9 de enero de 2017

Clásicos de la cámara lenta

Por Claudia Lorenzo

Uno de los recursos más utilizados por los directores de cine a la hora de enfatizar un momento, una escena, una reacción o un detalle es el uso de la cámara lenta, a veces ejecutada con acierto y significado y, otras veces, hecha simplemente a mayor gloria del realizador que quiere dejar su marca en el filme. Recopilamos aquí 20 momentos en los que la cámara lenta significó algo para la historia que se quería contar y que demuestran que cualquier decisión del director que se toma para apoyar a la narración es un éxito absoluto.
La “patada” (el “kick” en inglés) que necesitan recibir los personajes para despertar es la excusa para esta escena a cámara lenta al final de ‘Origen’ en la que los protagonistas duermen en la furgoneta que les traslada mientras viven sueños dentro de los sueños y realizan su misión según van despertando en los niveles anteriores.
Hay un antes y un después de la cámara lenta de ‘Matrix’, para nuestra desgracia, porque lo innovador de los hermanos Wachowski se ha convertido, desde el estreno de la historia de Neo, en un truco repetido. Pero la primera vez que vimos a Keanu Reeves esquivando las balas de sus enemigos a cámara lenta supimos no sólo que ‘Matrix ‘era algo diferente a lo que habíamos visto antes, sino también que Neo estaba preparado para salvar el mundo.
Él lo sabe. Después de hacer lo que tiene que hacer en el ascensor para protegerla, Irene nunca le mirará de la misma forma. Y él, el Conductor, está enamorado de Irene. Así que, mientras estudia los posibles peligros y salidas del ascensor, aparta a la chica a un lado, le da un beso a cámara lenta que justifica todo lo posterior que va a hacer y, una vez en velocidad real, muele a palos al compañero de ascensor antes de que él lleve a cabo su plan. Nicolas Winding Refn nunca grabó una escena tan dulce y violenta.
Dicen los usuarios de Reddit, que de estas cosas saben mucho porque, aparentemente, no tienen más que hacer, que si ‘300’ no tuviese tantas escenas a cámara lenta y fuese rodada y proyectada a velocidad normal, duraría 14 minutos menos. Pero a Zack Snyder le encanta la cámara lenta, lo sabemos, y ese detalle en el que se recrea en la batalla, siguiendo los movimientos de Leonidas, merece lentitud. Por no hablar de la patada al emisario al gritar “¡Esto es Esparta!”.
El plano secuencia en el que Robert Zemeckis usa la cámara lenta, en su tramo final, no suele ser tan reconocido por ello como por el rodaje del momento en sí, en el que muestra la carrera de Ellie por su casa para alcanzar las pastillas que su padre necesita tomar para no morir y que, a mitad de plano, se revela como un reflejo de la realidad en vez de la realidad en sí. La urgencia de la protagonista y la ralentización del momento extienden la tensión de una escena brillantemente rodada.
Probablemente la escena más divertida de toda la película es ésta, en la que Quicksilver deja clara la extensión total de sus poderes y de su velocidad. En un cara a cara en una habitación cerrada en la que Magneto, Xavier y Lobezno, además del propio Quicksilver, ven peligrar sus vidas a balazos, éste último se enfunda los cascos, inicia la reproducción de ‘Time in a Bottle’ de Jim Croce, y se dedica a jugar con sus enemigos en ese espacio de tiempo que, gracias a sus poderes, él tiene y ellos no.
Se puede ser menos gore pero no más claro. Los créditos de ‘Zombieland’ ya nos indican que estamos en un mundo colonizado por los muertos vivientes, un mundo peligroso y asqueroso, en donde la sangre, las vísceras y los momentos más explícitos van a estar a la orden del día. Todo esto, mientras también se nos presenta a los responsables del filme y suena “For Whom the Bell Torns” de Metallica.
La explosión de una bomba en medio de una desactivación es la excusa para que Kathryn Bigelow inicie su oscarizado filme con la tensión que no abandonará en el resto del metraje. Un, en apariencia, inocente personaje aparece en escena y activa un explosivo, cuya acción provoca una sacudida en todo el entorno, sacudida que Bigelow filma a cámara lenta para detallar todas las implicaciones de semejante momento.
Aunque la escena original a la que homenajea Brian De Palma en su filme sobre Al Capone, la escalera de Odessa de ‘El acorazado Potemkin’, no necesitaba cámara lenta para incrementar la tensión del momento en el que, en medio de un tiroteo, un carrito de bebé comienza a descender unas escaleras sin ánimo de pararse, De Palma elige valerse de este recurso para aumentar todo aquello que está en juego en ese momento en la Union Station de Chicago.
Zack Snyder probablemente es, junto a John Woo, uno de los mayores enamorados de la cámara lenta de las últimas décadas en Hollywood. La usa, además, para un roto y para un descosido, con mayor y menor éxito. Los créditos de ‘Watchmen’, en los que se resume un siglo XX alternativo, son una prueba de los casos en los que tiene éxito y, en opinión de muchos, encapsulan lo mejor de esta adaptación de cómic de Alan Moore.
