17 de enero de 2018

Cinema Paradiso: los mejores momentos de una joya del cine

Por María Robert .
 
Cinema Paradiso es, seguramente, la mejor declaración de amor al cine que se haya hecho jamás. Para despistados (que ya están tardando en verla, por cierto), el filme del director y guionista italiano Giuseppe Tornatore relata la historia de Totó, un niño que descubre la magia del séptimo arte a través de Alfredo, el operador del pequeño cine de su pueblo. El resultado es una obra tierna, auténtica y emotiva con escenas tan maravillosas como estas.
Es en un paseo en bicicleta cuando la picardía de un pequeñísimo Totó comienza a derribar las defensas de un hombre a priori huraño y hermético como Alfredo hasta que consigue que el proyeccionista acceda a enseñarle los misterios y secretos que se ocultan detrás de una película. La vitalidad e inocencia del niño y la sabiduría vital de su mentor combinan de forma entrañable.
La sorpresa y fascinación de Totò descubriendo la magia del cine tienen su punto álgido cuando Alfredo consigue proyectar una película en la plaza del pueblo para calmar a una multitud enfurecida que se ha quedado sin pasatiempo porque la sala se ha quemado. La música amansa a las fieras, pero el cine, también.
Cinema Paradiso es igualmente una historia sobre el paso del tiempo. Totó va creciendo de forma proporcional a su amistad con Alfredo. El anciano se convierte en su mejor confidente en los momentos de confusión de la adolescencia. Cuando el joven se enamora por primera vez, el operador de cine le da la clave para conquistarla a través de una fábula: lucha por ella contra viento y marea. 
A punto de marcharse a estudiar a Roma, Alfredo le da a Totó el mejor consejo de su vida. "Hagas lo que hagas, ámalo como solías amar la cabina del Paradiso". Además, le recomienda que no mire atrás y jamás se deje sucumbir por la nostalgia. La triste despedida de ambos amigos es una escena con diálogos para enmarcar.
La 'escena de los besos', acompañada de la deliciosa banda sonora de Ennio Morricone, es quizás la más icónica de todo el filme. Un Salvatore ya adulto y exitoso, alejado de su pueblo natal desde hace años, regresa a las raíces tras la muerte de su gran amigo. El legado de Alfredo es una cinta con una sucesión de escenas descartadas de películas antiguas. Cuenta la leyenda que ningún cinéfilo ha sido capaz de ver el final de Cinema Paradiso sin aguantar la lagrimilla.
 
  
Esta obra maestra consiguió el Oscar a la mejor película de habla no inglesa y el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes, entre otros muchos premios. Cinema Paradiso es una película difícil de olvidar.