16 de octubre de 2014

Escenas que son auténticas clases de interpretación

Por Bernardo Pajares

Hay momentos en los que, más que pulsar el pause, descubres que te gustaría guardar esa secuencia de la película que estás viendo entre tus posesiones más preciadas. Son esas escenas que contribuyen a subir la puntuación global de la película y que están protagonizadas por actores en estado de gracia que se entregan al director para sacar el máximo partido a sus personajes. Como veremos, unas veces gran parte del éxito se debe a un buen guion de partida y otras son las aportaciones de los intérpretes las que hacen volar el resultado final.

El monólogo es la carta de presentación de un actor, y aunque en este la voz de Edward Norton va acompañada de imágenes de las calles de Manhattan, todas las intenciones y los matices del texto de David Benioff, que no deja títere con cabeza, salen de ese resorte que es el 'Fuck you!' pintado en el espejo.

Su técnica: Norton se desdobla, despotricando consigo mismo sobre todo lo que odia del Nueva York que tan bien conoce. Carne de casting, sí, pero solo apto para actores avanzados.

¿Se puede ganar un Oscar con menos de cinco minutos de interpretación? Se puede. Si la estatuilla dorada se le resistió a Anne Hathaway en 2009, cuando competía por su interpretación de la hermana díscola de la novia en la estimulante 'La boda de Rachel' contra Kate Winslet por 'El lector', nada ni nadie podía arrebatarle la victoria en 2013. Plano cerrado para una secuencia sin cortes en la que la Hathaway integra de manera sublime el sufrimiento del personaje de Fantine con la canción 'I Dreamed a Dream'.

Su técnica: La actriz se deja llevar por la energía de la canción, que tiene absolutamente interiorizada. Dosificando la intensidad, pero conectada desde el arranque hasta el final. El momento 4:04 le pondría los pelos de punta hasta a su Meryl Streep, su jefa en 'El diablo viste de Prada'.

El actor de enorme talento que nos abandonaba este verano siempre hacía gala de su facilidad para la improvisación. Así se explica esta escena de 'El indomable Will Hunting', en la que hace reír a Matt Damon al contarle una anécdota sobre su mujer que se inventó sobre la marcha.

Su técnica: Lo de Robin Williams era instinto. Su sentido del ritmo escénico hacía que siempre supiese salir airoso, resolviendo la escena aunque fuese a costa de hacer perder el pulso al operador el cámara a causa de la risa, que también se cuela en la versión original. Pero Gus Van Sant no les pidió hacer otra toma. Puedes escuchar el monólogo de Robin Williams doblado aquí.

Lo de esta mujer en general -y en 'Ble Jasmine' en particular- se escapa a los límites del conocimiento humano. La australiana se hacía el año pasado con su segundo Oscar, esta vez a la mejor actriz protagonista, por meterse en la piel de una ricachona de Manhattan venida a menos que, atormentada por el recuerdo de las infidelidades de su exmarido, se muda al modesto piso de su hermana Ginger en San Francisco.

Su técnica: Blanchett lleva puesto el carísimo vestuario de Jasmine y, con él, sus bruscas subidas y bajadas. La complicación estaba en mantener el tono de un personaje que va de la risa al desprecio sin escalas intermedias, (casi) siempre pasado de vueltas.

La desenfadada 'Stuck in the Middle With You' tiene para cualquiera que haya visto 'Reservoir Dogs' connotaciones sangrientas. Esto es porque Tarantino tenía claro que quería utilizarla para una escena en la que Michael Madsen juguetea con la oreja que acaba de cortar al policía encarnado por Kirk Baltz. A Madsen le costó conseguir una toma buena durante el rodaje de la escena de tortura, ya que los ruegos de Baltz le hacían ablandarse, sobre todo cuando este mencionaba a su hijo. Quizás por eso vemos como en el minuto 1:50 se acerca a la boca la oreja, divertido.

Su técnica: Evitar cargar de drama lo que ocurre en escena, contagiándose del buen rollo de la canción. ¿Quieres saber cuál era la otra opción de Tarantino? 'Ballroom Blitz', de Sweet.

Aunque a veces sus elecciones son cuestionables precisamente porque no siempre están a su altura, Julianne Moore es una de las mejores actrices de su generación. En esta escena de 'Magnolia', en la que trabajó a las órdenes de Paul Thomas Anderson, aguanta los comentarios impertinentes del farmacéutico pero solo para explotar antes de largarse de allí sin su receta.

Su técnica: Escucha, escucha y escucha. La sensibilidad la lleva siempre puesta.

Solo unos barrotes separan a Hannibal Lecter de la joven agente del FBI Clarice Starling. Hopkins preparó el personaje a conciencia visitando prisiones y leyendo sobre asesinos convictos. ¿El resultado? Jodie Foster estaba aterrorizada durante las primeras jornadas de rodaje, coincidiendo con la primera visita que hace Starling al doctor Lecter, que se burla de ella imitando su acento sureño.

Su técnica: Las circunstancias de los personajes, tan distantes entre sí, se solapan en el momento en el que ambos se necesitan mutuamente (y por motivos distintos). Aunque ella es la agente, está claro quién tiene el poder en la escena. La frialdad que transmite la mirada de Hopkins no se puede expresar en una acotación de guion, igual que lo que ocurre en el minuto 1:20 en el vídeo. Brutal.

Antes de que el uso y el abuso del bótox nublase su expresión, antes incluso de haber sido nominada a ningún premio de la Academia, la que fuera esposa de Tom Cruise ya tocaba techo en interpretaciones brillantes como la de 'Eyes Wide Shut', la obra póstuma de Stanley Kubrick. Para muestra, un botón.

Su técnica: Honesta y segura de sí misma, Kidman no necesitó pelucas ni postizos para encontrar verdad en este monólogo de Alice Hardford.

Ni siquiera los que acusan al actor de plano y falto de versatilidad pueden negar que la tensión de la escena del hospital en 'Blue Valentine' es mérito suyo y, por supuesto, de Michelle Williams. Y como la película habla de las distintas caras de las relaciones de pareja, escogemos la escena que viene después de la pelea para ilustrar la sintonía entre dos actores cuyo trabajo depende de la confianza en compañero de escena.

Su técnica: Entrega total a un personaje muy primario que siente un amor enfermizo por su mujer. Williams, por su parte, se mueve en la inseguridad de un personaje que aparenta ser más débil de lo que es.

Cualquier aparición de Meryl Streep en pantalla sería digna de aparecer en esta selección, aunque fuese el vídeo de la comunión de su hija, pero por motivos de espacio y pluralidad hemos escogido solamente una de ellas. Se trata de un momento de 'La dama de hierro', película que le valió a la intérprete de 'La decisión de Sophie' en 2012 su último Oscar hasta la fecha.

Su técnica: Esta señora clava absolutamente el pulido acento británico de Margaret Thatcher, finísimo trabajo de oído y repetición. La seguridad de su discurso es abrumadora, pero es en el silencio final donde comprobarás que lo que hace va mucho más allá de una buena imitación.

 

Artículo escrito por losExtras.es

  • Extras