23 de marzo de 2015

¿Cómo serían las terceras partes de algunas películas míticas?

Por Bernardo Pajares

Con la continuación de ‘Blade Runner’ a punto de empezar a rodarse bajo la batuta del canadiense Denis Villeneuve, aventuramos una saga en la que Rick Deckard, el álter ego de Harrison Ford, ser hará a un lado para que otros personajes ciberpunks desarrollen tramas no necesariamente pegadas a lo que escribió Philip K. Dick a finales de los sesenta. Y es que el filme de culto de Ridley Scott que, por cierto, pronto regresa a las salas de cine (para que lo tengamos fresquito cuando llegue 'Blade Runner 2'), pasará así a formar parte de ese nutrido grupo de películas míticas del más variado pelaje que han tenido secuela.

¿Como cuáles? Pues como ‘Dirty Dancing’, que si en 2004 no tuvimos bastante con el susto de ‘Dirty Dancing 2: Havana Nights’, en 2010 volvió a reproducirse, dando como resultado ‘Dirty Dancing 3: Capoeira Nights’. En realidad se trataba de un divertida parodia en forma de tráiler que sacaba punta tanto a la cinta original como a la muy olvidable secuela protagonizada por Diego Luna y Romola Garai. 

También la siempre efectiva ‘Grease’ tuvo una segunda parte con Michelle Pfeiffer en 1982, sólo cuatro años después del éxito de John Travolta y Olivia Newton-John. Se dice que, si no fuera por el monumental batacazo que se pegó, lo siguiente que habría salido de la fábrica de taquillazos que es Hollywood sería 'Grease 3': la vida adulta de Danny y Sandy como padres de -atención- una jovenzuela llamada Kylie Minogue. ¡La australiana en el Instituto Rydell! Imaginamos a una Newton-John convertida en Sandy-madraza: "No te pongas eso, súbete el escote, cuidado con aquel, ojo con meterte en líos…" De ese palo.

Pero vayamos un paso más allá. ¿Y si la reciente reunión para celebrar el 25º aniversario de ‘Pretty Woman’ hubiese puesto en marcha la maquinaria de las secuelas? Al fin y al cabo, todo es cuestión de que los guionistas se reúnan y se pongan a escribir lo que les depararía el futuro a los personajes de Julia Roberts y Richard Gere. Como la segunda parte habría sido una comedia romántica de lo más obvio (de un pasteloso viaje de novios al choque contra la realidad y la primeras peleas de recién casados), pasamos directamente a 'Pretty Woman 3': a punto de cumplir sus bodas de plata con Edward, cuya fortuna ya no es lo que era, Vivian decide que no puede seguir siendo una mujer florero y monta una peluquería de lujo con Kit, su mejor amiga de toda la vida. Es entonces cuando su pasado en la calle la pone en un duro aprieto: un antiguo proxeneta la amenaza con asesinar a su marido si no accede a convertir la peluquería en un local de alterne.

Vale, lo admitimos: el argumento es tan ficticio como los guiones de algunos reality shows, pero hasta ‘E.T.’ estuvo a punto de tener en su momento una secuela titulada ‘E.T. 2: Miedos nocturnos’. En ella, unos malévolos aliens de la misma especie que E.T. pero en versión albina secuestran y torturan salvajemente a Elliott y sus hermanos, que finalmente son salvados por el simpático extraterrestre. Para la tercera parte le diríamos a Spielberg que dejase la silla del director, por ejemplo, a Paul Thomas Anderson, que se saliese de la Tierra y situase toda la acción en el planeta de E.T. Allí se desata una guerra civil entre los habitantes de color y los albinos. En 'E.T. 3' nadie lloraría porque no habría espacio para el sentimentalismo. Aparecerían importantes personajes secundarios con diálogos complicados de seguir, mucha intriga, humor negro y guiños devueltos a Star Wars. 

Ya puestos a pedir, pediríamos a Baz Luhrman que se dejase de tanto autoplagio y nos regalase una trilogía de ‘Moulin Rouge’. Una vez superada su fuerte pero pasajera obsesión por la hermana pequeña de Satine -que Dios la tenga en su gloria-, Christian vive su mayor etapa de éxito como escritor en el Moulin Rouge, dejándose llevar completamente por la ausenta y el sexo fácil. Pero las noches de desenfreno tocarían a su fin en ‘Moulin Rouge 3’: los padres de Christian visitan París después de años distanciados con su único hijo y este intentará convencerles de que Montmartre no es el barrio de pecado que ellos creen.

No puede faltar en esta particular oda a la secuela ‘Forrest & Cía’, esa adaptación eternamente en desarrollo de la novela de Winston Groom publicada en 1995, poco después del estreno de la película que dirigió Robert Zemeckis. Tal vez en su momento se parase porque en el estudio no acaban de ver el hecho de que Forrest conociese en persona a Tom Hanks, pero sí nos hubiese gustado ver cómo, tras un disparo demasiado potente en un partido de fútbol en Berlín, al protagonista se le cuela el balón al otro lado del Muro y, ni corto ni perezoso, decide trepar para recogerlo al otro lado, en Alemania del Este. Con tan mala suerte que su balón ha irrumpido en el estadio donde se celebra la final de la Copa del Mundo, cortando el partido. ¿Adivinas lo que pasa? La multitud, enfurecida, se lanza a perseguir a Forrest, dando lugar a la caída del Muro de Berlín. Para ‘Forrest Gump 3’ sugerimos una visita a esta segunda década del siglo XXI que bien podría empezar con Tom Hanks haciendo el playback de una canción de Carly Rae Jepsen, con tanto éxito que el vídeo se hace viral y Forrest se convierte en el ‘youtuber’ más buscado del momento. Millones de seguidores en redes sociales, visitas al plató de Oprah y The Ellen Show. Vemos a Tom Hanks interpretando al hijo de Forrest y a Emma Stone como su nueva mejor amiga, que intenta hacerle volver a su vida cotidiana.

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