20 de marzo de 2015

Gary Oldman: el camaleón británico

Por Rubén Miguélez

Gart Oldman debutó en el cine en 1982 interpretando a Daniel, un personaje secundario en 'Remembrance', película dirigida por Colin Gregg. Cuatro años tardó en llegarle su primer gran papel protagonista. Fue en el 86 en 'Sid and Nancy', donde dio vida a Sid Vicious a las órdenes de Alex Cox.

Oldman se ha atrevido a hacer de todo en el cine, ha sido protagonista y secundario, héroe y villano, ha participado del cine independiente así como del más comercial. Y no le ha bastado con actuar, Gary Oldman se atrevió a escribir y dirigir su primera película en 1997, Los golpes de la vida, protagonizada por Ray Winstone y Kathy Burke, y volverá a repetir hazaña el próximo año, cuando estrenará 'Flying Horse' con Benedict Cumberbatch, Ralph Fiennes y Amanda Seyfried a la cabeza del reparto, en el que esta vez sí se ha incluido a sí mismo. Repasamos los papeles más icónicos del londinense Gary Oldman.

Protagonizada por Gary Oldman y Chloe Webb, Sid y Nancy es la segunda película del director británico Alex Cox (Repo Man). La película, un mórbido biopic sobre el bajista y vocalista de los Sex Pistols Sid Vicious, supone el primer papel protagonista de Gary Oldman, gracias al que ganó el Evening Standard British Film Award a la mejor promesa británica del año, el primero de los numerosos galardones que ha recibido a lo largo de su carrera, y entre los que encontramos una nominación al Oscar.

Seis años después de su debut como protagonista, Francis Ford Coppola se fija en Oldman para confiarle su Drácula en la adaptación de Drácula de Bram Stoker a la gran pantalla. Oldman comparte protagonismo con Winona Ryder, quien ya era una cara más que conocida gracias a sus papeles en Bitelchús (1988) y en Eduardo manos tijeras (1990). Producida por Columbia Pictures, es la primera superproducción en la carrera de Oldman y consiguió recaudar más de 200 millones de dólares en todo el mundo, por lo que el británico superó la prueba con creces.

Solamente tendrían que pasar dos años para que Oldman firmara uno de los mejores papeles de su carrera, de nuevo rodeado de grandes nombres. Esta vez a las órdenes del director francés Luc Besson, Oldman compartía escena con Jean Reno y con una Natalie Portman para la que este era su primer papel en el cine. 'El profesional (Léon)', cuenta la historia de un asesino a sueldo (Reno), que se mete en problemas al jugársela salvándole la vida a una niña, Mathilda (Portman), cuando la familia de esta es asesinada al completo por una banda de policías corruptos de Nueva York. A la cabeza de esta banda, Stansfield (Oldman), un auténtico psicópata.

Entrados ya en el siglo XXI, Gary Oldman pasaría a formar parte de la familia de actores británicos que han protagonizado la saga 'Harry Potter' cuando Alfonso Cuarón decide contar con él para interpretar al carismático Sirius Black. Su primera aparición fue en Harry Potter y el prisionero de Azakaban, cuyo título hace referencia al propio personaje de Oldman y gran parte de la película se centra en él. Oldman fue todo un acierto a la hora de dar vida a uno de los personajes secundarios más importantes de las novelas de J.K. Rowling y, gracias a este papel, pocos eran los que todavía no conocían la cara de Oldman.

Por si Harry Potter no era suficientemente superproducción para la carrera de Oldman, solamente un año más tarde de Harry Potter y el prisionero de Azakaban, Oldman se metía de lleno en otra de las sagas que más iban a marcar el comienzo de los 2000. A las órdenes de Christopher Nolan, Oldman interpretó al agente de policía -y cómplice de Batman- Jim Gordon, uno de los secundarios más conocidos en los cómics del mítico superhéroe de DC. Oldman estuvo presente en toda la trilogía, desde 'Batman Begins' hasta 'El caballero oscuro: la leyenda renace', por lo que entre este papel y el de Sirius Black, formó parte de algunas de las películas más taquilleras de los últimos 10 años.

Y, por último, el papel que -de una vez por todas- le dio a Gary Oldman su primera nominación al Oscar. Fue como actor protagonista y lo consiguió gracias a George Smiley, el agente desahuciado de los servicios secretos británicos al que se le otorga la misión de encontrar a un topo en los mismos. Un papel brillante en una película también sobresaliente que consiguió otras dos nominaciones al Oscar -la de mejor guión y la de mejor banda sonora original para el español Alberto Iglesias-, firmada por Tomas Alfredson, que se consagraba tras su alabada Déjame entrar.

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