23 de diciembre de 2015

El rascacielos es el auténtico protagonista

Por Pedro Moral

A veces pasa que una película no sería lo mismo sin su escenario. El ejemplo más evidente es el de las casas encantadas, pero hay muchos más títulos que no sobrevivirían si no se hubiera dado la importancia necesaria al lugar en el que ocurren sus historias: la nave de '2001: Una Odisea en el espacio', el avión de 'Serpientes en el avión', o el palacio de Versalles en María Antonieta, por poner tres ejemplos de películas radicalmente opuestas. 

Hay un elemento arquitectónico que suele repetirse en el cine estadounidense como parte fundamental de las películas, a veces es incluso el verdadero protagonista. Nos estamos refiriendo al rascacielos. A esos enormes gigantes de cristal, imponentes y maravillosos que siguen siendo las estructuras que más fascinan al ser humano. Y por eso, a veces, son algo más que un paisaje en las películas. 

El último ejemplo es el de 'El desafío', la película de Robert Zemeckis (Forrest Gump) que narra el mítico reto del funambulista francés Philippe Petit: caminar sobre un cable el espacio que separa las Torres Gemelas de Nueva York. La película es un hallazgo salvaje del drama y el suspense que se concentran en el temerario acto de su protagonista. Casi una hora de pura tensión en la que las dos torres tienen el papel clave de la película. Saber retratarlas como esos dos seres casi míticos es responsabilidad del director. No es el único caso, otros edificios han protagonizado sus propias epopeyas aunque no salieran en los créditos.
'El coloso en llamas' es el Titanic de los rascacielos. Esta película no utilizó ningún rascacielos real, John Guillermin y Irwin Allen, los directores, se dedicaron a construir la maqueta de uno que tenía 138 plantas y medía 70 pies. Y después lo llenaron de explosiones e incendios para llevar a cabo una de las películas de catástrofes más famosas de la historia. Steve McQueen, Paul Newman, William Holden o Faye Dunaway son alguno de los actores que protagonizan esta película donde los héroes son los bomberos y donde la ambición del hombre se convierte en su propia muerte. 

El incendio es provocado por un cortocircuito en un cuarto trastero del piso 81, desde ahí se desencadena la tragedia y un día de fiesta y celebración para las personalidades más importantes de San Francisco se convierte en su peor pesadilla.
John McClane es parte de nuestra vida. Ese policía que se encuentra en el lugar equivocado en el momento equivocado, o quizá todo lo contrario. En Los Ángeles un grupo terrorista se apodera de un edificio y toma a todas las personas como rehenes. Solo McClane consigue zafarse de la captura y así comienza una agotadora lucha en la que él solito se enfrenta a los malvados. ¿Él solito? No, porque tiene a su lado el rascacielos, en concreto el edificio Nakatomi, una estructura que le da ventaja. 

Al final McClane se llevará toda la gloria pero al menos el Nakatomi ya es una parada obligada para todo cinéfilo que visite la ciudad de las estrellas.
Hay muchos, pero tres son los más famosos: el 'King Kong' de 1933, el fundador; el 'King Kong' de los '70 protagonizado por Jessica Lange y el último, el 'King Kong' convertido en un espectáculo apabullante de efectos especiales dirigido por Peter Jackson.  Los tres son muy diferentes entre sí, en sus protagonistas, en el tono de las películas, la atmósfera y sin embargo hay tres cosas en común que serán imperecederas siempre que se intente versionar este fantástico clásico: El gorila gigante, la chica rubia y el rascacielos de Nueva York. 

Sin ese rascacielos, el Empire State o el Word Trade Center, dependiendo de la versión, es el absoluto protagonista del clímax de la película. El momento más dramático, barroco y romántico de esta revolucionaria historia de amor. Y a parte, una de las imágenes más icónicas de la historia del cine.
Después de dos Poltergeist había que hacer algo más grande, más monumental y terrorífico para una tercera parte. La respuesta fue un rascacielos, en concreto el John Hancock Center de Chicago. Carlo Anne es enviada a la ciudad estadounidense a vivir con sus tíos, encargados de protegerla del malvado reverendo Kane que en la segunda parte mandaron al limbo. Sin embargo, en una sesión de hipnosis llevada a cabo por el incrédulo psiquiatra de Anne, el reverendo regresa a por ella. Como le resulta difícil poseerla tras dos intentonas fallidas, el espectro decide tomar posesión de todo el rascacielos.
 
Espejos con reflejos que tienen vida propia, piscinas que son ventanas a otros mundos, pasillos sacados de 'El Resplandor' y por supuesto televisiones malditas… Estos son algunas de las entradas al infierno provocadas por Kane gracias a su nuevo y gigante hogar.
Aún no se ha estrenado pero sin duda 'High Rise' será una de las películas de la temporada. Esta adaptación del inadaptable libro de J.G. Ballard llevada a cabo por uno de los directores más originales y macabros del momento, el británico Ben Wheatley, es tan compleja, dura, sangrienta y diabólicamente divertida que no pasará desapercibida ,para bien o para mal.  Está protagonizada por Tom Hiddleston, un doctor que compra un lujoso apartamento en un enorme rascacielos donde parece existir una sociedad ideal, sin embargo la utopía se desbarra y pronto esa imagen idílica se convierte en una auténtica (y siniestra) metáfora del caos. 

La torre, completamente ficticia se llama Elysium y es un prototipo moderno e imponente en el que existe todo lo necesario para vivir sin salir siquiera del edificio. Sin embargo, las desigualdades entre vecinos son tan extremas que la guerra no tarda en comenzar. El filme llega a ser tan demente que es imposible obviar que el rascacielos tiene vida propia.
Artículo escrito por losExtras.es
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