27 de julio de 2017

Diez frases lapidarias de Arnold Schwarzenegger

por Pol Llongueras
 
Se le ha llamado Roble de Estiria, Arnie, Chuache y Governator. Culturista, actor mítico, y exgobernador del estado de California, Arnold Alois Schwarzenegger debe de tener una tarjeta de presentación extensible, si es que necesita dicha tarjeta para introducirse. Quizás no tiene las dotes interpretativas de Robert de Niro o Daniel Day Lewis (seguro que no), pero está claro que algo hace bien: más allá de su cara impertérrita de austríaco enfadado, o su increíble poderío físico, el actor tiene una capacidad excepcional para entregar frases lapidarias. Aquí recopilamos diez de lo que se considera es la marca de la casa de un actor por siempre anclado en la cultura popular como una de las caras más conocidas, junto a Sylvester Stallone, del cine de acción de los ochenta y los noventa.
Blandiendo su espada y marcando músculo, así fue como Arnold entró en la lista de los artistas más codiciados para la acción de los ochenta. En Conan interpretaba al personaje protagonista, un despiadado luchador, determinado a acabar con los asesinos de sus padres, y responde de esta guasa a la pregunta: ¿qué es lo mejor de la vida? Si nos lo preguntaran a nosotros, probablemente diríamos que lo mejor de la vida son frases como esta… (Imagen: Conan, el destructor).
Vamos a admitirlo: Commando es la película de la lista con mayor concentración de frases lapidarias. Desde "desayuno boinas verdes, y ahora tengo hambre" antes de apalizar a uno de sus enemigos, hasta "suelta un poco de vapor, Bennet" justo después de atravesar al villano de la cinta con una tubería, Schwarzenegger las entrega todas con su habitual desparpajo. Y esta no es ninguna excepción.
Otro título imprescindible de la acción ochentera es Depredador, una odisea de sudor, sangre y balas a través de la selva amazónica en la que nuestro hipertrofiado protagonista debe enfrentarse mano a mano contra un organismo casi perfecto. Schwarzenegger, que interpreta a Dutch (“el holandés”), usa esta frase para calmar a sus compañeros militares, justo antes de liarse a tiros contra el susodicho depredador… y perder a varios de sus amigos.
Esta buddy movie de finales de los ochenta escrita por el mítico Walter Hill ha quedado prácticamente borrada del imaginario popular, y no ha trascendido tanto a las nuevas generaciones como sí lo han hecho la mayoría de películas de esta lista. Sin embargo, es memorable por un par de cosas: fue la primera película americana autorizada para filmar en la Plaza Roja de Moscú (¡en plena Guerra Fría!), y Arnold Schwarzenegger lo parte como miembro de la milicia rusa con sus correspondientes frases tajantes.
… le dice nuestro culturista austríaco favorito a Sharon Stone, justo después de dispararle a la cabeza. Esta maravillosa película de Paul Verhoeven, adaptada de un relato de Philip K. Dick, anda un poco escasa de esas frases lapidarias que sólo unos pocos elegidos son capaces de entregar como si te estuvieran dando los buenos días, pero lo compensa con dos horas de un tipo de cine que, por desgracia, ya no se hace.
Repitiendo papel como Terminator en la segunda parte de la mítica saga de James Cameron, Schwarzenegger pudo exprimir mucho más su rol en un papel un poco más humano. Se dice que el actor cobró 15 millones de dólares, y que sólo la frase que encabeza estas líneas le costó a la productora la friolera de 85.716 dólares… La más cara de la lista, pero también la más recordada.
Hay algo podrido en el estado de Dinamarca… ¡y Hamlet está eliminando la basura! En una película que parodia el cine de acción de los años 80, un ejercicio de metacine de los más potentes, la frase que más nos cautiva es con la que 'Chuache' empieza el tráiler de esta versión anabolizada de Hamlet, justo antes de lanzar a Claudio por el ventanal del castillo…
‘Mentiras arriesgadas’ es una de esas películas de Schwarzenegger que han quedado bajo el radar del tiempo (sólo unas elegidas consiguen seguir siendo relevantes más de veinte años después de su estreno). En ella, sin embargo, el actor saca adelante el papel con su cara dura y su increíble capacidad para molar. Porque acabar con uno de los secuaces del villano lanzándole atado a un misil contra un helicóptero en el que hay más secuaces del villano es molón. Hacerlo después de soltar esta frase, doblemente molón.
Es cierto que la película de Joel Schumacher denostó a un personaje que no volvió a aparecer en el cine hasta 11 años después, cuando Christopher Nolan consiguió financiación en Warner para una trilogía del Caballero Oscuro. También es cierto que las pezoneras del traje de George Clooney fueron un soberano error. Pero lo más cierto de todo es que ver a Schwarzenegger caracterizado como Mr. Freeze es lo mejor que nos dejó una película que, siendo benévolos, podría considerarse mediocre: en ella, se aprovechó todo el "potencial lapidario" del actor para convertir a su personaje en una metralleta de juegos de palabras y bromas para humillar a Batman.
Acabamos la recopilación con una del Schwarzenegger crepuscular. Esta se la decía a Stallone (su eterno rival durante el reparto de papeles de héroe de acción en los ochenta), después de que éste le diera un puñetazo de esos que tumbarían a un elefante. ¡Por favor, Arnold, nunca pierdas ese descaro!