14 de octubre de 2016

El otro tijeretazo español: la censura

Por Claudia Lorenzo

Si bien gracias a la existencia de la censura tenemos una de las escenas más bellas del cine, ese final lleno de besos de 'Cinema Paradiso', por su culpa muchos espectadores se vieron privados de otros grandes momentos de la pantalla grande, contenidos considerados en España inapropiados por la censura y cercenados. Aunque no se pueden poner vallas al campo, sobre todo en nuestra era de Internet, en aquel momento bastaba con un corte aquí o allá o, mucho más fácil, con una corrección en el doblaje, para dotar a la obra de un sentido totalmente distinto. O de ninguna coherencia en absoluto.
Pie de foto: Ava Gardner, Gable y Grace Kelly, demasiao para aquella época

El clásico de la censura española, sobre todo por lo chapucero del resultado, es este filme de John Ford en el que Clark Gable intentaba ligarse a Grace Kelly, ya casada con otro hombre interpretado por Donald Sinden. Los censores decidieron que, para evitar el adulterio entre los personajes de Gable y Kelly, lo mejor que podían hacer era transformar la relación entre ésta y Sinden en una fraternal en vez de matrimonial. Adiós adulterio, buenos días incesto.
Pie de foto: Viridiana, ni censurada ni prohibida: inexistente.

Imaginamos a los censores de la época frotándose las manos y temblando de miedo ante cada nueva ocurrencia de Buñuel. Frotándose las manos por todo lo que iban a cortar y temblando porque ya les había metido alguna que otra doblada, como esa entera 'Viridiana' que pretendieron que no existía tras el escándalo que se armó en Cannes. 'Robinson Crusoe', 'Ensayo de un crimen', 'Diario de una camarera', 'Belle de jour', 'El discreto encanto de la burguesía'… todas sufrieron cortes a cargo del gobierno o, en previsión de la reacción posterior, de sus propios distribuidores.
Pie de foto: Berlanga, burlando a las autoridades a golpe de carcajada

Una de las películas más memorables de Berlanga, definida muchas veces como la mejor del cine español, sufrió en palabras de su director "bastantes cortes de censura, muy gilipollas algunos", según les comentó a Manuel Hidalgo y Juan Hernández Les. La película provocó sustos y espantos al régimen franquista tras su estreno en Venecia en 1963, donde recibió el Premio de la Crítica, e hizo que Franco definiese a Berlanga no como un comunista sino como un "mal español".
Pie de foto: Hombres disfrazados de mujeres, ¡un escándalo!

Una de las múltiples obras maestras que nos dejó Billy Wilder, la historia de dos músicos de jazz que se ven obligados a disfrazarse de mujeres y esconderse en una banda femenina para escapar de los gángsters, fue prohibida en España, según reza en el expediente, "aunque sólo sea por subsistir la veda de maricones". La seducción entre Tony Curtis y Marilyn Monroe tampoco se consideraba apta según los cánones del decoro de la época. No estamos seguros de qué opinaban del vestido de la Monroe.
Pie de foto: Siempre nos quedará el doblaje para falsificar el pasado de un icono.

El Rick de Bogart que ya había vivido demasiado y se escondía en un bar de Casablanca, haciendo como que el mundo no se estuviese rompiendo bajo sus pies, había luchado anteriormente en la Guerra Civil española, bando republicano, detalle que se obvió en el doblaje nacional sustituyéndolo por el Anchluss austriaco, que tampoco era cuestión de dejar ver en el país que Hollywood apoyaba a "los otros". Tardamos años en darnos cuenta de que la historia de este hombre no sólo pasaba por París o Casablanca.
Pie de foto: El peligro de corromper a las jovencitas, según Elia Kazan.

A manos de Elia Kazan y Tennessee Williams, 'Baby Doll', una historia de 'lolitas', contaba qué ocurría cuando una virginal jovencita se casaba con un hombre mayor, esperaba hasta los muy adecuados 20 años para acostarse con él y, entre medias, conocía a un malote que pretendía adelantarse. Prohibida en muchos países, España la estrenó con tantísimos cortes que casi ni se descifraba la historia. Pero, oigan, a buen entendedor, pocas escenas bastan.
Pie de foto: La izquierda, ese lado que no existe.

Uno de esos ejemplos de censura de doblaje absurda pero, con los años, descacharrante por lo inocuo del asunto, se da en este filme de H. Donarelli de 1953, en el que se sustituye la frase "el discípulo que se sentaba a su izquierda" por "el discípulo que se sentaba a su mesa". Suponemos que la izquierda era un lugar peligroso para elegir sentarse pero… ¿acaso merecía la pena darle tantas vueltas al tema?
Pie de foto: Casi 30 años después de su estreno, este Kubrick llegó a España

La historia de unos soldados que se convierten en el chivo expiatorio de los altos mandos militares puso definitivamente en el mapa a un pequeño director británico que se convertiría en uno de los mejores artistas del siglo XX. En el alegato antimilitarista de Kubrick, la censura española ni se molestó en cortar. Simplemente prohibió su estreno en 1957, logrando que se mantuviese alejada de las pantallas de nuestro país hasta 1986 (con la excepción de una proyección en el Festival de Cine de San Sebastián en 1980).
Pie de foto: Lo que le faltaba a la censura, jóvenes con muchas ganas de hacerlo

Otra vez Elia Kazan poniéndoselo difícil a las autoridades españolas con una historia de amor entre dos jóvenes, aún lejos del matrimonio, y sus deseos de consumar su relación a pesar de la oposición de sus padres y de los tabúes sexuales imperantes en aquella época en Estados Unidos. Y en España, claro, en donde el aborto de uno de los personajes se trató como si fuese un 'lío' y hubo más de un corte por lo sano en los fotogramas para intentar 'calmar' a los hormonados protagonistas.
Pie de foto: Lo verdaderamente peligroso en 'Psicosis' no era Norman Bates

Ni el tito Alfredo, que burlaba la censura americana como nadie, que hacía constantes guiños al sexo en sus películas sin explicitarlos, que logró filmar el beso más largo y más corto del cine hasta la fecha, entre Cary Grant e Ingrid Bergman, se libró del tijeretazo español en 'Psicosis'. Y no sólo en la escena de la ducha de Janet Leigh, en donde se eliminaron planos considerados "obscenos", sino también al inicio, cuando se ve a ésta en la habitación del hotel con su amante. A tomar vientos la lógica argumental, siempre al servicio de la decencia.
Artículo escrito por losExtras.es