La cámara lenta en el inicio de ‘Zoolander’ nos dice que Derek y sus amigos, pobres, tienen menos luces que un coche roto. Y se dedican a salpicarse, jugar y lanzarse cosas, entre ellas gasolina, mientras repostan en medio de la ciudad a ritmo del “Wake me Up Before You Go-Go” de Wham. Todo de forma pausada, para que el público pueda relamerse en su estupidez y se ría del cliché de esta escena. Antes, por supuesto, de volver al ritmo normal, cuando uno de ellos decide cometer la mayor, más bruta y descacharrante estupidez en un inicio de película.
Sherlock Holmes es listo y su mente se mueve más deprisa que la de cualquier otro ser humano. Por eso cuando se lía a mamporros con alguien no sólo lo hace de forma intuitiva o visceral, sino de forma lógica y planeada. En esta escena, Guy Ritchie nos muestra al Holmes de Robert Downey Jr. explicándonos, paso a paso, todo aquello que piensa hacerle a su contrincante para ganar el combate.
La cámara lenta no siempre es violenta. Es más, muchas veces es lo más romántico que podemos hacerle a un encuentro ocasional. En esta adaptación de Patrick Marber a cargo de Mike Nichols, la historia de amor entre los personajes de Natalie Portman y Jude Law depende de que ese primer encuentro sea creíble, que se enamoren. Y eso se consigue con Damien Rice y su “Blower’s Daughter” de fondo mientras ambos personajes descienden la calle mirándose, flirteando y olvidándose del mundo alrededor, una escena que contrasta con el final en el que es Portman la que cruza una calle de Nueva York sin mirar a nadie, a cámara lenta, mientras todos los peatones se giran a su paso.
Ben Stiller, otra vez, en una escena cómica a cámara lenta, otra vez, una parodia de todas esas muertes que hemos visto en la pantalla grande a ritmo ralentizado para enfatizar la importancia de dicha muerte. Entre ellas está, por supuesto, la película a la que esta escena claramente hace referencia, ‘Platoon’, cuyo plano original también valdría un hueco en esta lista.
Tarantino también es un enamorado de la cámara lenta, sobre todo para mostrar, como al inicio de ‘Reservoir Dogs’ que, simplemente, la gente caminando a una velocidad menor de lo normal en la gran pantalla mola mucho. En la escena de los Hermanos Brittle, sin embargo, alterna las velocidades para señalar que los antiguos propietarios de Django ya no son los amos del cotarro y que éste ha regresado para vengarse sin hacerle ascos a una buena tunda.
Como en el caso de ‘Sherlock Holmes’, la cámara lenta en esta primera entrega de ‘Spider-Man’ (recurso utilizado también en las posteriores) demuestra que Peter Parker ha evolucionado y, con la picadura de araña, ha ganado mayor sensibilidad en todos los aspectos, detectando cualquier cambio en el entorno y cualquier movimiento con mayor rapidez que un ser humano normal. Aunque Mary Jane no aprueba esa violencia que Peter de repente ejerce con el matón del colegio, los demás no podemos más que vitorearle. ¡Dale su merecido, hombre!
Wes Anderson, otro señor enamorado de la cámara lenta en sus diversas formas, la utiliza en ‘Academia Rushmore’ para destacar, como Tarantino en ‘Reservoir Dogs’, lo mucho que mola que un personaje camine despaciiiito después de haberla liado parda (en este caso, después de haber llenado la habitación de su rival amoroso con abejas). Un punto de giro en la historia de prueba que el juego sólo ha comenzado.
Un maestro que utiliza la cámara lenta con criterio, como en esta escena mítica de ‘Taxi Driver’ en donde, para rescatar a la chica, Travis Bickle se mete en la boca del león, dispara, se carga a una cuanta gente, es herido y, mientras sigue subiendo la escalera, nos introduce en la mente del protagonista y la idea que tiene de poder con todo. Absolutamente con todo.
Es lo que tienen las fantasías, que nunca parecen igual que la realidad, en ningún sentido, ni siquiera en lo que respecta a la velocidad del día a día. Lester Burnham lleva una existencia aburrida y sin un significado digno y se dedica a soñar con la mejor amiga de su hija, una animadora con el cuerpo y rostro de Mena Suvari que, en la escena más icónica del filme, está envuelta en pétalos que a Lester le caen poco a poco sobre la cara.
La elección de un tempo más suave tras esa gran frase de Gandalf, poco antes de caer al abismo, en la que incita a sus compañeros de aventuras a “correr, insensatos”, demuestra que la pérdida del gran mago es un fuerte golpe al ánimo de la Compañía y que, en los instantes que siguen a la tragedia, lo que está ocurriendo en realidad y las amenazas aún presentes son algo secundario tras el mazazo que supone ver al hombre gris zambullirse en el infinito.