26 de octubre de 2016

¿Está loco Roberto Benigni…?

Por Claudia Lorenzo

El mismo Fellini decía que él era un genio. Es hijo de la gran Commedia dell'arte italiana, doctor Honoris Causa en diez universidades de todo el mundo, uno de los pocos italianos (o, en general, humanos) capaz de recitar 'La Divina Comedia' enterita y de memoria y, sin embargo, en nuestra mente sigue estando algo loco. ¿Por qué será?
Siendo sinceros, todos fuimos un poco Roberto Benigni. Cuando los premios no estaban tan cantados como ahora, y cuando la sorpresa, aunque viniese de Miramax, seguía siendo sorpresa, llevarse un Óscar era una alegría tan repentina que no había forma de esconderla. Benigni, con un inglés no tan malo como dio a entender pero sí con una pronunciación macarrónica, celebró su premio a la Mejor Película de Habla no Inglesa por 'La vida es bella' saludando desde el respaldo de las butacas, poniendo al teatro en pie y haciendo llorar a Goldie Hawn. ¿Loco o perfectamente humano?
Era 2005. Y él estaba en plena campaña de publicidad de 'El tigre y la nieve'. No obstante, el hombre tenía motivos para el cabreo. El Gobierno había decidido cortar drásticamente las subvenciones a las artes y él, junto a otros miles, se había manifestado en Roma el día anterior contra dicha medida. Así que, ni corto ni perezoso, el 15 de octubre de 2005 se quitó la camisa ante las cámaras de la RAI, poco después de declarar Berlusconi había dimitido. No era cierto, pero era bello pensarlo.
La comedia siempre va al ritmo de la sociedad, corriendo el riesgo de quedarse atrás cuando la sociedad avanza. Eso parece ocurrir con este sketch de Robert Beningni con Rafaella Carrá (la misma) de 1991, en donde él se abalanza sobre ella y quiere que ella le deje ver las bragas (y lo que hay debajo) y la Carrá, muerta de vergüenza y risa, le dice que de ninguna manera. Benigni intenta camelársela con un monólogo de sinónimos de la vagina en donde indica que “el Señor mismo lo ha dicho: Creced y multiplicaos”. Menos mal que algo hemos cambiado…
45 millones de euros costó llevar al cine la adaptación del cuento de Carlo Collodi, un proyecto que, según Benigni, iban a firmar a cuatro manos Fellini y él a principios de los 90 pero que, al final, no pudo ser. En Estados Unidos, en contra de la práctica general, los Weinstein, distribuidores del filme, decidieron doblarla al inglés. Fue un fracaso de taquilla y crítica, aunque muchos le achacaron estos problemas al doblaje. En Italia recaudó bastante más dinero y estuvo nominada a 6 David di Donatello.
Los actores que, de repente, se plantan en la tierra de los sueños con una mano delante y otra detrás (sobre todo, lingüísticamente) se cuentan por decenas y, sin embargo, nunca dejan de sorprendernos. Benigni visitó Estados Unidos por primera vez para rodar 'Bajo el peso de la ley', de Jim Jarmush, una colaboración que se extendería a lo largo de dos décadas y tres películas. Al conocerse, ni el italiano hablaba inglés, ni el americano italiano. De ahí nació su personaje y una amistad duradera.
Artículo escrito por losExtras.es