29 de septiembre de 2014

El amor se impone en el Festival de San Sebastián

Por Pedro Moral

El amor está en todas partes. Su exceso es el detonante de esa fábula titulada 'MAGICAL GIRL' que ha ganado la Concha de Oro en el último Festival de San Sebastián. La dedicatoria de su director, Carlos Vermut, al recibir el premio fue una auténtica declaración de amor a su novia, ésta se emocionó irremediablemente, claro. El cariño por cuidar la importancia de un Festival que no para de crecer fue también lo que impulsó a José Luis Rebordinos, el director del festival, a elaborar una sección oficial con un nivel notable, sobre todo en su participación española. 

El jurado del festival fue rotundo. Mejor película y mejor director para Vermut y su cuento. La meticulosidad con la que está elaborado este laberinto sobre el chantaje y sobre el alma humana ha perturbado a todo Donosti para conseguir algo muy poco común, que jurado, crítica y público aplaudan a la ganadora. Y el otro gran título español tampoco se fue de vacío,'LA ISLA MÍNIMA' se recordará por ser la primera película en recibir el Feroz Zinemaldía, entregado por la Asociación de Informadores cinematográficos de España (AICE). El premio lo entregó Ricardo Darín y lo recibió su protagonista, Raúl Arévalo.

La cinta de Alberto Rodríguez es un 'thriller' magnífico con una atmósfera de la que es imposible despegarse y el premio que el filme se llevó a mejor fotografía es una consecuencia irrevocable de ese tono del que se sirve Rodríguez para contar su historia. También las interpretaciones son colosales, igual que ya lo eran las de su anterior película, 'GRUPO 7', pero lo de Javier Gutiérrez es de otro mundo. Sobre todo porque el actor no había dado aún con un papel a su altura y gracias a la oportunidad que le ha brindado Rodríguez ha podido enseñar los dientes a todo el cine español. 

Un premio para 'AUTÓMATA' hubiera sido excesivo puesto que la película, aunque esté repleta de buenas intenciones, no termina de funcionar. Sin embargo, pasar por alto 'LOREAK', esa bonita historia dirigida por unos vascos que hasta ahora se habían dedicado a hacer publicidad, es un pecado. La vidas cruzadas que se describen a través de un ramo de flores sin remitente parece que solo han pasado desapercibidas para el jurado. Todas las actrices de esta película vasca podrían haberse llevado la Concha de plata para mejor actriz pero ha sido Paprika Steen la que ha obtenido ese reconocimiento. 

La actriz danesa protagoniza una de las películas que más sensación han causado en el festival, 'SILENT HEART', dirigida por Bille August. Un devastador drama que plantea el polémico tema de la autanasia y cuyo guión, sin embargo, no carece de trampas. Todo lo contrario que el escrito por Dennis Lehane, el escritor americano ha debutado con 'LA ENTREGA' y ha sido llegar y besar el santo porque su libreto se obtuvo el premio del jurado.

Aplausos salvajes y pocos abucheos

Y entre el camino que separa la película de apertura, 'THE EQUALIZER', y la de clausura, 'SAMBA', ha habido numerosas sorpresas y decepciones tanto dentro como fuera de la sección oficial. 

Sorpresas como la coreana 'HAEMOO', un drama sobre la inmigración que también es una película de aventuras y que tiene algo de thriller y algo de gore. Como 'LA SAL DE LA TIERRA', el documental de Wim Wenders sobre Sebastião Salgado que ganó el premio del público. O como 'RELATOS SALVAJES', la película más aplaudida del festival, una comedia negra dirigida por Damián Szifrón compuesta por seis episodios que retratan a seis personajes que pierden el control y cruzan la línea que separa lo civilizado de lo salvaje. 

Afortunadamente el lado de los abucheos no ha habido tantos títulos. Una cinta argentina titulada 'AIRE LIBRE' fue quizá la que más cabreó al respetable, por su irritante manera de contar el derrumbamiento de una historia de amor. 'LASA Y ZABALA' es otra de las películas polémicas del festival, algunos la odiaron y otros la amaron pero engeneral no ha habido grandes catástrofes. El nivel de la sexagesimo segunda edición de Zinemaldía a estado a la altura y el amor por el cine es el culpable.