5 de noviembre de 2015

Eduardo Casanova, mucho más que el Fidel de 'Aída'

Por Pedro Moral

Sí, todos le conocimos como Fidel, el hijo de Chema (Pepe Viyuela) en 'Aída'. Un jovencito amanerado muy amigo del macarra del barrio, que a pesar de su inteligencia y la cultura que atesora nunca deja de meterse en líos. Eduardo Casanova era un personaje secundario en la primera temporada, pero irremediablemente se convirtió en uno de los protagonistas hasta que la serie finalizó diez años después. Le hemos visto crecer, convertirse de niño a hombre, perfeccionar su interpretación... Sin embargo, este actor parece estar destinado a estar detrás de las cámaras. Eduardo Casanova puede convertirse en uno de los directores más originales de nuestro cine. 

Todo actor que se precie, con curiosidad y motivación, acaba pisando el escenario de un teatro. Eduardo Casanova lo hizo en 2007 y 2008 con la adaptación de 'El principito', la famosa novela infantil de Antoine de Saint-Exupery. Este fue un gran paso para este joven actor, no fue fácil para él pasar de un personaje como fidel cuya evolución era más gradual a una obra de teatro donde su personaje debía vivir, crecer y experimentar un arco biográfico conocido por todos. 

El teatro se le dio bien, pero pronto este joven encontró su verdadera pasión: la dirección. Fue en 2011 cuando rodó su primer cortometraje, 'Ansiedad'. Con este título Casanova dejó claro cuál era su estilo, un estilo que se puede describir de muchas formas menos con el término convencional. Eduardo Casanova es pura provocación, lo hizo con este corto cabaretero, con personajes que se alimentaban de ansiolíticos, tan egocéntricos como oscuros. 

Pero más allá de la provocación el joven cineasta dejó claro con este título y con los dos que siguieron, 'Fumando espero' y 'Amor de madre', una clara pasión por la estética pop, los colores pastel y la comedia negra. 

Colores, humor y freaks. Los personajes de Casanova son raros, incluso marginales. Las personas con enfermedades o ciertas deformidades son las que ama Casanova. Su manera de defenderlas es darle una dignidad que nadie más consigue. El actor y director alumbra las miradas de sus criaturas y las pone delante de la cámara con tanta ternura que es imposible no sentir empatía.

Lo hace en los cortos pero también en los videoclips por encargo, como el que dirigió para SMS, 'Otro día más'.

¿A qué viene esta afirmación? Pues a que los anuncios los ve todo hijo de vecino y Eduardo Casanova tiene dos, el de la Liga Fantástica de Marca (¿nadie recuerda a ese perrito de color azul?) y el de Vogue, donde Carolina Bang hace de una loca que entra a una especie de restaurante asiático, se saca un un refrán chino de la boca, dice cosas raras y bueno, así da comienzo este espectacular y (violento) anuncio donde el color amarillo y la sangre son una parte muy importante.

Tras el corto 'La hora del baño' con una Macarena Gómez tan absolutamente desquiciada como espectacular, Eduardo Casanova la montó muy gorda en internet al presentar enNotodofilmfest el cortometraje 'Eat my shit', con su amiga y musa Ana Polvorosa, donde por fin conseguía unir toda esa provocación con un tono social casi trágico y un sentimentalismo arrebatador. Es, por decirlo de alguna forma, el cortometraje más asquerosamente emocionante que se ha visto nunca. 

Se extendió en Internet como un tiro y hubo una gran división de opiniones. Este chico que hace once años conocimos como Fidel, puede revolucionar el cine español. Al tiempo.