21 de mayo de 2015

Cine de elecciones para días de elecciones

Por Pedro Moral

"Todo es política", dijo el escritor alemán Thomas Mann. Y si, tiene razón, en la vida todo es política, pero en una semana previa a unas elecciones lo es todavía más, 'politics is all around'. Los partidos políticos forman parte de todas las conversaciones de bar, en las cenas familiares, en las cuatro frases que nos cruzamos en el ascensor, sacando a los perros, en la panadería, en el autobús... Las caras de los candidatos están en los carteles que empapelan todas las calles, también salen en la televisión a todas horas, y su voz rellena los programas de radio, en la prensa... Y así.

Este año la irrupción de nuevos partidos políticos ha provocado que la cosa esté más emocionante que nunca, como un duelo (del oeste) en el que los participantes se juegan demasiado, como un thriller que puede acabar mal para unos y regular para otros, como un bonito romance entre candidatos y votantes,  como un melodrama que sólo vivirán los perdedores o incluso como una comedia de enredos si la cosa acaba en empate.

En tiempos de campaña tampoco hay que tomarse las cosas muy en serio. Es importante votar, por supuesto, pero también es importante no hacer caso a la enorme pantomima que se genera alrededor de los partidos. Ya lo contaba John Ford en 'El último hurra', un filme en el que el viejo alcalde de Nueva Inglaterra, interpretado por el gran Spencer Tracy, se ve amenazado por la llegada de un nuevo y joven candidato que cuenta con el apoyo de un periódico muy importante de la ciudad. 

El personaje de Tracy no tiene ni idea de publicidad y marketing pero está tan decidido a ganar que entra al juego de su rival gracias al apoyo del periódico opositor. Ford deja al descubierto alguna que otra aberración política. Cosas que sólo se justifican en tiempos de campaña, ya se sabe. 

No me llames iluso porque tenga una ilusión

Los asistentes y consultores políticos, los equipos de campaña y los responsables de marketing son como los caracoles al sol, solo aparecen en época de elecciones. Son ellos los que fabrican esa pantomima, a veces convertida también en espectáculo televisivo, que puede provocar la pérdida del idealismo del político honesto de turno, que los hay, claro que si. De eso habló muy bien Michael Ritchie en 'El candidato', una película que se llevó  el Oscar a mejor guión y que tenía a un guapísimo Robert Redford (eran los 70) interpretando a Bill McKay, un joven abogado idealista que se presenta como candidato contra Nixon y que sin posibilidades de ser elegido se permite decir lo que piensa, hasta que su consultor político le arranca la ilusión de cuajo. 

Algo parecido contaba George Clooney en una de sus mejores películas como director, 'Los Idus de Marzo', un filme en el que pasa un poco lo contrario que en 'El candidato'. Es el asesor el que pierde poco a poco esa idealismo político al conocer más de cerca al candidato que idolatra y defiende. Pero además esta película es un perfecto retrato de la dinámica y la forma de trabajo de los equipos de campaña, en la película uno de los equipos de márketing está encabezado por el fallecido Philip Seymour Hoffman y el otro, el de la oposición, por Paul Giamatti. El político en cuestión es Clooney y el asesor joven y puro es Ryan Gosling. Un reparto cinco estrellas. 

Corrupción, Frank Capra y la comedia alocada

La palabra corrupción aparece demasiado a menudo en los telediarios, pero esta semana se escucha mucha más ya que todos los candidatos la usan como arma arrojadiza. Desgraciadamente no se libra nadie. Lo que necesita nuestra clase política es un James Stewart.

Su Jefferson Smith, de 'Caballero sin espada' de Frank Capra, defendía la democracia poniendo en evidencia una trama de corrupción delante de políticos y empresarios sin escrúpulos. Nueve años después Capra volvió a meterse en el fanganoso asunto de la corrupción política con 'El estado de la Unión' pero esta vez le puso una pizca de romance de la mano de la pareja Spencer Tracy y Katharine Hepburn

El terrible poder de corrupción que conlleva la política también quedó reflejado en una de las últimas y más locas comedias de Hollywood, 'En campaña todo vale'. Una disparatada película en la que los dos aspirantes son Will Ferrell y Zach Galifianakis, el primero es un egocéntrico y demencial congresista y el segundo un títere bobalicón e idiotizado. Risas aseguradas con un poco de crítica constructiva y almibarada.

Y al final va a ser que no todo en la vida es política, que también hay cine. 

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