con el argumento. Por si os hicieran falta excusas para querer verla, que sabemos que no, aquí van cinco razones para verla. ¡Ahora sí que ya no os la podréis perder!
Tras su olvidable cameo en Fast & Furious 7, Kurt Russell volvía a tener un papel protagonista. Ese mismo año (2015) también se estrenaba Los odiosos ocho. Ambos roles parecen sacar lo mejor de él. Tarantino ya había trabajado con Russell en Death Proof, pero es evidente cómo S. Craig Zahler también supo cómo dirigirle en Bone Tomahawk. Ah, y atentos al resto del reparto, porque rebosa calidad.
… A caballo. Sí, ya sabéis, esas películas en las que se juntan unos cuantos, cogen un coche y viven aventuras. Aquí, aunque van a caballo y a pie, tiene todos sus elementos. Eso sí, no esperéis una road movie como Little Miss Sunshine, sino algo más tipo Mad Max: Furia en la carretera. Como os decíamos, el reparto es de nivel, y hacen que a veces apeteciera coger un caballo e ir a su lado, y en otras galopar lo más rápido en dirección contraria. A Kurt Russell se le suman Patrick Wilson, Matthew Fox (sí, uno de los protas de Perdidos) y uno de los secundarios de oro de Hollywood, Richard Jenkins (que es también de lo mejor de la película).
En las road movies la mayoría del peso argumental recae en sus pocos actores principales y en Bone Tomahawk lo han hecho a la perfección. Los cuatro personajes son muy diferentes, y cada uno aporta un aspecto muy distinto al viaje. Es por ello que los diálogos tienen mucha fuerza, no solo por sus líneas, sino por el uso de los tiempos, jugando con las pausas dramáticas. Muchas veces nos interesará más lo que nos cuentan durante el viaje que lo que veamos al llegar a destino, cumpliendo aquello de "disfruta del trayecto y no de la destinación".
Primero de todo hay que advertir que no es una película apta para estómagos sensibles. Hay momentos que no tienen nada que envidiar al gore de Tarantino, sino que de hecho es más explícito en algunos puntos. Todo ello consigue que nos identifiquemos con las situaciones y quizá las vivamos con más emoción. Vosotros mismos juzgaréis.
Hemos dejado la más evidente para el final, ¡pero es que probablemente sea la más importante! Estamos de vuelta al género que vivió su época dorada entre los cuarenta y los sesenta. Todos los años seguimos teniendo un gran número de películas de vaqueros en pantalla grande. También la pequeña pantalla tuvo Westworld el año pasado. Es un género que no muere, pero que en algunas películas sabe reinventarse. Aquí vivimos western con terror e incluso pinceladas de humor. ¿Qué más se puede pedir? Pues a más Kurt Russell en pantalla.
Esas son nuestras cinco razones, pero quizá vosotros tengáis otras. Hagamos una cosa, ved la película y lo discutimos en redes, pero de buen rollo, que no es plan de arrancarse las cabelleras.