16 de octubre de 2017

'Dirty Dancing': Las claves de la miniserie

Por Ignasi Muñoz

Han pasado ya 30 años desde que Jennifer Grey y Patrick Swayze revolucionaran las hormonas de todos aquellos adolescentes que vivieron los ochenta. Su provocativo baile y pasión prohibida acabó pasando a la historia, llevándose además el Oscar por esa canción que no puedes sacarte de la cabeza en cuanto la recuerdas. Precisamente ahí ataca esta nueva versión, a los recuerdos. La nostalgia es pura en la miniserie de Dirty Dancing, ¿pero hay algo más? Te contamos sus claves.
Con una duración más extendida, esta nueva versión se permite indagar en los personajes secundarios que apenas conocíamos en la original. Lisa, la hermana de la protagonista, tiene un arco de evolución y un pequeño romance, pero la verdadera subtrama la conducen los padres de Baby. Su relación flaquea y eso aporta muchos nuevos matices en la historia y en la concepción del amor de sus dos hijas. ¿Conseguirá salir el matrimonio de la rutina?
La película original guardaba una fuerte reivindicación de los derechos de la mujer siendo el aborto de Penny el principal detonante de la trama. Ahora, además de mantener eso, podemos ver cómo Baby tiene un fuerte compromiso feminista e intenta inculcárselo a su hermana. Se cita en numerosas ocasiones La mística de la feminidad, el libro con el que Betty Friedan ganó el Pulitzer, y sin indagar en exceso la película lanza mensajes muy positivos para reivindicar el feminismo.
Algo muy importante para rehacer un clásico de estas magnitudes es contar con un reparto a la altura. Aquí contamos con varias caras conocidas, desde Sarah Hyland (Modern Family) y Debra Messing (Will y Grace) hasta Billy Dee Williams, el mismísimo Lando de Star Wars. Y en el papel de Baby podemos ver como la pequeña Miss Sunshine ya no es tan pequeña. Abigail Breslin puede presumir de ser lo mejor de la miniserie, con una interpretación particularmente dulce. Ayuda que su Johnny particular no decepcione, y es que el debutante Colt Prattes, sin subirse a los hombros de Swayze, haga suyo el personaje gracias a sus dotes como bailarín.
La gran novedad de esta versión es estar más cerca del musical de Broadway que de la famosa película. Y con esto nos referimos a que además de bailar, aquí todos cantan. La mayoría de personajes tienen su propia canción para lucirse individualmente, pero es en los momentos colectivos donde el musical crece realmente.
Tal vez lo más interesante de la miniserie, además de los geniales números musicales, es su forma de indagar en el pasado de los personajes. Aquí conocemos mucho mejor a sus dos protagonistas, que no temen en abrirse y sorprendernos, especialmente con el lúgubre pasado de Johnny. Pero no solo eso, esta nueva versión se guarda una sorpresita. ¿Queréis saber que es de ellos en el futuro? Estad atentos.
Dirty Dancing, la miniserie, es una muy buena excusa para volver a sentir la magia de escuchar Time of my Life y el resto de éxitos de aquella película que no para de hacerse mayor. Ya son 30 años, pero esas melodías son capaces de transportarte a una adolescencia perpetua, con las hormonas revueltas y muchas ganas de forrar tus carpetas. ¿Lo hacemos con los nuevos Baby y Johnny?
Fotos: Lionsgate