22 de junio de 2015

El éxito de las películas catastróficas

Por Pedro Moral

Volcanes en erupción, meteoritos, terremotos, olas gigantes, superhéroes, monstruos gigantes, extraterrestres... Estas son algunas de las causas de que todo se rompa en el reciente cine de catástrofes. Hay algo seductor en la representación de la destrucción de la tierra y la civilización. Puro morbo, mucho ruido y una forma como cualquier otra de descargar tensiones a través de la pantalla. El 3D le ha dado una nueva dimensión al género de catástrofes, la aventura pasa demasiado cerca del espectador. Pura adrenalina. Y claro, da igual que los títulos sean criticados con severidad por parte de la prensa especializada, lo importante es la diversión y cuanto más se rompa, más diversión. 

'San Andrés' no será la película más inteligente, compleja y audaz del verano, pero sin duda será una de las más divertidas. ¿A quién no le gustaría presenciar como California se hunde a través de la falla de San Andrés? Californianos y californianas huyendo despavoridos mientras la falla provoca el desmonoramiento de todo un país. Los efectos digitales actúan como potenciador de una experiencia devastadora y terriblemente excitante para el espectador. Y mientras, siempre se puede seguir la historia de ese piloto de helicóptero interpretado por Dwayne Johnson que busca a su única hija por Los Ángeles junto a su ex. 

Sí, puede que parezca la típica película americana, pero recordad que mientras todos estos conflictos paternofiliales ocurren un Estado se cae, literalmente, en pedazos. Ha llegado un momento en que la metáfora sobre el medio ambiente o sobre la falta de respeto de los seres humanos hacia la naturaleza no es un motivo suficiente para sostener el argumento de los filmes de catástrofes. Hace falta más tragedia, más drama entre los personajes, a parte de la acción sin límites, claro. 

Entre terremotos y lágrimas

Sin embargo, hay filmes sobre catástrofes que sin esa parte melodramática pierden el interés. Se puede decir que esas idas y venidas de sus personajes son el nervio del filme. Por ejemplo, todo el dramatismo de 'Fuerza 10: Destrucción Total', película que Paramount Channel ha decidido rescatar para esta semana en la 'CATASTROWEEK', es generado por la historia de ese ingeniero que intenta sacar a sus hijos del país después de que un terremoto ponga en peligro un reactor de uranio que podría causar una explosión nuclear diez veces mayor que la de Hirosima.  

Y es que los catástrofes no impactan tanto si no nos conseguimos identificar con los protagonistas que intentan sobrevivir. Por eso es tan importante un buen reparto como la calidad de las explosiones, terremotos, bombas, sunamis y demás titanes. 

Pongamos dos ejemplos. 'En el ojo de la tormenta' es un filme de catástrofes en el que unos tornados (éstos sin tiburones) asolan la ciudad de Silverton. Todo roto, sí, pero ningún personaje al que merezca la pena seguir... El resultado es que la película pasa desapercibida. El otro ejemplo sería 'Deep Impact' el filme sobre el cometa que está a punto de chocar con la tierra. Aunque es una película coral con Robert Duvall, Elijah Wood, Morgan Freeman o Téa Leoin (y alguno más) el espectador no puede dejar de ponerse en la piel de todos y cada uno de los personajes que intentan salvar su vida de E.L.E., el cometa que está a punto de acabar con sus vidas y con la de toda vida terrestre. 

1000 maneras de morir

Una vez tengamos unos protagonistas a la altura de las expectativas, sólo nos queda decidir cual es nuestro fin del mundo favorito. En 'Un pueblo llamado Dante's Peak' o en 'La montaña del infierno' -el martes en Paramount Channel- está la lava de un volcán. En 'Fire: atrapados por la muerte', otro de los títulos de la 'CATASTROWEEK' el fuego es el protagonista. Los terremotos como los de 'San Andrés'. Los tornados con tiburones de 'Sharknado'. Y también tenemos las olas gigantes, claro, que puestos a elegir lo mejor será quedarnos con la española, la que Juan Antonio Bayona creó para 'Lo imposible'

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