27 de noviembre de 2015

Ed Harris, de amante esposo a asesino en serie

Por M. J. Arias

Preguntado por su carrera como 'eterno secundario' durante la presentación de 'Camino a la libertad', Ed Harris respondió entre enfadado e irónico que él no quería ser como Brad Pitt o Tom Cruise y que estaba orgulloso de su carrera. Lo dijo entre tacos y con cara de pocos amigos al tiempo que guiñaba un ojo al extremo opuesto de la rountable. Una anécdota que da muestras del talento como actor de este veterano del cine que lleva desde finales de los setenta dando guerra haciendo gala de una versatilidad tal que resulta igual de convincente como amante esposo que como asesino en serie. Estos son solo algunos de sus mejores personajes.
Mal hablado e inmune al desaliento. Así era este director de vuelo de la NASA basado en un personaje real y que a Harris le valió la nominación al Oscar, la primera, como secundario.

Es uno de sus personajes emblema, ese productor televisivo que conduce un programa en el que la audiencia ve, en directo, la vida de Truman desde que era un bebé hasta que se convierte en un adulto que sospecha que algo no encaja en su vida. Segunda nominación como secundario.

No solo la protagonizó siendo nominado al Óscar como protagonista por primera y única vez, sino que, además, Harris se colocó tras la cámara para dirigir este biopic sobre el célebre pintor americano.

Porque en 'Las horas' no solo brillaban ellas. Harris era un escritor enfermo de SIDA. Cuarta nominación al Oscar. Esta, de nuevo, como secundario.

Sí, Ed Harris era parte del reparto de 'Gravity'. Al menos si la viste en su versión
original. Su voz es la que escuchaban continuamente los astronautas.

Villano de los pies a la cabeza. Frío y muy cabreado. Un veterano que cansado del ninguneo y los desprecios del gobierno decide secuestrar Alcatraz y amenazar con lanzar misiles sobre San Francisco si no le dan el dineral que pide.

Si no es su personaje más sufrido, se le acerca. Peter Weir, que volvió a contar con él, lo convirtió en un ingeniero estadounidense prisionero en un gulag que escapa y debe luchar por sobrevivir a un largo recorrido hacia la libertad real.

Un asesino en serie de los que ponen los pelos de punta y provocan escalofríos. Su personaje y él eran de lo mejor de la película.

Cuando quiere, Ed Harris y sus ojos azules saben ponerse románticos. No todo van a ser tipos duros y villanos. Que se lo digan sino al personaje de Annette Bening, que caía rendida, por partida doble, a sus pies.

Artículo escrito por losExtras.es
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