17 de septiembre de 2014

Diccionario cinéfilo (3): la sala de montaje

Por Roberto Bra

Tras las dos entregas anteriores del diccionario cinéfilo en esta tercera queremos ahondar en uno de los lugares donde el material rodado cobra forma hasta convertirse en el producto final que consumimos como espectadores: la sala de montaje.

Es en esta sala donde director y montador intercambian impresiones sobre el montaje final de la cinta, y donde se moldea y da forma a la película hasta su montaje final. Pero, ¿qué es el montaje? La unión de los distintos trozos de película pare crear una cinta final. Consiste en escoger, ordenar y unir una selección de los planos a registrar, según una idea y una dinámica determinada a partir del guion, la idea del director y el aporte del montador.  Desde el punto de vista académico se diferencian, por lo menos, cuatro estilos de montaje: narrativo o clásico, expresivo, ideológico y no narrativo o poético.

El montaje narrativo o clásico cuenta los hechos de modo lógico, aunque haya saltos temporales hacía delante o hacia atrás. El montaje expresivo se relaciona estrechamente con el ritmo externo de los acontecimientos. La edición es rápida en la acción y lenta en lo intimista. El siguiente tipo de montaje es el ideológico, que alcanzó su mayor expresión en el cine soviético de los años 20  de la mano del famoso cineasta Sergei Eisenstein en cintas como la venerada 'EL ACORAZADO POTEMKIN'. Es un tipo de montaje característico por manipular las emociones y las ideas basándose en asociaciones de ideas, en símbolos, en planos-clave. Y por último, el montaje no narrativo o poético que propone una puesta en escena no narrativa, sino anímica, psicológica y espiritual.

Pero estos montajes no pueden llevarse a cabo sin previamente cortar y pegar los distintos fragmentos que forman la película. La moviola fue la primera máquina para edición de películas en film, cuando fue inventada por Iwan Serrurier en 1917. El sistema de arrastre de la moviola consiste en la Cruz de Malta, la cual se trata de un mecanismo de proyector profesional que traslada el fotograma a la parte delantera de la ventanilla de forma intermitente. La clavija se engrana con las aberturas de la cruz, actuando así de eje y haciendo que la película rote noventa grados y que los fotogramas avancen constantemente.

A principios de los años 90, y con la evolución de la tecnología, la moviola ha quedado relegada a los museos de historia, y en su lugar han aparecido diversos programas de edición como AVID, Final Cut, Adobe Premiere o Sony Vegas.

¿Qué montaje usan?

En el mundo del montaje hay varios conceptos importantes que utilizaremos dependiendo del tipo de narración que necesitamos en cada producto audiovisual en el que estamos trabajando. El primero de ellos es el montaje lineal, es decir, la sucesión cronológica de escenas según una acción única.

Otro de estos conceptos es el montaje paralelo, del que Michael Kahn (montador habitual de las películas de Steven Spielberg) es todo un experto, y cuya característica es la de contar dos o más acciones que suceden a la vez en el tiempo pero no en el mismo espacio.

El montaje alterno es cuando dos o más planos de una misma escena se muestran simultáneamente, dicho montaje es muy utilizado, por ejemplo, en persecuciones.

Por último nos encontramos con el montaje invertido, que es cuando la sucesión cronológica se altera con el fin de hacer una aclaración dramática. Es el caso de los flash-back y los flash-forward.

En definitiva, la sala de montaje es donde el montador dispone de las herramientas necesarias para encontrar el ritmo y el tono deseados a partir de las imágenes y sonidos que tiene para ello.

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