13 de abril de 2016

Curiosidades del Titanic que (quizás) no sabías

Por M.J. Arias
 

El Titanic vuelve al mar de la mano de Paramount Channel con la emisión este viernes (22:00 h) de la miniserie británica que recorre, a través de las historias de varios personajes, cómo fueron aquellos pocos días de mediados de abril de 1912 que arrancaron con la emoción de ser parte del pasaje y tripulación de aquel coloso y acabaron con el terror de ver cómo un iceberg acababa con todo en cuestión de unas horas.

Una historia conocida y recordada cada abril que cuenta con múltiples curiosidades reales recogidas por las crónicas de hace más de un siglo y que han servido a cine y televisión para recuperar el mito.
El puerto de Southampton acogió el histórico acontecimiento. El Titanic partía rumbo a Nueva York con sus más de 2000 pasajeros a bordo en medio de una expectación desbordante y la euforia de los presentes de estar viviendo un momento histórico. Era el 10 de abril de 1912, miércoles.

De allí viajó a Cherburgo (Francia) y Queenstown (Irlanda), donde realizó su última parada. Días después, el 14 de abril, a las 23.40 horas, un iceberg se cruzó en su camino y el resto ya es historia. A las 2:30 de la madrugada el fondo marino acogía en su seno al monumental transatlántico partido en dos convirtiendo el Atlántico en su casa.
La lista de pasajeros que viajaban a bordo del Titanic en el momento de su hundimiento incluía 2224 nombres de los que solo sobrevivieron 710, aunque las cifras bailan un poco más de cien años después debido al caos el momento, la dificultad para recuperar los cuerpos y el tiempo pasado. Para los amigos de la estadística, la mayoría de los fallecidos fueron de tercera clase y hombres por aquello de que cerraron las verjas que separaban a los pasajeros de tercera clase y por el 'primero mujeres y niños'. En teoría, había botes salvavidas para la mitad del pasaje, por lo que deberían haberse salvado más personas de haber ido completos y no con la mitad de sus plazas ocupadas como ocurrió en la mayoría de los casos.
Cuentan las crónicas de entonces que de punta a punta del Titanic había 268 metros, es decir, de eslora. Si lo hubiesen puesto de pie habría sido más alto que el rascacielos más alto de principios de siglo en Nueva York, ciudad a la que debería haber llegado. El billete más caro que se vendió costaba 3.100 dólares de entonces. El más barato, el de tercera, unos 32. Construirlo costó la friolera de 7,5 millones de dólares.
Se acercaba la media noche cuando un iceberg milenario se cruzó en el camino del Titanic y la mala suerte se cebó con el monumental barco y sus pasajeros. De haberlo visto solo unos minutos antes, unos segundos, se podría haber virado, pero el daño estaba hecho y ya no había solución posible. Los expertos han señalado después que el barco contaba con 16 compartimientos estancos diseñados para reducir el peligro de hundimiento. El hielo quebró el 5 y el 16 y ahí comenzó la lenta agonía de cientos de personas que vieron cómo las aguas heladas y el caos dominaban la situación. Dos horas y cuarenta minutos hasta que el Titanic se puso en vertical y se partió en dos para acabar tocando fondo a las 2:30 de la madrugada del 15 de abril de 1912.
Erauno de los grandes atractivos del Titanic, su monumentalidad y el lujo de las estancias diseñadas para la primera clase. Mientras los camarotes de tercera clase acumulaban literas y escasas comodidades, en primera todo era lujo y esplendor. El mejor exponente de ello era el salón de baile inspirado en el palacio de Versalles o el hecho de que la cuarta chimenea del barco fuese meramente decorativa. Quedaba mejor con cuatro que con tres. La gran escalera de primera clase era el centro neurálgico y una muestra del lujo con el que había sido construido.
710 pasajeros sobrevivieron aquella fría noche de abril, entre ellas Millvina Dean, una bebé que no llegaba a los dos meses y medio de vida que se convirtió en la última superviviente del Titanic hasta que falleció, a los 97 años, en mayo de 2009. Británica, era pasajera de tercera clase y viajaba junto con su hermano y sus padres. Iban al Nuevo Continente en busca del sueño americano. Su padre, como tantos otros hombres de tercera clase, murió en el hundimiento y el resto de la familia acabó volviendo a Inglaterra.
'Futility', así se llama la novela escrita catorce años antes del hundimiento que narraba la caída en desgracia de un barco de nombre Titan al que todos consideraban insumergible  y que acaba en el fondo del océano. Pero esta no es la única coincidencia de la historia de ficción de Morgan Robertson y la real del Titanic. En el Titan también viajaban gente de dinero que vio cómo el barco chocaba una noche de abril con algo que hacía que se desencadenara la tragedia. Profecía o no, las similitudes están ahí.
No te pierdas la miniserie 'Titanic' el próximo viernes a las 22:00h en Paramount Channel. Mira el avance aquí.
Artículo escrito por losExtras.es
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